Fin de semana trágico en Estados Unidos. Con antorchas en las manos, a cara descubierta y portando banderas confederadas y nazis, cientos de supremacistas blancos se manifestaron en Charlottesville, una ciudad de 45.000 habitantes del estado de Virginia. La concentración, que había sido declarada ilegal por el Ayuntamiento, contó con la participación de individuos portando símbolos racistas y de destacados dirigentes del Ku Klux Klan, como su antiguo líder David Duke, y otros grupos extremistas.

La marcha había sido convocada para protestar por la retirada de una estatua en honor de Robert E. Lee, un general confederado en la guerra civil de Estados Unidos. Los participantes reivindicaban la figura del militar como un símbolo racista blanco que luchó para mantener el sistema de esclavitud de los negros. Bajo el lema de Unir a la derecha, los manifestantes corearon y mostraron consignas y saludos nazis. Al llegar al Parque de la Emancipación, donde se agruparon grupos antirrascistas y antifascistas, se desató la violencia con agresiones, lanzamientos de gas pimienta, antorchas y palos entre los manifestantes, que obligaron a la Guardia Nacional a intervenir y al propio Gobierno de Virginia a declarar el estado de emergencia.

La manifestación de los supremacistas blancos y el enfrentamiento campal terminó abruptamente cuando el joven neonazi James Alex Fields, miembro del grupo de ultraderecha Vanguard America, atropelló a la multitud congregada y mató a la joven Heather Heyer, una abogada de 32 años que participaba en las protestas contra la marcha racista de Charlottesville. Durante las marchas también fallecieron dos policías al estrellarse uno de los helicópteros que vigilaba las protestas, y decenas de personas resultaron heridas tras los enfrentamientos.

Los trágicos sucesos de Charlottesville han provocado repulsa y rechazo tanto en Estados Unidos como en otros lugares del mundo. El presidente Donald Trump condenó la violencia de forma genérica, sin hacer referencia a la marcha de los supremacistas blancos ni al atentado terrorista perpetrado por el joven neonazi. Su actitud fue afeada incluso por compañeros del Partido Republicano, como los senadores Cory Gardner o Marco Rubio, que compitió con él en las primarias de la formación. Incluso su propia hija, Ivanka Trump, se mostró mucho más firme en el rechazo del ataque de Virginia, mostrándose en contra del supremacismo, los neonazis y el racismo.

Más tibia, sin embargo, ha sido la respuesta del sector tecnológico ante lo ocurrido en Charlottesville. En el momento de la publicación de este artículo, solo Tim Cook, CEO de Apple, había condenado de forma explícita las manifestaciones violentas y racistas del fin de semana. Por su parte, Jack Dorsey, cofundador de Twitter, compartió en su cuenta personal el mensaje difundido por el vicepresidente Joe Biden, en alusión a lo sucedido en Virginia. Otros líderes de la industria, como Bill Gates (Microsoft), Elon Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon) o Sundar Pichai (Google), han decidido guardar silencio.

charlottesville

Entre la neutralidad y el activismo

La decisión de guardar silencio ante los violentos ataques en Charlottesville no es casual, teniendo en cuenta el posicionamiento de los propios emprendedores ante recientes medidas de Donald Trump como el abandono del acuerdo de París o la prohibición de que los transexuales formen parte del Ejército de EEUU. Las plataformas tecnológicas se enfrentan también a un doble dilema: mantenerse neutrales y no actuar ante los grupos de ultraderecha y neonazis que promueven sus mensajes en redes sociales o jugar un papel mucho más activo.

Durante las últimas horas, este debate se ha intensificado tras la marcha extremista y los enfrentamientos de Charlottesville. Facebook tuvo que eliminar un grupo privado que homenajeaba al joven neonazi que atropelló a la multitud y mató a una chica, después de las denuncias de varios usuarios. La página web Daily Stormer, de claro contenido ultraderechista y supremacista blanco, ha apoyado la tibia condena de Trump celebrando que no les señalara de forma explícita, afirmando que "están en guerra". Horas después, la compañía GoDaddy, que cuenta con su dominio y alojamiento web registrados, ha señalado en su cuenta oficial que Daily Stormer iba a ser retirada por violar sus condiciones de servicio.

Por otro lado, un desarrollador denunció que Twitter le había bloqueado el acceso a su cuenta supuestamente por haber "mandado a la mierda" a otro usuario de ideología nazi. Quien sí tomo una posición activa contra la marcha ultraderechista en Virgina fue Airbnb, que eliminó los perfiles de aquellos individuos que iban a acudir a la manifestación y a alojarse en Charlottesville utilizando su plataforma. Como informa Quartz, no es la primera vez que Airbnb bloquea las cuentas de usuarios por ir en contra de su política a favor de la diversidad y de la igualdad.

"Comparad a estos gilipollas con los nazis"

Los ataques violentos en Charlottesville dejaron también algunas reacciones sorprendentes. Barack Obama rechazó de forma contundente lo sucedido. "Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario", afirmó el anterior presidente de Estados Unidos, haciendo alusión a una histórica frase de Nelson Mandela. La cita corresponde al libro El largo camino hacia la libertad, la autobiografía que el abogado y activista contra el apartheid escribió desde la cárcel.

El escritor Larry Sabato también utilizó una frase con historia, que el antiguo presidente John F. Kennedy mencionó inspirándose en Dante, para criticar la equidistancia de Trump. Otra de las grandes reacciones sorpresas ha sido protagonizada por Mike Godwin, el abogado que ideó la famosa ley de Godwin, cuyo enunciado sostiene que "a medida que una discusión online se hace más larga, la probabilidad de una comparación que involucre a los nazis o a Hitler se aproxima a uno". "Por supuesto, comparad a estos gilipollas con los nazis. Una y otra vez. Estoy con vosotros", ha dicho en su cuenta de Twitter.

Las imágenes y vídeos sobre los sucesos de Charlottesville también han dado paso a algunos mensajes virales que no se corresponden con lo ocurrido durante el pasado fin de semana. Este es el caso, por ejemplo, de la famosa fotografía de un policía negro custodiando a los manifestantes ultraderechistas con banderas confederadas, una imagen compartida miles de veces en Twitter que, sin embargo, fue tomada el pasado mes de julio en la misma localidad, según informa BuzzFeed. Lo que sí es real es la película Don´t be a sucker, una grabación del Gobierno de Estados Unidos estrenada en 1943 para aleccionar a la ciudadanía sobre las consecuencias de caer en los brazos del nazismo. La película puede encontrarse completa en Archive.org.