En mil novecientos ochenta y cinco, George R. R. Martin y sus amigos escritores nerds se encontraban jugando "Superworld" un juego de rol en el que puedes crear tus propios personajes para usarlos en las partidas. A Martin se le ocurrió la idea de escribir una novela acerca de su avatar preferido "Tortuga". Sin embargo, como el desarrollo del juego había surgido del grupo entero, el genio detrás de Game of Thrones pensó que deberían dedicarse a escribir sobre sus personajes en conjunto.

Así nació "Wild Cards" una intrigante serie literaria que explora de manera plausible lo que sucedería si varios individuos adquirieran poderes fantásticos, elucida los efectos que esto tendría en la cotidianidad. Las infinitas variables que implica un universo ficticio de gran escala maximizan el nivel de complejidad de Wild Cards con respecto a otros trabajos menos ambiciosos de Martin.

Martin afirmó que todos en el grupo eran fanáticos de los cómics, pero querían estructurar una narrativa más seria. La mayoría de historias de superhéroes se apegaban a una fórmula específica bastante tradicional y sin espacio para experimentación. El grupo de escritores detrás de Wild Cards buscaba crear una historia plausible y sin ataduras comerciales de ningún tipo.

Es decir, el completo opuesto a Batman v Superman.
Es decir, el completo opuesto a Batman v Superman.

La premisa es la siguiente: luego de que un peligroso virus extraterrestre (el virus Wild Card) es liberado en New York, los ciudadanos sufren mutaciones de todo tipo: terribles, intrascendentes y (en el caso de unos pocos afortunados) geniales. El orden social cambia por completo debido a esta alteración inesperada. Todo esto se lleva acabo en un contexto histórico paralelo al nuestro, tanto Hitler como Einstein (entre otras figuras importantes) habitan el planeta. Interactuan con los afortunados que disfrutan de poderes fantásticos, estos últimos influyen de gran manera sobre los acontecimientos.

La forma en que están escritas las historias se asemeja bastante al estilo desarrollado por Martin en Canción de Hielo y Fuego. Los personajes de Wild Cards son complejos e interesantes. Es fácil empatizar con ellos ya que entendemos sus motivaciones y tenemos un acceso constante a sus pensamientos y deseos, los cuales son comunicados por los escritores de manera excelente.

A pesar de que Martin no escribe las novelas en su totalidad, es el editor general de proyecto, por lo que Wild Cards se adecua bastante a la estructura de Canción de Hielo y Fuego. Pero eso sí, es obvio que el contenido difiere totalmente entre ambas series literarias. Absolutamente todos los elementos son distintos. Sin embargo, la forma, el estilo y el tono permanecen iguales.

Con la única excepción de que Wild Cards contiene muchísimas menos escenas de sexo que Canción de Hielo y Fuego.
Con la única excepción de que Wild Cards contiene muchísimas menos escenas de sexo que Canción de Hielo y Fuego.

Hasta el día de hoy se han publicado veintitrés libros pertenecientes a la serie Wild Cards. Sin embargo, los primeros seis fueron los originales, George participa bastante en ellos y los edita. Las demás publicaciones juegan con reglas diferentes. Algunas son novelas escritas por un solo miembro del grupo, otras son antologías en donde Martin no participa. Por esto les recomendamos que, si son fanáticos del realizador de Game of Thrones en específico, se apeguen a los primeros libros de la serie.

Como fue el objetivo de los realizadores desde el principio, lo más interesante de Wild Cards es la manera en que son manejados los super-poderes. Tanto la elección como la descripción de la ejecución de cada habilidad son magníficas. La excelente narración te sumerge completamente en la trama.

Hace algunos meses se anunció que Wild Cards sería adaptada como una serie de televisión. Con tantos personajes e historias diferentes, no queda duda de que será un trabajo difícil hacerla funcionar. Pero como Game of Thrones ya casi acaba, hay que tener esperanza.

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