Existen fotografías que han marcado una antes y un después en la historia, que se han convertido en icono de una época y que todo el mundo conoce. La mayoría de estas fotografías son conocidas por los sujetos que aparecen en ellas.
Pero, ¿qué ocurriría si despojáramos a estas fotografías de su principal reclamo? Pues precisamente esta es la idea que ha tenido el artista Pavel Maria Smejkal, un fotógrafo que creció en la antigua Checoslovaquia donde los conflictos eran el pan de cada día. Este hecho hizo que Smejkal se interesara por otras reyertas que tenían lugar en distintos países y analizara a fondo fotografías históricas hasta que se le ocurrió la idea de eliminar sus elementos más significativos para provocar una reflexión en el espectador.

Así, vemos la carretera por la que corre la niña de Napalm desierta, percibimos la ausencia del miliciano muerto fotografiada por Robert Capa, y nos resulta familiar la calle de Saigón en la que fue asesinado un miembro activo del Vietcong a sangre fría.
La serie se llama fatescapes y es un juego entre la palabra fate (destino) y landscape (paisaje) en el que la intención del artista ha sido invitar a pensar frente a ese espacio vacío que aparenta no tener tampoco sonido. Al principio la miras, buscas un elemento que sabes que debería estar ahí pero no está y después reflexionas sobre el silencio que transmite la imagen. Si nos fijamos bien, incluso descubrimos que son lugares que no tienen nada de especial para aparecer en una fotografía.

Smejkal también busca que pensemos en el trabajo del fotoperiodista, que elige un instante concreto y dispara en circunstancias siempre adversas para obtener sus imágenes. El hecho de que veamos estos paisajes vacíos hace que nos introduzcamos en un contexto que siempre quedaba en segundo plano, y casi remite a un segundo antes de que todo ocurriera.
Fotos: Photo Art Centrum
