El mundo de la afición se enfrenta en ocasiones a situaciones de lo más inusuales, como la acontecida en el aeropuerto de Málaga el pasado lunes. El hecho tuvo lugar a la llegada al aeropuerto de la ciudad española de un vuelo de Ryanair procedente de Londres Stansted, el aeropuerto de la capital británica donde centran sus operaciones las aerolíneas de bajo coste.

El vuelo con destino a Málaga había sufrido una hora de retraso antes de su salida de Reino Unido y el pasaje llevaba ya otra media hora adicional en pista tras aterrizar en España, lo cual crispó los servicios de un hombre polaco que se encontraba a bordo de la aeronave. Este pasajero, ni corto ni perezoso, consideró que ya había esperado lo suficiente y que no podía demorarse ni un minuto más y, sin importar las indicaciones que la aeronave tuviera para permanecer en pista sin desembarcar, procedió a abrir la puerta de emergencia ubicada en la zona central del avión, saliendo del mismo por la parte del ala.

Con la puerta completamente abierta, y ante las –imaginamos– atónitas caras del resto de pasajeros, se desplazó hasta el extremo del ala con su equipaje de mano, donde finalmente no concluyó su pericia descendiendo de la misma, sino desistiendo en su intento y volviendo de nuevo al interior del avión. ¿El resultado? Un nuevo retraso de otros 40 minutos, postergando todavía más el momento de desembarcar.

El pasajero polaco fue detenido por la Guardia Civil tras la narración de los hechos por parte del piloto del avión y ahora tendrá que enfrentarse a una denuncia por quebrantar las normas de seguridad aplicables al peaje.

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