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Uno de los momentos más profundos y reflexivos en la historia del cine

Por 17/05/17 - 16:23

¿Que permanecerá al final, mi nombre o los contenidos de este artículo? Obviamente ninguno de los dos, pero quién sabe.

Uno de los momentos más profundos y reflexivos en la historia del cine

Palabras, palabras, palabras, que dejaran de significar lo mismo en unos años.
Palabras, palabras, palabras que necesitarán prólogo y traductor del nuevo idioma.
Palabras, palabras que sin embargo permanecen erguidas en sus bordes oscuros y definidos.
Palabras que tienen nuestros logros, sueños, fantasías encerradas en cada p,a,l,a,b,r,a,s.

Un buen vino es como una buena película: como un ojo en el corazón de un poeta, verdadera 24 veces por segundo. Un pedazo de pastel que es una mezcla de partido de fútbol y burdel".

Era una tarde de hermandad cuando las balas de incomprensión rompían los cristales, veíamos juntos la recomendación de un video bien editado sobre la película que introdujo esa técnica de editar. Cómo estructurar un video ensayo nos lanzó a la deriva de una trama falsa sobre una historia de la falsedad.

Básicamente, un filme que jugaba con la edición para mostrarnos a Orson Welles —el director de la mejor película de todos los tiemposen su último estado de vejez y gordura para contar la historia de Elmyr, un falsificador de arte experto que será acompañado por anécdotas sobre las mentiras del director y trucos de edición —dormí alrededor de la primera media hora por cierto—.

Creo que ya he demostrado mi punto, no soy ni buen poeta, ni buen escritor pero la película F for Fake de Orson Welles viene de la mano de un maestro de ambas.

¿Cómo alguien podría negarle algo a este asombroso bebé de más de cien kilos?

Escribo a la 1:33 a.m escuchando los insoportables «Ahhhhhh» lejanos del porno diario del vecino para hablarles de esta obra maestra, y un momento en específico.

—¿Cuál es el objetivo del? —diría mi hermano haciendo énfasis en la mala pronunciación de mi abuelo al vernos jugar cualquier videojuego de mundo libre.
—No sé, creo que me quedé dormido al principio pero creo que...

La usual charla entre películas que se ven en la casa tuvo que ser silenciada automáticamente una vez que la hermosa Catedral de Chartres apareciera en pantalla junto a uno de los momentos más reflexivos en la historia del cine.

Era simplemente un director «no entiendo que está pasando» hablando sobre la fragilidad de la raza humana «eso era de lo que te hablaba el otro día» y el esfuerzo de una catedral sin nombre que prevalecerá intacta cuando todo yazca destruido «¿el mejor momento en la historia del cine».

¡Viva la humanidad! ¡Yahaaaaaa!

Unas palabras que resonaban entre las paredes de Chartres y sus picos anónimos:

Y esto ha estado parado aquí por siglos. El principal trabajo del hombre tal vez en todo el mundo occidental, y es sin una firma: Chartres. Una celebración a la gloria de Dios y a la dignidad del hombre. Todo lo que queda, la mayoría de los artistas parecen sentir en estos días, es el hombre. Desnudo, pobre y bifurcado. No hay celebraciones. Lo nuestro, nos dicen los científicos, es un universo que es desechable. Sabes, podría ser precisamente esta gloria anónima de todas las cosas, esta rica selva de piedra, este canto épico, esta alegría, este gran grito de afirmación, que elegiremos cuando todas nuestras ciudades sean polvo, para permanecer intacta, para marcar donde hemos estado, para dar testimonio de lo que teníamos en nosotros para lograrlo".

Devoción, eso es lo que significa.

Como diría Andrei Tarkovski comparando voluntades artísticas: si comparamos a los artistas modernos con, digamos, los humildes constructores de la Catedral Chartres cuyos nombres ni siquiera se saben. El artista será distinguido por devoción desinteresada al deber; pero nos olvidamos de eso hace mucho tiempo.

Supongo que las grandes mentes piensas iguales

Son aquellas obras, las que nos impulsan a la admiración de un arte temporal por el breve tiempo que se nos permite admirarlas.

Esto que me permite gritar «¡Aquí estoy!» sin notar que ahora son las 2:00 a.m y el porno continúa, son las 3:00 a.m. y todavía no me he dormido, son las 5:00 a.m. y «¡Sigo aquí!» tropezando las teclas del teclado. 6:00 a.m. con la aparición del sol sobre mi cama y «¡Nunca me iré!».

Nuestras obras en piedra, en la pintura, en la impresión, se salvan, algunos de ellos durante algunas décadas o un milenio o dos, pero todo debe finalmente caer en la guerra o desgastarse en la ceniza final y universal. Los triunfos y los fraudes, los tesoros y las falsificaciones. Un hecho de vida. Nos vamos a morir. "Estén de buen corazón", gritan los artistas muertos del pasado viviente. Nuestras canciones serán silenciadas - pero ¿qué pasa? Sigue cantando. Tal vez el nombre de un hombre no importa tanto".

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