Las guerras son siempre duras. Los soldados vuelven siendo otras personas, con cambios inmensos en su personalidad y otros tan imperceptibles como la expresión de su rostro. La guerra de Afganistán tuvo como protagonistas a cientos de chicos jóvenes que regresaron a sus hogares con una vida entera por vivir y un pasado de violencia por superar. Y Claire Felicie (nacida en Breda, en los Países Bajos y fotógrafa por muchos años, se ha especializado en series temáticas) estuvo ahí antes, durante y después para retratarlos en una serie llamada Here are the young men (Aquí están los hombres jóvenes), dividida en tres partes: Marked (Marcados), Armoured (Blindados) y Commited (Comprometidos).
La primera, Marked, está compuesta por trípticos de fotos tomadas antes, durante y después de la guerra. Son tomas en blanco y negro, tan cercanas que uno puede ver los detalles de las facciones de los protagonistas y ver también cómo han ido cambiando durante el terror del campo de batalla.
La segunda serie, Armoured, está compuesta de fotos de soldados con su ropa y su armamento de guerra. Da escalofríos pensar que muchos de ellos son sólo jóvenes de 20 años, más pequeños que muchos de nosotros. En ésta sección también muestra fotos de pequeños amuletos u objetos personales que los muchachos usan de alguna forma para la buena suerte.


Finalmente, la tercer parte, Commited, los muestra a nuestros protagonistas en acción, o en su rutina diaria, por lo que podemos apreciar lo duro de las condiciones de vida para los soldados.

Claire viajó a Afganistán para muchas de éstas tomas y creó un diario sobre su día a día en un país con una cultura tan distinta a la nuestra que también tiene algunas imágenes fantásticas.
Les dejo una pequeña selección de fotos de las tres galerías para que, no se si la palabra es disfruten, pero al menos se sorprendan o conmuevan.
via: huffingtonpost.com
