Ordenador Asus Zenbook

Cinco aspectos que debes tener en cuenta a la hora de comprar el portátil perfecto

Si eres de los que te lías entre especificaciones técnicas o simplemente no sabes qué ordenador es el que mejor se ajusta a ti, te traemos la respuesta.

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Todos tenemos uno, mejor o peor. El ordenador portátil es un dispositivo indispensable en cada casa o familia. Sin embargo, ya sea porque se rompe o simplemente queremos mejorar, tener que comprar uno nuevo no es tarea sencilla. Si echamos un vistazo a cualquier catálogo de una tienda, seguramente tengamos la sensación de no saber cuál comprar si no atendemos exclusivamente al precio. Aquí te dejamos una serie de pautas para que la elección sea un poco más fácil.

Partimos de la base de que ya tenemos un presupuesto más o menos fijo y destinado para la compra de un ordenador. Ahora es momento de conocer cuáles son los cinco aspectos más importantes. El orden de estos factores es aleatorio, y no debes anteponer ninguno por encima de otro.

El primero es la portabilidad. Qué buscamos, ¿un ordenador para dejar en la mesa del escritorio y mover pocas veces o uno que nos acompañe a cada sitio al que vayamos, ya sea la escuela, la oficina o un viaje en tren? El tamaño en este sentido es clave. No es igual cargar todos los días con un portátil de 16 pulgadas que con uno de 13 o 14. La diferencia es abismal. Para reducir el tamaño, es clave la optimización de los componentes. Por ejemplo, un procesador eficiente y que no tienda a recalentar el equipo el exceso, como la décima generación de los procesadores de Intel, hacen que podamos prescindir de un ventilador, lo que repercute directamente en la reducción del tamaño del equipo y así, es más sencillo de transportar.

El segundo aspecto es el rendimiento. ¿Qué tareas queremos hacer con él? Desde programas de ofimática sencillos o navegación por Internet, al uso más exigente por ejemplo, por parte de un diseñador gráfico o un editor de vídeo. El rendimiento depende, a su vez, de tres componentes de hardware claves.

  • El primero es el procesador. Si queremos utilizar nuestro equipo para tareas que exijan mucha potencia, deberemos irnos a las versiones más altas de la décima generación de Intel, un Core i7 o Core i9. Si no es el caso, con un procesador Core i3 o Core i5 puedes tener un uso fluido sin problema.

  • Dentro del apartado de rendimiento, la RAM juega un papel muy importante. Nuestra recomendación es que el equipo que busques cuente con un mínimo de 8GB, siendo 16GB lo óptimo en caso de un uso exhaustivo del ordenador. Ten en cuenta que puedes comprar un equipo con 8GB y, si lo necesitas, ampliarlo más adelante tú mismo.

  • El tipo de disco duro también juega un papel muy importante en el rendimiento . Tu futuro ordenador deberá tener un disco sólido SSD. Su precio es superior frente al tradicional HDD pero compensa sacrificar un poco de almacenamiento pero meter un disco sólido. Cada vez que enciendas el ordenador y veas la rapidez con la que lo hace, te hará sentir orgulloso de la elección.

El tercer aspecto es la autonomía. Para mejorar el ahorro energético, los fabricantes cada vez hacen componentes más eficientes energéticamente y eso repercute en la duración de la batería. En cuanto a procesador, la décima generación de Intel ha conseguido un importante salto en cuanto a ahorro energético por lo que, si elegimos un equipo con este procesador, notaremos cómo podemos alargar más la vida de la batería.

El cuarto factor es la conectividad. Nadie concibe un equipo para no estar conectado. En este sentido, los equipos con procesadores Intel de décima generación tienen Wi-Fi 6, que permite descargar archivos mucho más rápido que antes. Esto, teniendo en cuenta que vivimos en un mundo de Zoom, Google Meets y Microsoft Teams, es fundamental para asegurarnos de que la llamada no se caiga en el momento menos oportuno. También es importante tener puertos de alta velocidad que nos permitan transferir datos a altísima velocidad (USB 3.2), conectar monitores de gran resolución para trabajar más cómodamente (Thunderbolt) o, simplemente, cargar el ordenador con el mismo cable con el que cargas tu móvil (USB-C).

Por último y no menos importante, el quinto factor a tener en cuenta a la hora de comprar nuestro ordenador, es el formato. Si vas a utilizarlo para escribir, el formato convencional probablemente sea el más acertado. Pero los chips de décima generación de Intel, por su versatilidad, también pueden habitar en otros muchos formatos, como los 2-en-1 (que permiten trabajar durante el día con el teclado y el trackpad pero deshacerse de estos dos elementos para leer más cómodamente por la noche), equipos con dos pantallas o incluso ordenadores pensados para dibujar sobre ellos con un stylus dedicado. También puedes escoger entre diferentes tamaños de pantalla, dependiendo de si eres una persona que vive en modo multitarea o, por el contrario, te enfocas en tareas particulares.

En definitiva, ya no es necesario que andes preguntando a tu amigo el informático, ese que controla de tecnología, para que te diga qué ordenador debes comprar. A modo de resumen: necesitas acotar un presupuesto, hacer un ejercicio de reflexión sobre para qué lo necesitas tu nuevo ordenador, contar con mínimo 8GB de RAM y un disco sólido SSD y, para que el equipo sea lo más eficiente posible, dotarle de un buen cerebro. Y el mejor cerebro que puedes encontrar hoy es la familia de procesadores Intel décima generación.