Eran vísperas de insomnio y griterío, de miedo y absurdidad. ¿Será esto un golpe o un fuego artificial? ¿Será este el mismo día, la misma época, en la que salto en trampolín en la tarde y me escondo de los dedos en la noche?

Ahora vuelvo a ver a ese gigante, sentado en la comodidad de su mundo mientras nos observa constantemente. Todo comenzó en aquel diciembre, cuando finalmente decidimos unirnos a Hipertextual, buscábamos ser comprendidos o por lo menos leídos por alguien hasta que un dedo se lo llevó aplastando brutalmente.

«Hipertextual ║no es║ el sitio para lectores pseudo científicos y tecnológicos que quieren dársela de cultos".

Siendo amenazado unas cuantas veces en los comentarios decidí abrir las barreras pero parece que por más que trate ese índice maldito me ║per║sigue a todas partes. Y esta vez sólo le puedo decir: Nos encontramos de nuevo ║ ║ y esta vez ya sé como utilizar el doble espacio.

Basta por favor, sólo basta...

Está bien, dos cosas han quedado claras: 1.- La señal internacional que acabo de crear para "por favor coloque su dedo sobre esto —tengo que trabajar más sobre esa definición—" se denota con ║ ║ y 2.- Dejemos de perder el tiempo con mi absurdo experimento y veamos arte verdadero.

Al igual que mis maravillosas obras de arte interactivas de allá arriba, las pinturas del artista Ben Heine son temporales y dependen de personas para poder realizarse.

Siendo más que nada una presentación llevada a cabo en museos y centros comerciales alrededor del mundo, sus lienzos se encargan de fusionar individuos con pinturas para crear un híbrido de ambos que funciona como una complicidad: lo uno no puede funcionar sin lo otro. Siendo claramente un despliegue soberbio de habilidad para ridiculizar a artistas post-modernos como yo, estamos listos para presenciar estos intentos menos interactivos.