Donald Trump ha dado marcha atrás (de momento) a uno de sus proyectos más ambiciosos: su ley de IA, la cual tenía como objetivo revisar los modelos más avanzados antes de su lanzamiento para evitar consecuencias catastróficas en las infraestructuras de Estados Unidos. El presidente ha anunciado su intención de frenar esta orden por un motivo crucial. Y tiene que ver con China.
Tal y como ha revelado Reuters, la decisión de Donald Trump de frenar su ley de IA se llevó a cabo instantes previos a una ceremonia en la Casa Blanca a la que iban a asistir diferentes ejecutivos de las principales compañías de inteligencia artificial. Trump asegura que la congelación de esta ley se debe, por un lado, a discrepancias con el borrador actual; y por otro, a una estrategia para poder seguir compitiendo con China.
El presidente de Estados Unidos cree que esta nueva Ley de IA puede perjudicar al país en una cada vez más profunda guerra tecnológica con China, y lo ha dejado claro en una comparecencia para anunciar su intención de frenar esta ley. "Estamos liderando a China, estamos liderando a todos, y no quiero hacer nada que pueda interponerse en ese camino de liderazgo", ha dicho Trump.
En cualquier caso, son varios los grandes directivos que llevan tiempo intentado frenar esta ley de IA y que habrían ejercido presión sobre Donald Trump para que esto ocurra. Entre ellos se encuentra Elon Musk, fundador de xAI, así como el CEO de Meta Mark Zuckerberg o el inversor David Sacks, quien fue asesor del propio Trump.
¿En qué consistía la ley de IA de Donald Trump?

La ley de IA de Donald Trump no tenía como objetivo frenar los avances tecnológicos de las compañías de inteligencia artificial, pero sí revisar y verificar los nuevos modelos para evitar problemas que puedan suponer un riesgo para el país, lo que podría suponer una ralentización en el desarrollo o lanzamiento de nuevos modelos.
Uno de los pilares de la ley de IA de Donald Trump era salvaguardar las infraestructuras del país, incluyendo sistemas hospitalarios o bancos, frente a posibles ataques externos causados con IA. La revisión de los modelos permitiría a Estados Unidos valorar si ese producto es seguro o si supone una amenaza y, en caso de que así sea, realizar cambios estructurales en su funcionamiento para garantizar la seguridad.
No obstante, son muchos los expertos en seguridad e inteligencia artificial los que han detallado que se trata de una medida "exagerada", pese a que ya hay compañías, como Anthropic, que han compartido públicamente sus preocupaciones por un mal uso de sus IAs.
