Los amantes del cine o de la música lo tienen claro: ¿por qué pagar un alto precio por cada disco o película, si por menos dinero podemos disfrutar mensualmente de todas las que queramos? Los servicios como Netflix, que ofrece la posibilidad de disfrutar de películas y series de forma ilimitada pagando una suscripción mensual, o Spotify, que hace lo propio con una librería que nos acerca a millones de pistas musicales, están a la orden del día. Prueba de ello es que grandes corporaciones como Amazon, Apple o la propia Google están dando sus primeros pasos en éste mundo, y en los próximos meses sin duda llegarán anuncios importantes.
Spotify va iba un paso más allá y ofrecía música ilimitada de forma gratuita siempre y cuando escucháramos las cuñas publicitarias. Sin embargo esto cambió hace unos meses, y desde que Spotify anunció la limitación del servicio más y más usuarios buscan alternativas como Grooveshark. Otros sin embargo optan por compartir una cuenta premium: Se paga una suscripción de forma compartida con el objetivo de acceder a la música ahorrando algo de dinero.
Si es tu caso, puedes tener los días contados y acabar en prisión. Bueno, aún no, pero la verdad es que el hecho de compartir suscripciones a servicios de streaming podría considerarse algo totalmente ilegal y estar penado incluso con cárcel. De hecho pasará en el estado de Tennessee desde el próximo 1 de julio, ya que el gobernador Bill Haslam en colaboración con la RIAA ha establecido multas y penas de cárcel con el objetivo de reducir las perdidas de la industria musical, o eso dicen.
Las multas van desde los 2.500 dólares mas un año de cárcel tan solo por que el usuario haya consumido contenido igual o inferior a 500 dólares. Superada esta cifra las penas son aún mayores. ¿Tiene sentido este tipo de legislación?** ¿Lo tiene, cuando la mayoría de servicios de por si no permiten técnicamente la reproducción desde más de un dispositivo?
