El propio Todd Howard ha anunciado, al final de la conferencia de Bethesda del E3, que la nueva entrega de la franquicia que nos dio Oblivion o Skyrim es una demanda constante por parte de la comunidad. Desde 2011 todos esperábamos un nuevo The Elder Scrolls y, de forma totalmente inesperada, hoy se ha confirmado su existencia. Pero, por desgracia, poco más se ha dicho del que debería el proyecto más grande de la historia del estudio.

Siguiendo una filosofía muy diferente a la de años recientes, Bethesda ha centrado su presentación en torno a proyectos que tardarán un año o más en llegar y, en el caso de The Elder Scrolls VI, ni siquiera se nos ha dado una fecha aproximada. Ni siquiera subtítulo o plataformas donde se lanzaría. Y haber llegado después del anuncio, también un simple teaser, de Starfield, el gran proyecto actual del estudio, nos hace pensar que todavía faltan muchos años para ver esta entrega.

Así las cosas, Bethesda no ha hecho más que confirmar lo que todos sabíamos, que están trabajando en una nueva entrega de The Elder Scrolls. Es extraño no estar exultante ante un anuncio así pero lo prematuro y confuso del mismo le hacen un flaco favor. Ahora solo queda esperar. Como venimos haciendo desde 2011.