Existe un fenómeno psicológico denominado como la Pareidolia que básicamente consiste en la tendencia de los humanos de encontrar caras en todas partes. Lo que podría ser una respuesta útil a las adivinaciones de esa dama extraña de Harry Potter y el prisionero de Azkaban como también al Jesucristo que aquella señora ha encontrado en su tostada.

Recuerdo hace aproximadamente una década cuando caminaba por el patio de mi estricto colegio católico para encontrarme una piedra, que según mi perspectiva, era la Virgen María en carne propia.

Mostrándola al público algunos observaban un pájaro, otros simplemente veían una piedra con el borde afilado, pero mis visiones divinas fueron tan fuertes que aproveché una misa para hacer que la bendijeran. Probablemente seguía un tanto emocionado con las historias que oía en aquel tiempo, e incluso recuerdo uno que otro milagro de la virgen.

Al parecer no estoy solo en esto de tener visiones religiosas y totalmente lógicas

Además del patio de mi colegio existen otros lugares donde tiende a surgir el fenómeno de las caras, llenos de vapor y pequeños mechones de pelo que se pegan a sus paredes de vez en cuando.

Claramente me refiero a la ducha —el sauna sería un lugar poco apropiado para este tipo de actividad—, donde en más de una ocasión he dejado correr el agua observando alienado cualquier figura que se haya formado por accidente como una gran obra de la naturaleza acuática. Y al parecer no estoy solo nuevamente.

La artista multimedia Lucy Gafford es una fiel admiradora de esta actividad, y dejando correr el agua sobre su cabello un pelo desprendido formó una figura extraña en la pared, la cual con un poco de ayuda tomó rápidamente la forma de una ardilla. Ahora con varios años de práctica encima ha logrado reunir una colección de figuras reciclables y orgánicas de los fantasmas que rondan su imaginación.