En 2008 Steve Jobs presentó lo que sería la App Store con 500 aplicaciones descargables; entre ellas, se encontraba la primera app de todas: un juego de 100 niveles llamado Super Monkey Ball.

Con casi diez años de trayectoria, las apps han evolucionado mucho y cambiado por completo la idea de cómo utilizamos Internet, cómo jugamos, cómo cuidamos nuestra salud, cómo compramos y más. En 2017 un mundo sin apps parece imposible y, por supuesto, Apple lo sabe.

Así, la compañía decidió jugar con esa idea para abrir el WWDC 2017 y recordar la importante labor que hacen los desarrolladores.

En una mezcla divertida y perturbadora entre Silicon Valley y Black Mirror, la comedia empieza cuando un ingeniero bastante desfasado desconecta por error los servidores de la App Store y su error causa un desastre global.

"Sigue haciendo apps. El mundo depende de ti", indica el mensaje con el que Apple dio la bienvenida a los desarrolladores.