Los dibujos infantiles habitan en muchos lugares. Desde la última página de todo cuaderno, el último garabato que realizaste antes de leer esto y, por razones obvias, en los trazos de los niños.

Recuerdo haber leído algo sobre su importancia en alguna importante revista psicológica, pero para ser honesto, poco nos importa. Estamos aquí para recordar uno de nuestros mayores sueños como infantes: que estos personajes atravesaran aquel mundo ficticio para materializarse en la realidad.

Mis dibujos parecían portales oscuros al inframundo, por lo que decidía en aquel entonces tratar de replicar personajes de las revistas de videojuegos. De mucha ayuda, sin duda, sin embargo me tomaría algunos años conseguir un estilo propio.

El único registro fotográfico que permanece de mi infancia.

Lo menos que pensaba era en que estas visiones abstractas se presentaran en mi cuarto alguna noche, por lo que soñaba con dibujos ajenos con los cuales intercambiaba miradas.

Algunas personas vienen a este mundo en el momento y lugar equivocado, pero por lo menos se encuentran con nosotros. La artista Wilma Traldi llegó un poco tarde a mi infancia, con sus conceptos de darle forma a los dibujos infantiles que se encuentra en su camino artístico.

Mi objetivo es transformar una energía tan creativa en marionetas únicas para ofrecer a los niños un momento mágico y mantener para siempre un pequeño recuerdo de su infancia".

A continuación veremos un poco de esa magia que toma la personalidad de jóvenes creadores y las convierte en un objeto abrazable y duradero —lástima que no puedo imaginarme abrazando ese portal al inframundo—: