Freír patatas, nuggets, croquetas, hacer pollo asado, recalentar platos e incluso cocinar al vapor son muchas de las funciones protagonistas de las freidoras de aire, pero no las únicas. Este aparato ya está prácticamente en 9 de cada 10 cocinas españolas, y a pesar de ser útil, mucho más limpia que una freidora tradicional e infinitamente más sana, todavía no estás sacándole todo el partido. Hay una función que tienen todas las Air Fryer y que casi nadie utiliza.
Y no es algo oculto o que solo encuentres si te lees el manual de instrucciones: hablamos de las temperaturas mínimas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué tu freidora de aire puede mantener 60 grados si está pensada para freír a 180-200 grados? Bueno, pues porque no solo está pensada para hacer patatas fritas: hay un sinfín de recetas y utilidades interesantes cuando desbloqueas la temperatura mínima del aparato.
La más obvia es recalentar comida que tienes en la nevera sin subir demasiado la temperatura para que no quede seca o pasada, pero hay muchísimas más recetas y trucos que puedes poner en práctica para que tu freidora de aire no se limite a llenarse de patatas, nuggets o croquetas.

Los 8 usos de la freidora de aire con temperaturas bajas que casi nadie conoce
Que puedas hacer o no todo lo de la siguiente lista depende del rango de temperatura de tu freidora de aire. Por lo general, casi todas bajan hasta los 60 grados estables, aunque algunos modelos más avanzados son capaces de ir hasta los 25-30 grados para desbloquear aún más recetas.
IMPORTANTE: a pesar de que la mayoría de recetas requieren de muchas horas de uso continuo, una freidora de aire a temperatura mínima gasta muchísima menos energía, por lo que no deberías preocuparte demasiado por el gasto en luz.
- Secar hierbas o flores: solo tienes que configurar la temperatura entre 35-45 grados, meter tus hierbas aromáticas o flores y dejarlas entre 3 y 4 horas. Ojo, si las flores tienen pétalos muy pequeños y frágiles, mejor taparlas con papel aluminio para evitar que sean aspiradas por el ventilador de la freidora de aire.
- Fruta deshidratada: probablemente, es una de las mejores recetas a baja temperatura. Solo tienes que cortar manzana, piña o plátano en rodajas finas, distribuirlas por la bandeja y configurar la temperatura entre 60 y 70 grados.
- Tomates secos: corta tomates cherry por la mitad, ponlos en la bandeja y pon la freidora de aire a unos 60 grados durante 2-3 horas. El resultado no solo es impresionante, también mucho más barato que comprar tomates secos en el super.
- Cáscaras de cítricos: la misma dinámica que los puntos anteriores, pero ahora con la cáscara del limón o la naranja. ¿Para qué sirve esto? Para triturarla cuando esté seca y añadirla a la sal o el azúcar para darle un toque diferente.
- Carne seca: si te gusta la carne seca tan popular en Estados Unidos, debes saber que se puede hacer fácilmente en la freidora de aire sin esperar semanas a que se seque al aire libre. Solo debes cortarla fina, especiarla y pone la temperatura mínima toda la noche.
- Yogures: no necesitas una yogurtera para hacer yogures en tu casa, solo una freidora de aire que sea capaz de alcanzar los 40-45 grados estables. El proceso lleva unas 8-10 horas, pero podrás tener tus propios yogures caseros sin comprar otro aparato extra para la cocina.
- Fermentar pan o repostería: esta es una utilidad un poco más específica, sobre todo porque es necesario tener una freidora de aire que baje hasta los 25-30 grados. Si la tuya lo hace, podrás fermentar masa madre, bollos o pan de una forma estable para que siempre obtengas el mismo resultado, independientemente de la época del año.
- Frutos secos: si compras los frutos secos al natural, puedes secarlos en la freidora de aire para dejarlos a tu gusto, echarles la cantidad de sal que prefieras o condimentarlos. No solo suele ser mucho más barato, también más saludable.
Solo un detalle que debes tener en cuenta para hacer yogures, fermentar o deshidratar: si tu freidora de aire permite bajar la velocidad del ventilador, es mejor configurarla al mínimo o quitarlo para mejorar el resultado. Si no es posible, la receta sigue siendo viable, pero puede que el resultado no sea perfecto.
