Hace muchos años, allá por la década del 20, May Ray ideó un proyecto junto al artista dadaísta Marcel Duchamp. El mismo consistía en una serie de fotografías que retratarían a Duchamp como mujer, la serie se llamó Rrose Sélavy. Los años fueron pasando y en pleno apogeo del pop art uno de los artistas más vanguardistas de ese momento junto a un fotógrafo amigo (y no menos polémico) decidieron remitirse a ese proyecto de los años 20 para realizar su propia serie llamada Imagen Alterada. ¿Los protagonistas? Ni más ni menos que Andy Warhol y el fotógrafo Christopher Makos.

La historia comenzó en 1981 cuando los dos amigos, Warhol y Makos ingresaron en una tienda de pelucas y compraron ocho de ellas. Luego de varios días y muchas hojas de contacto obtuvieron lo que buscaban, una serie de fotografías con Andy vestido de mujer y maquillado en donde intentaban mostrar un concepto de identidad cambiante. Por extraño que parezca, la idea de ambos artistas no era crear un relato sobre drag queens o incluso sobre la personalidad del mismo Warhol, sino que pretendía ser algo mucho menos pretensioso: “una especie de muestrario sobre la identidad; el registro de una colaboración entre ambos, modelo y fotógrafo”. O sea, algo tan íntimo como la relación que se crea entre un fotógrafo y su modelo.

La idea del proyecto no parte de un pedido, ni de algo demasiado conceptualizado. Es simplemente la manera de expresarse de dos artistas, bastante vanguardistas, que disfrutaban el mero hecho de crear. Crear imágenes, situaciones, personajes. Caricaturizar estereotipos, quizás.

El trabajo finalmente ahora es publicado, muchos años después, bajo el nombre de Lady Warhol. Andy ya no está, pero si su amigo Makos quien escribió el prólogo de su propio libro con varias reflexiones acerca del trabajo, acerca de la críticas que le hicieron todos estos años y acerca del recuerdo que guarda de Andy.

Dejando de lado mi admiración por Warhol y mi amor por su arte, la serie me parece genial desde el concepto de unión entre las dos partes. La intimidad que se da entre el fotógrafo y el fotografiado que muchas veces hasta resulta inalterable por más que haya más gente en el estudio. Basta con mirar las poses y las miradas y nos vamos a dar cuenta que los dos sabían perfectamente lo que buscaban, transgredir y trascender.

Foto: Christopher Makos

One reply on “Lady Warhol, la relación que existe entre el fotógrafo y su modelo”