¿Qué podría significar una estatuilla de oro? Amuletos que desencadenan rocas gigantes, arte moderno vendido por millones de dólares o algo mucho más complejo.

Problemas por premiar arte o P.P.P.A. es un síndrome que acabo de inventar en este momento y se relaciona con algunos de esos concursos en los que participaste hace varios años. En mi caso, una competencia de dibujo de niños hasta los siete años de edad. Después de depositar todas tus ilusiones en la obra, debes afrontar esa desesperanza típica de perder porque un juez pensó que la pintura de su sobrino era de mejor calidad que la tuya.

No era oro para ser exactos, sino una pequeña cantidad de dinero en crédito de la tienda o en mi caso, el DVD portátil que tanto había soñado con tener después de ganar.

Conocí al karma años después cuando los DVDs terminaron por volverse obsoletos —touché—.

Me imaginaba a mi mismo recibiendo el premio en la tienda. El local que vendía objetos para el hogar extendía una enorme alfombra roja que se vería manchada por lágrimas de felicidad cuando finalmente reprodujera ese DVD de "Clásicos de Disney".

Ser validado, admirado o simplemente aplaudido. Tres razones por las que ningún artista debería dejarse llevar, y en las que sin embargo puede llegar a depositar su vida entera. El significado clásico de la estatuilla de oro, algunos lo ven como oportunidad, otros simplemente ven dinero y yo, yo veo esas lágrimas mientras aplaudo.

El síndrome P.P.P.A. es un problema con el que ya aprendimos a vivir, donde debemos admitir que si bien existen tratos injustos, grandes sobrevaloradas y muchísimo dinero involucrado, momentos emotivos existen por montón. Pienso en las propias implicaciones del cine —un arte emotivo— donde me dejo llevar por la emoción y admiro las buenas dosis de esta que premiaciones como los Oscars nos han dado. He decidido reunir algunos de esos momentos con la intención de alabar esa piel de gallina, pelos erizados y lágrimas que muchos de ellos me han provocado.

Hattie McDaniel gana el Oscar por su papel en "Lo que el viento se llevó"

Si bien es casi una obligación incluir el Oscar de Halle Berry y sus lágrimas infinitas, es necesario cavar en la historia para encontrarnos con la primera estatuilla para una persona de color, papeles de mucamas y un llanto que además de histórico nos enseñaría el pequeño reconocimiento en un tiempo donde temas raciales se hallaban escondidos en racismo y cruces ardientes.

Espero sinceramente que siempre sea acreditada a mi raza y a la industria cinematográfica. Mi corazón está demasiado lleno por decirles como me siento y debo decirles gracias. Dios los bendiga a todos

Louise Fletcher termina su discurso en lenguaje sordomudo

Con una actuación antagónica en "Alguien voló sobre el nido del cuco", la mala de la película recibe su premio para sorprender a la audiencia hablando con sus padres en el único lenguaje que entenderían: el sordomudo.

Para mi madre y mi padre, quiero decirles gracias por enseñarme a tener un sueño. Ustedes están viendo mi sueño volverse realidad. Gracias

Roberto Benigni y su caminata estelar al escenario

Ganador a mejor director por "La vida es bella", compatriotas y el orgullo de toda Italia acompañan al apasionado actor mientras se sube a los asientos y llega saltando con toda la felicidad que un cuerpo acróbata puede desplegar al ser homenajeado por el mundo entero.

Salto. Salto. Salto (supongamos que esta es una frase física).

Una de las personas que refugió a Ana Frank sube al escenario

Ganando a Mejor Documental por "Anne Frank Remembered", el director Jon Blair trae al escenario a Miep Gies, la señora que le brindó refugio a Ana Frank y aquella que salvó el mítico diario de su olvido. Más emocionante aún el hecho de ser presentado por el meme viviente Nicolas Cage.

Más que todo, es esta mujer, la heroína de la historia de Ana Frank. La mujer con la que literalmente no hubiéramos podido tener un diario para celebrar por cincuenta años

Cuando los ganadores tomaron control de la ceremonia

Los Oscars de 1958 terminaron, por casualidades del destino, veinte minutos antes. Y en vez de mandarnos directamente a los comerciales —que por mi conocimiento de los 50s serían comerciales del ejército o algo por el estilo— Jerry Lewis tomó el micrófono para entretener a la audiencia junto a todos los ganadores de ese año, y quedándose finalmente sin más chistes toma a su pareja y empieza a bailar.

Baile. Baile. Vestidos largos (vuelvan a perdonarme e imagínense que esta es otra frase física

La familia de Heath Ledger recibe el Oscar a mejor actor

El hombre murciélago contra la actuación que desataría mitos, leyendas y conspiraciones. Comprendimos en el 2009 las peligrosas implicaciones de encarnar a otro personaje, como la locura podía venir disfrazada de payaso, y los tristes efectos que terminarían con una lamentable "muerte accidental". Sólo ver a la familia del fallecido subiendo esas escaleras dan ganas de llorar.

Este premio de esta noche hubiera validado humildemente la callada determinación de Heath de ser verdaderamente aceptado por todos ustedes aquí, sus compañeros, dentro de una industria que tanto amó

Chaplin vuelve del exhilio para recibir un Oscar honorífico

La ovación de doce minutos que provocaría el retorno de Charles Chaplin a la tierra que tanto amó, significó el aplauso más duradero en la historia del premio y un excelente artículo en Hipertextual que deberían leer ya. Entre un clímax político que lo rechazó y las lágrimas que corren por la cara de uno de los grandes artistas del siglo XX, siento las gordas gotas corriendo por mis cachetes.

Oh muchísimas gracias, este es un momento emocional para mí, y las palabras parecen tan fútiles, tan débiles. Sólo puedo decir que gracias por el honor de invitarme aquí y, oh son asombrosas personas dulces. Gracias