Como viene siendo habitual en los últimos años, Xiaomi ha monopolizado el arranque del Mobile World Congress 2026 que acontece estos días en Barcelona con la presentación de la familia Xiaomi 17 Series y, en particular, del Xiaomi 17 Ultra. 

Este dispositivo, que compite por prestaciones y precio con los mejores smartphones de Apple y Samsung, aterriza en el mercado occidental con un objetivo triple. Primero: satisfacer a ese cliente fiel a la marca que busca un producto con las mejores capacidades técnicas. Segundo: apuntalar la imagen de Xiaomi como empresa innovadora y vanguardista. Y en última instancia, pero no por ello menos importante: incrementar progresivamente la cuota de mercado de la compañía en el segmento premium, donde reinan Apple y Samsung de forma inequívoca.

Para lograr éxito en sus objetivos, Xiaomi ha dotado al 17 Ultra de tres armas principales: llamativas innovaciones en fotografía, una batería muy superior a la media de su segmento y un diseño bien ejecutado y reconocible. Pero la pregunta es: ¿es eso suficiente? Para responder a esa pregunta, he convivido con el Xiaomi 17 Ultra durante varios días, intentando averiguar qué es lo increíble, qué es lo correcto y qué se puede mejorar.

Xiaomi 17 Ultra

El Xiaomi 17 Ultra deja atrás vicios del pasado

Lo primero que destaca del Xiaomi 17 Ultra es el cambio estético. El nuevo modelo se diferencia bastante de la generación anterior: opta por laterales totalmente planos, una pantalla carente de curvas, una trasera de cristal y una apariencia mucho más moderna y menos vintage que el Xiaomi 15 Ultra, que trataba de aproximar su diseño al de las cámaras Leica.

En esta nueva filosofía de diseño encontramos detalles cuidados, como la forma de los botones de volumen, que facilita su diferenciación únicamente con el tacto respecto al de bloqueo. El grabado que tienen estos también refleja una atención al detalle que, en un producto de este rango de precio, es un requisito casi indispensable.

El cambio hacia la pantalla totalmente plana es muy bienvenido. Si bien la curvatura de la generación previa era ínfima, este tipo de soluciones quedaron atrás en el tiempo. Tenían sentido cuando no se podían reducir los marcos de las pantallas lo suficiente. Pero en 2026, eso no es un obstáculo. Por lo tanto, mejor optar por superficies totalmente planas.

Lo que no cambia (y tiene mucho peso en el diseño) es el módulo fotográfico, a pesar de haber dejado una cámara en el camino. Estéticamente es una solución muy llamativa, que refleja la clara vocación del dispositivo –fotografía– y permite diferenciarlo instantáneamente de sus principales rivales en occidente. Eso sí: al ocupar un porcentaje tan alto de la región trasera, condiciona levemente el agarre del teléfono.

Este cóctel queda rematado por un nuevo color verde –un guiño al color de campaña del Xiaomi YU7– y una sutil terminación estrellada (similar a la purpurina). Es resultón y diferente, pero sin ser hortera. Lo cual es difícil de lograr. Así que bien por Xiaomi.

Xiaomi 17 Ultra

Una cámara fascinante con solo un asterisco

La cámara del Xiaomi 17 Ultra, desde el punto de vista del hardware, es fascinante. Tenemos un sensor principal enorme con 50 megapíxeles de resolución, un gran angular de 50 megapíxeles también muy luminoso y la gran estrella: un teleobjetivo de focal variable con 200 megapíxeles de resolución.

Este teleobjetivo es muy poco común en la industria. Normalmente, las marcas han ofrecido mayor rango de zoom mediante la incorporación de más cámaras. Lo hacían así por una limitación técnica. Incluir teleobjetivos de focal variable era imposible en un tamaño tan reducido. Hasta ahora. Xiaomi ha logrado incluir uno que varía de 3,2 a 4,3 aumentos sin sacrificar la calidad. Y con varios pasos intermedios. Es, literalmente el futuro. Por dos motivos:

  • Optimizas mejor el espacio interior. Al unificar varias cámaras en una, por ejemplo, ganas espacio para aumentar la batería.
  • Te da más flexibilidad. En lugar de tener un zoom de 3 aumentos y otro de 4, tienes todo un rango intermedio para ajustar el encuadre a la perfección. Y todo ello sin recurrir a recortes digitales que, en mayor o menor medida, afectan a la calidad final de la imagen.

Evidentemente este sistema tiene margen de mejora. El rango es limitado aún (solo de 3,2 a 4,3), pero sí creo que es el rumbo a seguir. Si Xiaomi apuesta de verdad por esta tecnología, quizá en unos años podamos tener una única cámara capaz de variar entre 2X y 5X de manera óptica. El sueño de cualquier fotógrafo.

Este teleobjetivo, además, es capaz de generar un bokeh natural extraordinario, lo que se traduce en retratos que realmente tienen desenfoque y profundidad de campo sin necesidad de emular nada vía software.

El rendimiento de las cámaras en sí, más allá de los beneficios del teleobjetivo, he de decir que es muy bueno. Tienes mucha resolución, sensores grandes, objetivos luminosos, modos de captura avanzados... Y también ofrece las dos “personalidades” de Leica: un modo auténtico y otro vibrante. Personalmente prefiero el auténtico, algo más realista, aunque es una cuestión de gustos.

El tratamiento de la imagen, por cierto, se siente más natural que en modelos previos. Sí, como todos los móviles, tiene su personalidad en cuanto a colores, luces, contraste, etc. Pero es más fiel a la realidad y, sobre todo, más consistente que su predecesor. Con el Xiaomi 15 Ultra sentía que en ocasiones hacía fotos increíbles y, en otras, el procesamiento de imagen no hacía del todo bien su trabajo. Con este modelo siento más naturalidad y, a su vez, consistencia en los resultados.

Eso sí: los verdaderos ‘pros’ de la fotografía, disparan en RAW. Y aunque el Xiaomi 17 Ultra ofrece esta opción, he encontrado algo que me cuesta comprender. ¿Por qué el disparo en RAW está limitado en resolución? En la cámara principal, está limitado a 50 megapíxeles, lo cual es más que suficiente. Pero en el teleobjetivo y en el gran angular, la resolución máxima a la que se puede disparar en este formato es 12,5.

Si Xiaomi quiere que de verdad el 17 Ultra sea un referente en fotografía avanzada, debe dar un paso hacia delante en esta dirección. Insisto: los verdaderos profesionales de la fotografía disparan en RAW para poder tener toda la flexibilidad en la edición posterior. Tener un teleobjetivo de focal variable con tan buenas prestaciones pero no poder disparar a más de 12,5 megapíxeles en RAW es como hacer una maratón, ir primero y abandonar a 100 metros de la meta. Si se puede solventar vía software (lo cual desconozco), espero que en Xiaomi estén trabajando en ello. Sería la guinda del pastel.

Una batería increíble: ojalá más móviles así

El Xiaomi 17 Ultra monta una batería de 6.000 mAh de capacidad. Una cifra bastante superior a la del S26 Ultra, por poner un ejemplo. Y aunque no he podido hacer una comparación directa de uso diario en comparación al teléfono de Samsung, lo que sí puedo afirmar es que la batería de este Xiaomi es realmente extraordinaria. El salto de casi 1.000 mAh respecto a generaciones previas se agradece enormemente.

Además, los 90W de carga por cable y los 50 inalámbricos, si bien no los recomiendo para el día a día –por el desgaste extra que implica para la batería–, son extremadamente útiles para esas situaciones en las que necesitamos nutrir nuestro teléfono de manera acelerada.

Dicho esto, vuelvo a poner un asterisco. ¿Por qué el Xiaomi 17 Ultra tiene 6.000 mAh en España y 6.800 en China? Es algo que hemos visto en muchas otras marcas. Se comentan teorías como las regulaciones. Pero nunca llegamos a una explicación 100% convincente.

La autonomía de la versión europea es fascinante, no me malinterpretéis. Superior a prácticamente todos sus rivales. Pero imaginad cómo sería si, además, esos 800 mAh estuvieran disponibles. 

Xiaomi 17 Ultra

El Xiaomi 17 Ultra, a la altura de los mejores

Como no podía ser de otra forma, el Xiaomi 17 Ultra llega con el mejor chip de Qualcomm; un sistema de refrigeración de buen nivel; una pantalla de altísima resolución, con 120 Hz dinámicos y 3.500 nits de brillo máximo; amplias memorias; conectividad de todo tipo... Es un producto completísimo. Además, estrena la última versión de HyperOS que, si bien tiene detalles estéticos que no terminan de convencerme, sí funciona con velocidad y cuenta con infinidad de opciones muy útiles para el día a día.

Ahora bien: ¿es esto suficiente para rascar ventas al iPhone o el Galaxy S26 Ultra en el mercado premium? Esa es la gran pregunta del millón. El producto es fantástico. Y si se compara con el S26 Ultra, su gran rival, sale bastante bien parado –carece de una función llamativa como el Privacy Display, pero va más allá en básicos fundamentales como la batería o la fotografía–. El problema es que eso no es lo único importante.

Cuando una persona compra un teléfono de 1.500 euros como este no solo busca que sea bueno; el valor de la marca tiene un peso enorme en la decisión de compra. Y ahí Xiaomi está en desventaja. Sí, la compañía hace productos extraordinarios. En muchos sentidos, mejores que los de Apple y Samsung. Sin embargo, la percepción que se tiene de la corporación, de manera irracional, es de marca asequible, no tanto premium o aspiracional.

Cambiar esa imagen, desafortunadamente, lleva tiempo –e inversión–. No se hace de la noche a la mañana. Xiaomi es consciente de ello y lleva varios años trabajando en esta dirección. El 17 Ultra, de hecho, es un paso más en este recorrido. Uno muy bueno, he de decir. Ahora solo espero que el mercado se lo reconozca. Porque este producto, de verdad, no tiene nada que envidiar a lo mejor de Apple o Samsung.