¿Quieres poder hacerte en casa un capuchino o latte como el de tu cafetería favorita? La cafetera de espresso que utilizó tu barista para hacerte ese delicioso café puede costar entre mil y diez mil euros, y aunque hay versiones domésticas más asequibles en torno a las centenas, seguro que prefieres prepararte un café similar todas las mañanas sin gastarte más de 50 euros en maquinaria.

Si te dijéramos que vamos a utilizar una AeroPress, una cafetera de plástico, que no es eléctrica sino manual, de unos 30 euros, para hacernos una buena taza de café casera puede que no nos creas. Pero es lo que vamos a hacer. Si te decimos que se han organizado (y se siguen organizando) campeonatos de España (y de muchísimos otros países) y campeonatos del mundo de café producido con esta cafetera inventada en 2004, seguramente nos creas un poco más.

Qué es la AeroPress y qué necesitaremos

La AeroPress es una especie de jeringuilla gigante en la que se infusiona el café con agua caliente para posteriormente filtrarlo a presión a través de un filtro de papel o de metal que se incorpora a uno de sus extremos. Variando factores como el tamaño de molienda del café, la cantidad y la temperatura del agua, el tiempo de infusión e incluso el método de utilización de la AeroPress podemos producir café de distinta concentración y sabor.

Esta cafetera se utiliza normalmente para producir café de filtro parecido al de la French Press o cafetera de émbolo francesa, pero con un resultado más limpio. También la podemos utilizar para producir un café no tan aguado, más concentrado, que no es exactamente igual al espresso (no es tan intenso ni tiene su característica crema al no estar producido a tan alta presión), pero que nos sirve de sustituto casero para nuestros lattes o capuchinos.

Además de la AeroPress, que CoffeeTech distribuye en España y que podéis encontrar en cafeterías de especialidad o en Amazon, necesitaremos una French Press para espumar o texturizar la leche. Si no tienes una en casa ya, siempre puedes comprarla por entre 6 y 10 euros. Alternativamente podemos usar un pequeño batidor de leche (el de Ikea es extraordinariamente popular y vale 2,5 euros). Opcionalmente utilizaremos una jarra de acero inoxidable para verter la leche y obtener un resultado más estético.

Por supuesto, tal y como os recomendábamos en Cómo hacer el mejor café en una cafetera italiana, necesitaremos café en grano, de calidad y tostado recientemente, además de un molinillo para molerlo justo antes de prepararnos la taza. Ambos factores son un must para un buen café. Un molinillo manual nos puede costar entre 10 euros y 30 euros. Para uno eléctrico, el presupuesto sube un poco más, sobre todo si queremos un molinillo de muelas (a partir de 50 o 60 euros), que nos dará resultados más consistentes que uno de cuchilla.

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Manos a la obra

Antes de empezar os recomendamos leer las instrucciones básicas que vienen con la AeroPress para familiarizaros con ella. Nosotros vamos a utilizar la receta número 46 de esta recopilación de recetas de baristas profesionales, basada en el método invertido, pero os recomendamos que probéis varias recetas y que variéis los distintos parámetros para encontrar el sabor e intensidad que más os agrade.

Para comenzar, colocamos el émbolo dentro de la base, entre el número 3 y 4 que está pintado en el exterior, y le damos la vuelta a la AeroPress. Vamos a utilizar 25 gramos de café recién molido. El café lo vamos a moler bastante fino, con un grosor parecido al de la sal de mesa. En mi molinillo eléctrico de 15 posiciones, lo he molido al 6 (cuanto más bajo es el número, más fino). Con ayuda del embudo, lo introducimos en la AeroPress.

A continuación necesitaremos agua a unos 93ºC. Cuando tengamos el agua lista, vamos a colocar uno de los filtros de papel en el portafiltros y vamos a utilizar un chorrito de ese agua caliente para mojar el filtro, aún sin colocar el portafiltros en la AeroPress. Esto hará que el filtro no aporte un regustillo de papel al café.

Posteriormente vamos a infusionar el café con el agua caliente. En total utilizaremos 80 mililitros de agua, pero verteremos el agua en dos etapas. Para medir el agua, puedes usar un vaso medidor o simplemente colocar la AeroPress encima de una báscula de cocina. Echamos una tercera parte de esos 80 ml y removemos con la cuchara unas tres veces. Luego vamos a ir echando el resto del agua lentamente y lo dejamos reposar unos 45 segundos en total, contando desde el momento en el que removimos.

Ahora es el momento de colocar el portafiltros a la Aeropress. Lo enroscamos bien, damos de nuevo la vuelta a la Aeropress y la apoyamos en nuestra taza favorita. Asegúrate de que sea una taza resistente, pues vamos a empujar el émbolo con gran fuerza constante hasta que extraigamos todo el café. Ya tenemos lista la base de café para el capuchino o latte.

Antes de continuar con la preparación de la leche, vamos a limpiar la Aeropress. Es un proceso muy sencillo: desenroscamos el portafiltros y le damos otro pequeño empujoncito al émbolo para tirar a la basura la masa del café. Enjuagamos todo el Aeropress con agua caliente y ya está limpia para la próxima. Fácil, ¿no?

Vamos con la leche

Ahora que ya tenemos nuestro shot de café parecido al espresso, tenemos que preparar la leche. Como os contábamos en Otro de los problemas del café en los bares y cafeterías españolas: la leche, siempre que podáis, elegid leche fresca y entera. Calentadla a unos 65-68ºC (nosotros preferimos tirar a la baja) para evitar que pierda su dulzura natural. No la queméis. Una vez que tengamos la leche caliente, metedla en la cafetera francesa. Ahora viene la parte divertida. Mueve el émbolo arriba y abajo para ir introduciéndole aire a la leche e ir creando espuma.

Ya con la leche espumada, la podemos verter primero en la jarra de acero inoxidable para conseguir un resultado más pulido. Para ello, golpeamos la base de la jarra contra la encimera varias veces para disolver las burbujas que pueda tener la espuma. También la podemos agitar suavemente para que la espuma y la leche se mezclen bien. Ya estamos listos para verterla sobre nuestro café. Regula la cantidad de espuma y leche que tires sobre el café dependiendo de si estás preparando un latte o un capuchino y, si te atreves, intenta algo de latte art. Ya tienes tu taza lista.

Uno de los cafés que nos hemos hecho con la AeroPress y la French Press. Un flat white.

Alternativa low-cost

El café que produce la Aeropress, a pesar de ser menos intenso que el espresso y de no tener su característica crema, nos sirve de base para capuchinos o lattes. La cafetera francesa, además, es el complemento perfecto para espumar la leche y dejarla con un aspecto sedoso, que incluso nos sirve para hacer latte art. Esta es, en definitiva, una forma muy barata de obtener un buen capuchino o latte en casa.

Quizá ahora puedas descartar la tentación de gastarte un dineral en una maquina de espresso. O quizá sea la hora de apartar esa cafetera de cápsulas de una vez por todas. Juega con la AeroPress y prueba distintas recetas hasta encontrar el resultado perfecto; atrévete no solo con el capuchino o el latte, sino también con el flat white o el café de filtro propiamente dicho; llévatela donde quieras y, si alguna vez te presentas a un campeonato de AeroPress, cuéntanoslo.

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