Llantos, sirenas y pisadas apresuradas. Todo comenzó cuando viste una enorme mancha rojiza en el piso —¿Un pote de tinta quizás? o ¿simplemente el café de la mañana?—, seguiste caminando hasta que temiendo por algún nuevo ataque terrorista, observaste un enorme haz de luz disparado al cielo.

Capas, circuitos y algunos subnormales. La sangre empezó a correr por tus pies —¿Da tiempo para una visita rápida a la tintorería?—, golpeaste a otros secuaces sin distinción alguna hasta que se activa el bendito haz de luz que deberás apagar.

Lo único que tienen que ver ambos casos, además del bendito haz de luz, es que se ubican en el mismo entorno: obviamente la ciudad de Nueva York.

—Vienen en diferentes colores y presentaciones, aunque el azul es el más comprado por nuestra amplia gama de villanos poco creativos.

Estamos cansados de dos cosas: aquellos rayos de las películas y la destrucción constante de Nueva York.

Lo entendí, "la ciudad más icónica del mundo", pero pagaría una buena suma de dinero por ver Avengers Infinity War en algún otro lugar. Sólo imagínense ver a nuestros superhéroes de turno favoritos pelear con otro villano genérico en Machu Pichu por ejemplo, piensen en el rango de posibilidades.

Por esta razón, me he cansado de la gran manzana y una persona en específico deseó aplicar un cierto tratamiento psicodélico que nos hace reconsiderar la simple opción de aplicarle filtros a nuestras películas favoritas.

El fotógrafo Ryan Berg modificó su cámara DSLR para que captara los rayos infrarrojos, consiguiendo resultados sorprendentes que carecen de todo filtro barato. En su serie fotográfica que tomó únicamente diez días en realizar, nos plasma una ciudad muy diferente a la que conocíamos. A continuación echaremos un vistazo a la Nueva York donde me sentiría honrado de ver los próximos Vengadores.

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