Stellantis ha decidido frenar su transición eléctrica para rescatar el motor diésel en Europa. Según Reuters, la empresa volverá a ofrecer variantes de gasóleo en modelos que ya las habían eliminado o relegado a segundo plano. La decisión responde a un estancamiento en las ventas de coches eléctricos y a una demanda del mercado que sigue priorizando la autonomía en desplazamientos largos.
De acuerdo con el reporte, Stellantis reintroducirá varios modelos de diésel en Europa. La lista es variada e incluye desde furgonetas hasta SUV, pasando por un hatchback premium. Este giro estratégico afecta directamente a superventas de marcas como Peugeot, Opel y Citroën.
Los coches de la multinacional que tendrán su variante en diésel serán el Peugeot 308, DS4, Opel Astra, Opel Combo, Citroën Berlingo, Peugeot Rifter y Fiat Qubo L. Stellantis continuará produciendo modelos de diésel de los SUV DS7, Tonale y Stelvio, así como el Giulia de Alfa Romeo "en respuesta a la demanda sostenida de los clientes".
Con esta maniobra, la empresa reconoce que los objetivos de descarbonización fijados para 2030 chocan con la realidad económica. Stellantis no es la única que ajusta sus planes, pero es la que ha tomado la medida más agresiva al devolver el diésel al catálogo principal. Para el grupo, la rentabilidad es prioridad y los motores de combustión siguen siendo más lucrativos que los eléctricos.

Europa se acerca de nuevo al diésel con Stellantis
La industria automotriz está operando bajo una presión doble. Por un lado, las normativas de emisiones de la Unión Europea exigen una reducción constante de CO2. Por otro lado, los fabricantes chinos están inundando el mercado con eléctricos baratos, obligando a los grupos europeos a replantearse dónde pueden ser realmente competitivos.
En el caso de Stellantis, el grupo ha analizado que el coste de propiedad de un vehículo diésel es imbatible para ciertos usuarios. Aunque estos modelos solo representaron el 8,9% de las ventas de coches en Europa durante 2025, siguen siendo más asequibles que los eléctricos.

"Hemos decidido mantener los motores diésel en nuestro catálogo de productos y, en algunos casos, aumentar nuestra oferta de motorización", dijo Stellantis a Reuters. "En Stellantis queremos generar crecimiento, por eso nos centramos en la demanda de los clientes".
El regreso al diésel no es un capricho de Stellantis y otros fabricantes en Europa. Ola Källenius, CEO del Grupo Mercedes-Benz, declaró hace unos meses que el plan de prohibir los coches con motores de combustión interna a partir de 2035 ha dejado de ser viable. El directivo afirmó que la transición hacia los coches eléctricos avanza más lento de lo esperado, por lo que no sería realista esa fecha.
Tanto Mercedes-Benz como el Grupo Volkswagen ya han anunciado que prolongarán la vida de sus motores de combustión más allá de lo previsto inicialmente. Renault también ha reforzado su apuesta por la combustión a través de su división Horse Powertrain. La diferencia aquí es que Stellantis está optando por rescatar a un coche que fue demonizado tras el escándalo del Dieselgate, pero que a la fecha es eficiente en términos de autonomía para grandes kilometrajes.
