De todos los elementos que tiene un coche, el que menos ha cambiado en los últimos 30 años es el cinturón de seguridad. Un coche de 1990 tiene poco que ver con uno actual más allá de las 4 ruedas y su objetivo: transportarte. Pues bien, uno de los elementos más importantes, y en buena parte uno de los más relevantes a la hora de protegerte, ha cambiado poco. No es algo malo, todo sea dicho: se pensó como un sistema efectivo y a día de hoy sigue demostrando la rotundidad de su diseño, aunque algunos piensan que es hora de cambiarlo.
Esto acaba de suceder. Lo ha hecho Volvo con su nuevo EX60 eléctrico, un vehículo lleno de tecnología que está cambiando para bien el funcionamiento del cinturón de seguridad. ¿Cómo? Integrando una variable que lleva años sin ser resuelta: una adaptación total del sistema al ocupante. No solo a la persona, también a su posición.
Volvo ha conseguido algo que lleva años en el tintero: que el cinturón de seguridad se pueda adaptar al peso, altura, posición y que, además, tenga en cuenta la situación del accidente. Porque, por si no lo sabes, este elemento de seguridad lleva años desarrollándose con una base clara: la del hombre percentil 50 con 1,75 cm de altura y 75 kg de peso.
Esta medida y peso es el único punto de referencia que se tiene en cuenta a la hora de desarrollar y adaptar sistemas como el cinturón de seguridad, obviando a las personas con sobrepeso, la fisionomía de las mujeres, los niños, los cuerpos de 2 metros y un larguísimo etcétera. Volvo tiene la clave para que esto deje de ser un problema y todo el mundo esté igual de cubierto.

Así va a cambiar el cinturón de seguridad de tu coche
Volvo no ha reinventado el sistema de anclaje, más bien cómo se comporta. El cinturón del EX60 es casi idéntico en forma y ajuste al tradicional, pero cuenta con mil ojos para saber cómo actuar de forma precisa en cada caso concreto. Junto con Google y Qualcomm, la automovilística ha desarrollado un HuginCore, un sistema integral para sus vehículos.
Este es capaz de ejecutar más de 250 billones de operaciones por segundo, permitiendo mejorar el cinturón de seguridad gracias a todos los sensores del vehículo. ¿Cómo? Bueno, el Volvo EX60 ahora es capaz de analizar en milisegundos la situación de los ocupantes y el accidente, determinando cómo debe actuar el cinturón en cada caso concreto.
El coche es capaz de saber desde dónde se produce la colisión, a qué velocidad y con qué fuerza, todo mientras contrasta con los sensores del interior la posición del ocupante, su peso, la altura y su corpulencia. El resultado es un ajuste inmediato y personalizado para maximizar la seguridad del cinturón.
Este es capaz de ejercer una fuerza de retención concreta para cada situación, algo vital dependiendo de la altura, el peso y la gravedad del accidente. Puede fijar una retención máxima para personas corpulentas y pesadas, con el objetivo de evitar lesiones cervicales o la rotura de costillas, pero también puede ser más laxo a la hora de fijar el cuerpo al asiento si el ocupante tiene un peso o una altura reducida y el coche no es gravísimo.
Y es que, mientras que el cinturón de seguridad de tu coche tiene unos tres ajustes de retención que varían gracias a la velocidad del coque, Volvo cuenta con 11 ajustes diferentes que varían en función de decenas de condicionantes ofrecidos por los diferentes sensores y cámaras dentro y fuera del vehículo.
A su vez, este nuevo módulo de cinturón de seguridad es más inteligente a la hora de aflojar la retención y sincronizarse con el desinflado de los airbags, un sistema que, siendo estética y funcionalmente igual que el tradicional, te protege muchísimo más y mejor de cualquier imprevisto.
¿Lo mejor? No es un prototipo o algo para lo que debamos esperar años: Volvo lo ha presentado en su EX60 eléctrico. El sistema debutará cuando este coche pise las carreteras este mismo año, convirtiéndose en una realidad que, ojalá, todos copien.
