Es el 5 de diciembre de 1930 y nos encontramos en el estreno de la película "Sin novedad en el frente", algunos señores se quejaron en la entrada por un pequeño sobreprecio en el boleto. Ahora te incomoda el hecho de que ellos pagaron menos que el resto por un buen uso de la palabra —o mejor dicho los gritos—.

Dicho sobreprecio sería aplastado rápidamente, cuando el cartel que marcaba la elevada cantidad se venía abajo violentamente. Unos cuantos gritos en la entrada, y el olor a gas lacrimógeno empezaba a surgir efecto. La velada terminaba con una noche larga en el hospital junto a tu novia que había sido golpeada por los oficiales.

Cuando Goebbles —el ministro de propaganda y villano no. 2 de la Alemania Nazi— interrumpía la premiere, comenzaba a forjarse la enorme lista de películas prohibidas, que junto a las obras de Ernest Hemingway, Albert Einstein y Friedrich Nietzsche entre otros, serían parte de la enorme censura humanitaria perpetuada durante uno de los momentos más siniestros en nuestra historia. Incluso se creó un nuevo término denominado "arte degenerado" que se referiría a todo el conjunto de arte moderno de la época.

Adolf Hitler sería conocido como un enorme psicópata, y curiosamente, como un gran cinéfilo. Que entre llantos y pataletas llegaría a prohibir una gran cantidad de metraje por razones que van desde la moral hasta lo totalmente ridículo, a continuación algunas de las más famosas.

Todas las películas de los hermanos Marx

Los hermanos Marx son el equivalente a los tres chiflados con una característica que el tercer Reich parecía detestar, si detestar significara cometer una masacre de más de 17 millones de muertos.

Por sorprendente que parezca, la filmografía completa de los comediante más famosos del momento salía del repertorio por ser "una comedia de judíos". Por el simple hecho de comer faláfels y no trabajar los sábados fueron completamente censurados, pero por lo menos Groucho Marx tendría su venganza unos años después, bailando sobre la tumba de Hitler en un tour por Europa —un plato que se sirve frío en verdad—.

El acorazado Potemkin

Un argumento de rebelión y socialismo no le sonaba muy bien al partido Nazi, más bien, no le sonaba bien a ningún régimen dictatorial, ya que incluso fue censurada por Stalin en la Rusia comunista —ironías de la historia—.

Su escena más famosa donde el pueblo baja rápidamente los escalones de Odessa, es tan potente como ficticia en la obra de Eisenstein basada en hechos reales. Pero su impacto cinematográfico siempre será objeto de censuras entre esos estados donde, ya saben, ese palabra llamada revolución dispara ciertas alarmas.

Anders als die Andern

Estrenada en 1919 fue prohibida años más tarde por presentar la homosexualidad como temática principal. Su proyección era únicamente permitida al personal médico y las cosas empeoraron con la llegada de los Nazis.

Fue censurada nuevamente con la llegada del nuevo régimen y prácticamente destruida, pero gracias a largos años de búsqueda y aceptación llegamos a reconstruir el metraje y a contemplar lo ridículo que eramos al desprestigiar algo tan natural como una identidad sexual. Es considerada como la primera película en tratar el tema de la homosexualidad.

Kuhle Wampe

Mostrando al gobierno, sistema legal y religión en una "luz negativa", fue objeto de controversias la Alemania de 1932, siendo censurada en múltiples ocasiones hasta que después de varias protestas volviera a las salas severamente editada. Seis meses más tarde Hitler llegó al poder y mantuvo una prohibición total hasta finales de la guerra.

Su director, Slatan Dudow fue arrestado por ser miembro del partido comunista y fue exiliado del país. No sería la primera vez que algo como esto ocurriría.

Confesiones de un espía nazi

Es un nuevo tipo de guerra, pero sigue siendo una guerra

Siendo la primera película anti-Nazi antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, fue censurada junto a todas las películas de Warner Bros por Hitler cuando todavía era canciller. La crítica a un partido que estaba a punto de tomar el poder definitivamente para 1939, sería altamente temida.

El gran dictador amenazaría a sus creadores de ser ejecutados apenas ganaran la guerra, pero aparentemente las cosas no salieron acorde al plan.

El Gran Dictador

Hitler llamó a Charlie Chaplin como uno de los mejores artistas de su época, y a pesar de encontrarse en la lista de cineastas prohibidos por ser denominado como "un judío acróbata", el dictador lo amaba.

Las presiones que rodearon esta película eran poderosas en ambos frentes, siendo saboteada hasta tal punto que el propio presidente Roosevelt le mandó una carta a Chaplin que decía: "Haz la película", y siguiendo el mandato un año de producción financiado por el propio director nos trajo una de las mejores obras satíricas de todos los tiempos.

Estamos hablando de un momento donde no teníamos ni idea de los campos de concentración o los crímenes imperdonables, y ya veíamos una de las mejores películas sobre el holocausto. Charlie Chaplin confesó años más tardes que si hubiera sabido de las enormes atrocidades no hubiera producido el filme, pero sólo imaginarnos los rumores del corazón roto de Hitler y como aparentemente "lloró con la proyección", podemos tener una buena idea de por qué fue censurada.