Con LEGO se puede construir casi cualquier cosa. Y, desde luego, la compañía danesa parece empeñada en eliminar ese "casi" de la ecuación. La última pieza fabricada con estas piezas de construcción de plástico es, posiblemente, una de las más impresionantes y complejas jamás elaboradas: hablamos de una réplica funcional del Bugatti Chiron, uno de los coches más potentes del mundo.

Hablamos de una versión a tamaño real que pesa, ojo al dato, casi dos toneladas. Eso y estar hecho de plástico, hace que esta réplica quede muy lejos de las demenciales características del vehículo italiano: cuenta con un motor creado desde cero, también con piezas de plástico, de 5,3 caballos de potencia que se traducen en una hipotética velocidad máxima de 29 kilómetros por hora. En las pruebas en carretera, eso sí, solo se han alcanzado los 18 km/h.

Como curiosidad, ambos vehículos, el real y la réplica, tienen un tiempo aproximado de montaje: el Bugatti Chiron necesita del trabajo de 20 personas durante medio año. ¿La gran diferencia? Que mientras que el bólido italiano consta de 1.800 piezas distintas, la versión de LEGO supera ampliamente el millón de componentes. Y gracias a ellas se han podido construir un velocímetro funcional y un alerón activo que se mueve, como el de la versión del coche de lujo.

¿Pero hablamos de algo construido íntegramente con piezas de plástico? LEGO ha usado neumáticos y frenos de Bugatti y un marco de acero sirve para reforzar algunas partes del interior. Para compensar, y seguir sorprendiendo, la compañía confirma que no se ha utilizado ni un gramo de pegamento y que más del 90% de las piezas del coche son de LEGO. Es curioso, al ver el vídeo, comprobar como una construcción tan impactante, por lo complejo y minucioso, apenas alcanza la velocidad de un corredor competente.

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