La pelea entre Elon Musk y Sam Altman está destapando un sinfín de historias sobre lo que ocurrió tras bambalinas en la empresa de IA. Durante el juicio más reciente, empleados y antiguos trabajadores han mostrado la verdadera cara de Altman y su relación con el jefe de Tesla. Uno de ellos es su cofundador Greg Brockman, quien reveló cómo fue que Elon Musk abandonó OpenAI.
Según recoge TechCrunch, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, contó los detalles de la salida de Elon Musk de la compañía. Durante su testimonio en el juicio de Musk contra Altman, el antiguo CTO dijo que en agosto de 2017, los cofundadores de OpenAI se reunieron para hablar del futuro de la organización. La idea era crear una rama con fines comerciales que les permitiera captar el dinero necesario para seguir avanzando hacia la inteligencia artificial general.
De acuerdo con Brockman, Elon Musk llegó a la reunión con un ambiente que invitaba al acuerdo. Días antes había regalado a cada cofundador un Tesla Model 3, un gesto que se interpretó como un intento de ganarse apoyos antes del encuentro. Ilya Sutskever, responsable de investigación, incluso encargó una pintura de un Tesla para regalársela a Musk durante la reunión.

El presidente de OpenAI afirmó que Elon Musk quería el control total de esa nueva estructura desde el principio. Cuando quedó claro que los demás cofundadores no iban a aceptarlo, Musk respondió con un escueto "lo rechazo." Según Brockman, se levantó, rodeó la mesa, cogió la pintura y abandonó la sala, aunque antes de salir se giró y preguntó: "¿Cuándo vas a marcharte de OpenAI?"
Elon Musk dejó de hacer donaciones regulares a la organización y, en febrero de 2018, abandonó el consejo de forma voluntaria. Antes de irse, dejó por escrito que OpenAI estaba "en camino al fracaso absoluto" y que prefería centrarse en el trabajo de inteligencia artificial que se hacía en Tesla.
Por qué se fue Elon Musk de OpenAI
El detonante de toda aquella crisis había sido, paradójicamente, un logro. Un modelo de OpenAI había derrotado al mejor jugador humano del videojuego DOTA II, lo que convenció a todo el equipo de que la capacidad de cómputo era indispensable para desarrollar una IA potente.

Financiarse solo como organización sin ánimo de lucro no sería suficiente. De ahí surgió la idea de crear una subsidiaria comercial, propuesta alrededor de la cual giraron más de veinte variantes según Shivon Zilis, asesora de OpenAI que actuó como intermediaria entre Musk y el equipo.
Una de las propuestas sobre la mesa era vincular OpenAI con los proyectos de inteligencia artificial de Tesla. Otra era repartir las acciones de forma equitativa, con más participación para quien pusiera más dinero. Elon Musk, sin embargo, insistía en tener un control "inequívoco" desde el principio, una postura que resultaba inaceptable para el resto.
Greg Brockman documentó los sucesos en su diario personal, del cual han salido a la luz fragmentos durante el juicio que Musk interpuso en 2024. En esas notas, el actual presidente de OpenAI escribió una reflexión sobre si convertir la organización en sociedad comercial sin contar con Musk sería "moralmente ruinoso".
Años después de la salida de Musk, OpenAI creó su rama comercial y captó miles de millones de dólares de Microsoft. Esa inyección de capital convirtió a la compañía en el laboratorio de IA más avanzado del mundo y disparó el valor de la organización sin ánimo de lucro hasta los 150.000 millones de dólares, según citó el propio Brockman durante el juicio.
Elon Musk alega que Sam Altman y Greg Brockman le "robaron una organización benéfica". No obstante, el equipo legal de OpenAI sostiene que Musk pretendía hacer exactamente lo mismo que ahora les reprocha a ellos.
