A través de una entrevista en pdonline al fotógrafo Michael Clinard hemos sabido de una historia que infundará ánimos a aquellos que por unos motivos u otros no han tenido éxito hasta el momento en el ámbito de la fotografía.
Clinard comenzó a trabajar en Seattle como asistente de fotografía para fotógrafos profesionales, su perseverancia y profesionalidad le dieron una reputación y no le faltaba trabajo, pero un día decidió que él podría ser fotógrafo. Con esa idea en mente y algo de dinero ahorrado de su trabajo como asistente se trasladó a Nueva York, donde imprimió un libro y creó su página web.
Gracias a los contactos que había hecho durante su época como asistente, Clinard se hizo con una buena cartera de clientes y su talento lo catapultó a la fama. Sus fotografías tienen un estilo fresco y divertido, reportajes con un toque humorísticos que harán que queramos que sus galerías no acaben nunca.
