Los futuros donde la inteligencia artificial ha tomado el planeta y se encarga de labores básicas como servir órdenes en Mcdonalds y ser nuestras esclavas personales están cada día más cerca —literalmente—. Pero con este avance también le damos paso a un sector que pocos imaginábamos despidiendo a sus trabajadores: el medio artístico.

Puedo imaginar a una inteligencia desarrollando artículos de este tipo, o informando al instante con más precisión de la que ninguno de nosotros podría lograr y sólo estoy diciendo lo primero que se me viene a la cabeza.

Así de simple podremos continuar leyendo artículos de Hipertextual sin tener a un autor detrás de la computadora llorando por todos los malos comentarios. Sin embargo, eso aplicaría al 40-30% de nuestro contenido, ya que considero que ninguna inteligencia artificial tenga el poder de replicar mis chistes malos o idearse una forma de contar el plagio de Shakespeare en tres actos de amor y desencanto.

Ahora imagínense lo que una fuerza como la IA podría hacerle al arte.

Hace algunos meses el debate sobre si la inteligencia artificial podría realizar arte verdadero empezaba a calentarse con la última alianza de Microsoft e ING para crear un nuevo proyecto artístico que demostrara al mundo el poder de las máquinas.

En la búsqueda por el significado de la vida y un nuevo medio de expresión llamaron a la computadora "El próximo Rembrandt" y básicamente arruinaron las posibilidades del recién graduado de artes y su relación con sus padres.

Usando una impresora 3D para replicar pinceladas la computadora pudo encontrar patrones en la pintura de Rembrandt para crear una obra completamente "original" en la que si probablemente le preguntáramos al fallecido artista sobre esta fingiría no acordarse y terminaría por agregar su firma discretamente.

Ahora ubiquémonos a finales del año pasado, cuando un nuevo video llegaba para partir nuestros corazones y mostrarnos la reacción de un artista tradicional frente al nuevo "artista" programado.

Claro que no estamos hablando de ningún Rembrandt, sino de la empresa de telecomunicaciones DWANGO, Co. que decidió juntar al padre de la animación Hayao Miyazaki y al productor de Estudio Ghibli Toshio Susuki para mostrarles lo último en IA: una máquina que programa el movimiento de zombies en videojuegos.

Intercambiando la forma de caminar de sus pies e incorporándola a su cabeza, esta figura grotesca rompe los parámetros del siglo XXI para mostrarle a Miyazaki lo terrorífico que los juegos se pueden llegar a convertir.

Bueno… Todas las mañanas, últimamente no, pero veía a un amigo que tenía una discapacidad. Para él era muy duro solamente chocar los cinco, hacer que los músculos entumecidos de su brazo llegasen a mi mano. Ahora, pensando en él, no puedo ver esto y encontrarlo interesante. Quienquiera que haya creado esto no tiene ni idea de qué es el dolor. Estoy totalmente indignado. Si de verdad quieren hacer cosas repulsivas, puedes seguir adelante y hacerlas. Yo nunca desearía incorporar esta tecnología a mi trabajo de forma alguna. Creo firmemente que esto es un insulto a la vida misma.”

Respondió el padre de Totoro antes de reaccionar con una cara de decepción y aplastar amablemente las ambiciones del joven director del proyecto.

"Creo firmemente que esto es un insulto a la vida misma", finalmente sé como terminar cualquier argumento en el que vaya perdiendo.

Si bien creo que le presentaron su trabajo a la persona menos indicada del planeta —oye empacador, ¿estarías dispuesto a invertir en un brazo robótico que suplante tu trabajo?— estamos escuchando las palabras de un hombre sabio que sabe muy bien lo absurdo de las máquinas entrando a un medio de expresión humana.

Y más allá de eso: ¿sería tan bueno tener computadoras basadas en nuestros gustos que crean todo el contenido por nosotros? Por alguna razón una pequeña cantidad de la población se encuentra en la industria.

Claro que los trabajadores de ambientes como Hollywood estarían muy preocupados, dado el caso de que sus empleadores están haciendo todo lo posible por alejar las máquinas de su entorno. Estoy bromeando, están invirtiendo una gran cantidad de tiempo y energía en encontrar la fórmula secreta para producir películas a nivel de fábrica.

Después Miyazaki diría en un tono mucho más melancólico:

Creo que nos estamos acercando al final de los tiempos. Los humanos estamos perdiendo la fe en nosotros mismos".

Lo que en un futuro tan esperanzador donde incluso el trabajo creativo puede verse amenazado, me hace considerar aplicar para otra rama de trabajo: ¿desarrollador de inteligencia artificial senior estará disponible en la universidad?