Cuando Noruega contaba los segundos para que terminara la celebración, finalmente recibía el año 1993 y una nueva ley que buscaba cambiar con la condición de aquellos menores que en estas vísperas contaban también segundos pero en el frío arrasante de la calle.

Lo que se establecería el primero de enero como La Ley de Bienestar Infantil pasaría a implantar la prioridad de que todos estos jóvenes ciudadanos recibieran la ayuda necesaria para poder desarrollarse plenamente en el país.

Promulgando una infancia segura, la agencia gubernamental Bufetat (Niños, Jóvenes y Familia) abriría sus puertas en la capital noruega de Oslo desde el año 2004, para proteger los primeros años de vida y desarrollo bajo el concepto de: Fosterhjem o acogimiento familiar.

Aunque deberían trabajar más en ese logo.

Siguiendo la tradición noruega de acogimiento que se remonta a las épocas donde su rey Håkon I den gode Adalsteinsfostre fue criado por el rey Athelstan de Inglaterra en el siglo X, la agencia Bufetat busca asignar un hogar estable y familiar para todos los menores que se encuentren bajo circunstancias de riesgo.

Funcionando incluso bajo su propio ministerio (Ministerio de Infancia, Igualdad e Inclusión Social), buscan ciudadanos comprometidos que quieran llevar los papeles en la crianza y darle refugio a quien lo necesite.

A finales del mes de mayo se hizo viral un video que plantea todos los valores de Bufetat. Mostrando una hora de la merienda escasa donde un niño desamparado recibe una conmovedora sorpresa de cada uno de sus compañeros, vemos lo fácil que puede ser ofrecer ayuda a todo aquel que la requiera y como un pequeño acto de compartir puede significar tanto para una sociedad donde el objetivo de muchos es asegurar que el bienestar pertenezca a todos.