Esta semana os hablé de la importancia que tiene el desarrollo de supercomputadores cada vez más potentes. El caso que hoy os quiero comentar está directamente relacionado con esa importancia, pues habla de cómo se utilizan estos monstruos de la computación en casos prácticos que nos son más cercanos que las investigaciones tradicionales. Según desvela New Scientist, se está llevando a cabo un proyecto para dectectar generadores de conenido pedófilo, y para ello se va a utilizar la capacidad de compuación del Jaguar, el segundo mayor supercomputador del planeta.
El proyecto ha sido promovido por la National Association to Protect Children, una entidad benéfica estadounidense cuyo propósito es velar por la protección de los niños, y ha encontrado colaboración inmediata por parte de investigadores del Oak Ridge National Laboratory, sede del supercomputador Jaguar.
Para la difícil tarea de cazar a los creadores de contenido pedófilo se han desarrollado algoritmos de análisis de tráfico, que procesan los términos de búsqueda más habituales de los consumidores de este tipo de contenido en redes de intercambio de archivos, y registran las direcciones IP que responden a dichas búsquedas como sospechosas. Es ahí donde entra en acción el Jaguar, del cual han sido reservadas 1 millón de horas de procesador, para una duración prevista del proyecto de 1 año.
Esta es sólo una muestra de los cientos de proyectos de investigación que pueden realizarse con los supercomputadores. De ellos se suele criticar su elevado coste (aunque como ya se ha podido ver, este problema cada vez es menor) y se olvida cuánto bien se puede hacer con ellos. Ya sea realizando simulaciones de modelos climáticos para tratar de predecir desastres naturales o analizando tráfico de Internet para cazar a pedófilos, la importancia de los supercomputadores debería estar fuera de duda.
