El popular novelista Arturo Pérez-Reverte vuelve a situarse en el foco de la polémica por unos polémicos tweets donde, como acostumbra, hace gala de un mordaz uso de la palabra para manifestarse en contra de la notable cantidad de títulos de libros ya escritos en relación a diversas profesiones relacionadas con el campo de concentración nazi de Auschwitz. Esto, según dice, le impide escribir una novela sobre el tema dado que "no quedan personajes libres".

Un tweet que no ha provocado el mismo efecto en sus seguidores que en el museo de Auschwitz, memorial del Holocausto, que no ha tardado en recriminar su actitud a Pérez-Reverte acusando al escritor de haber propiciado una serie de respuestas al tweet original que no hacen otra cosa que burlarse y banalizar "el sufrimiento de 1,3 millones de personas".

Ambos tweets se pueden leer a continuación:

Tras la respuesta del museo, y como al autor español a contestaciones no le gana nadie, la trifulca continuó con una acusación a la persona encargada de llevar la cuenta de Twitter de este lugar de tener poca comprensión lectora e igual inteligencia. "Mis tuits se burlan de lo mucho que, por modas literarias comerciales, se manosea un asunto que debería tratarse con más rigor y respeto", zanjaba el escritor.

Tras mostrarse de acuerdo con él y asegurar que, en efecto, el respeto y el rigor deben estar presentes en asuntos de esta índole, y después de lamentar nuevamente la sucesión de tweets que convirtieron el original en "una broma de mal gusto", desde el museo terminan por expresar su deseo de que el escritor hubiera utilizado su posición para realizar una crítica más profunda de la situación respecto a las novelas:

Pérez-Reverte, que había continuado previamente imaginando toda suerte de títulos de novelas con la misma estructura en otros lugares en los que pereció un ingente número de personas, como Hiroshima o Nagasaki, terminó agradeciendo con sorna la polémica al museo de Auschwitz por haberle proporcionado una tarde de disfrute bloqueando a "humillados y ofendidos" con el asunto. Un final a la altura del acostumbrado cínico comportamiento del novelista en la mencionada red social.