Este sábado Tesla debería haber conseguido alcanzar un ritmo de producción de 5.000 Model 3 fabricados por semana. Sin embargo, como era previsible que sucediera ateniendo a las rumores y filtraciones que hemos ido conociendo durante los pasados meses, no será así.

Tal y como han revelado algunos de los empleados de la californiana factoría de Fremont a Reuters, la compañía aún está lejos de poder cumplir un o objetivo autoimpuesto que se ha ido demorando de manera constante durante los últimos meses. Las recurrentes malas estimaciones de Tesla, junto con unas ya vacías promesas por parte de su CEO Elon Musk llevaron a pensar en algún momento que sería posible alcanzar la meta fijada, algo que se ha revelado como del todo imposible pese a que en la fábrica se están haciendo dos turnos de 12 horas cada día para mantener la cadena de montaje funcionando las 24 horas.

"No se puede seguir el ritmo"

El trabajo en las factorías de Tesla se ha ido intensificando a medida que la fecha clave se acercaba y el cumplimiento del objetivo se hacía más necesario de cara a los inversores y a los clientes. A los turnos de 12 horas se añade la creación de una nueva línea de montaje en una carpa montada de manera exprés al lado de la planta de Fremont, además de que los empleados tendrán que ir a trabajar también este sábado con la pretensión de alcanzar la cuota in extremis.

Los trabajadores han revelado que esta semana el ritmo de producción se ha mantenido entre las 200 y las 300 unidades por turno, aproximadamente, lo cual deja aún lejos las 5.000 unidades semanales. El departamento de pintura, por ejemplo, "simplemente no puede seguir el ritmo", declara uno de ellos. Otro de los que se encuentran en la fábrica de baterías en Reno, Nevada, asegura que es "como haber estado en una carrera larga de resistencia" y tener que realizar un sprint demasiado largo al final.

No obstante, Musk lo seguirá intentando hasta el último día. Mientras continúa publicando imágenes en Twitter de diferentes partes de la fábrica, ha trasladado a empleados de la producción del Model S y del Model X para centrarse en el Model 3 de manera mucho más agresiva.