Una máquina virtual es una versión emulada de un ordenador que corre su propio sistema operativo. Dentro de una máquina física. De manera que puedes utilizar dos sistemas operativos al mismo tiempo. Esto tiene muchas ventajas, a nivel de seguridad y privacidad, aprovechamiento del hardware y ahorro de costes en empresas, es más fácil de mantener, restaurar y actualizar esa máquina virtual y te permite utilizar sistemas antiguos, obsoletos o de otras arquitecturas distintas a la de tu ordenador. Y crear máquinas virtuales también es relativamente sencillo. Aunque no todas las herramientas no iguales. Como Quickemu y Quickgui.

Existen varias aplicaciones para crear máquinas virtuales. A nivel profesional, se pueden poner en marcha en servidores externos de Amazon (Amazon Web Services), Microsoft (Microsoft Azure) o Google (Google Cloud). Y, por descontado, en tu ordenador personal. A nivel doméstico, las más populares son VirtualBox y VMware. Las dos gratuitas. También está Parallels, de pago, y existen otras opciones menos conocidas pero también muy interesantes, como Hyper-V, integrada en Windows, KVM, integrada en Linux o QEMU. De esta última vamos a hablar en este artículo. 

QEMU es una herramienta de emulación y virtualización gratuita y de código abierto. Es capaz de “imitar” la mayoría de arquitecturas y sistemas, para poder así correr sistemas operativos de lo más variado. Además, es muy versátil y ligero. De ahí que QEMU sea la opción elegida por Google para su emulador de Android, integrado en Android Studio. Sin embargo, esta herramienta para crear máquinas virtuales no es muy intuitiva para el gran público. De ahí que surjan aplicaciones como Quickemu para ponérnoslo un poco más fácil.

Qué es Quickemu

Con la virtualización puedes usar dos sistemas operativos o más al mismo tiempo

Quickemu es una aplicación diseñada para gestionar QEMU por ti. Técnicamente es lo que se conoce como wrapper. La traducción literal sería envoltorio. Y se refiere a cualquier aplicación o software que sirve como intermediario entre otro software y el usuario. También se emplea en programación, aunque no hace falta entrar en detalles.

Su repositorio oficial de GitHub dice que “no se requieren opciones de configuración exhaustivas. Tú decides qué sistema operativo quieres ejecutar y Quickemu se encarga del resto”. Y aunque en origen se creó para probar distribuciones Linux, hoy en día sirve para cualquier fin que tenga que ver con crear máquinas virtuales, para uso temporal o para tu día a día. Guardadas en tu ordenador personal, en un disco externo o en una memoria USB.

Por su parte, QEMU significa Quick Emulator. Emulador rápido. Es gratuito y de código abierto. Y se puede utilizar directamente como emulador puro o combinarse con otras herramientas de aceleración por hardware, como KVM en Linux), HVF en macOS o WHPX en Windows, para que las máquinas virtuales rindan prácticamente como si fueran físicas. Así, Quickemu simplifica todo el proceso de manejo de QEMU. Y, en definitiva, te ahorrará tiempo y esfuerzo.

Características principales

Windows funciona en máquinas físicas pero también virtualizadas

Al utilizar QEMU, está claro que Quickemu tiene casi todas las ventajas de este, más sus propios beneficios. De momento, solo funciona en Linux y macOS. Pero no podemos descartar que en el futuro tenga versión para Windows, cómo sí sucede con QEMU. Además, estas son algunas de sus características más destacables:

  • Compatible con arquitectura ARM64. Como huésped y como máquina virtual.
  • Compatible con arranque EFI, con o sin SecureBoot, y Legacy BIOS
  • Puedes copiar y pegar entre máquina virtual y máquina física con SPICE. 
  • Permite compartir archivos con máquinas virtuales Linux, Windows y macOS.
  • Integra aceleración VirGL.
  • Compatible con dispositivos USB.
  • Soporte para red virtual y puerto SSH automático. 

Y esta es la lista de máquinas virtuales que puede crear:

  • Soporta macOS Sequoia, Sonoma, Ventura, Monterey, Big Sur, Catalina y Mojave.
  • Compatible con Windows 10 y 11 con TPM 2.0.
  • Soporta Windows Server 2022, 2019 y 2016.
  • Permite crear máquinas para Ubuntu y sus distintas versiones.
  • Admite más de 1.000 versiones de sistemas operativos: Linux, FreeDOS, Haiku, KilibriOS, OpenIndiana, ReactOS y otros.

Cómo instalar Quickemu

Crear máquinas virtuales con QEMU, Quickemu y Quickgui

Aunque Quickemu apuesta por la facilidad de uso, puede que te eche para atrás su funcionamiento. Al igual que QEMU, Quickemu se gestiona desde la línea de comandos. Aunque también tiene una versión en ventana, Quickgui. Pero, en realidad, su instalación es muy sencilla. Tan solo hay que ejecutar un par de comandos. En este enlace tienes la lista de comandos para macOS y Linux. Para Linux, dependerá de qué distribución tengas. Quickemu está disponible en los repositorios de Arch Linux, Debian, Ubuntu y Fedora, entre otros. Así que basta con ejecutar el comando de instalación y el propio sistema operativo realizará la instalación.

En macOS, utiliza Homebrew, que es un gestor de paquetes, es decir, de aplicaciones, que funciona desde la línea de comandos. Para quienes están habituados a los comandos, esta herramienta agiliza tareas como instalar varias aplicaciones a la vez y mantenerlas actualizadas. Y tiene un buen surtido de apps compatibles. Además, no interfiere con las demás aplicaciones instaladas con su propio instalador o desde la App Store. 

Crear máquinas virtuales con Quickemu

Crear máquinas virtuales con QEMU, Quickemu y Quickgui

Una vez instalado Quickemu en tu Linux o macOS, ya puedes empezar a crear máquinas virtuales. Ten en cuenta que, aunque el proceso es sencillo, hay que tener presentes las limitaciones de las máquinas virtuales y de la máquina física que las alberga. Para entendernos. Tu ordenador tiene un procesador, una cantidad de RAM y de espacio en disco determinados. Así que, en función de estas características, podrás ejecutar una o más máquinas virtuales.

El ejemplo más habitual. Pongamos que quieres una máquina virtual de Windows en tu Linux o Mac. Los requisitos mínimos son: una CPU con 2 núcleos de 1 GHz o más y 4 GB de RAM. Ten en cuenta eso, porque si tu ordenador es antiguo, puede que la máquina virtual no sea lo rápida que debería. Y esto repercute también en el rendimiento del ordenador.

Salvado ese escollo, el resto es fácil. Quickemu se encarga de crear la máquina descargando el instalador y configurando todo para que puedas usar Windows 10 o Windows 11. Tú solo tendrás que seguir las instrucciones del asistente de instalación de Windows, algo a lo que ya estarás acostumbrado si utilizas Windows desde hace años. Quickemu se encargará también de instalar drivers y servicios e incluso de crear un usuario local por defecto. Encontrarás más información en la documentación oficial.

Y crear máquinas virtuales de Linux dentro de Mac o Linux también es relativamente simple. Un par de comandos y listo. Quickemu descargará el instalador, configurará la máquina y lanzará el asistente de instalación de la distribución Linux que hayas elegido. Como podrás comprobar en la documentación oficial, para que la integración entre la máquina virtual y tu PC o Mac sea completa, tendrás que instalar alguna herramienta más.

Crear máquinas virtuales con Quickgui

Crear máquinas virtuales con QEMU, Quickemu y Quickgui

Si se te atragantan los comandos, tienes un plan B, Quickgui. Como Quickemu es de código abierto, dos programadores decidieron crear una versión gráfica para manejar este wrapper de QEMU. Es decir, que en vez de aprenderte comandos y ejecutarlos en el Terminal de Linux o de macOS, puedes abrir Quickgui y pulsar botones.

Su nombre es Quickgui, es decir, interfaz de usuario gráfica para Quickemu. En su página oficial de GitHub, dentro de la propia página de Quickemu, explica su funcionamiento. Y al igual que la app de la que depende, puedes instalarla en varias versiones de Linux y en macOS. Eso sí, con una serie de comandos. De momento, no tiene ejecutable al uso.

Pero una vez instalado Quickgui, olvídate de los comandos. Desde su ventana principal podrás crear máquinas virtuales y gestionar las que ya has creado. Durante el proceso, cómo no, te dará a elegir el sistema operativo y versión a descargar para luego instalar. Y desde la app tendrás la posibilidad de abrir las máquinas virtuales, pararlas o, si ya no las necesitas, eliminarlas.