Ai Weiwei es sinónimo de provocación, de titular de telediario, de rebeldía con causa y algo de cara dura, es un artista polifacético y desafiante, de esas personas para las que todo el mundo tiene un comentario positivo o negativo.

Weiwei comenzó a desarrollar su faceta artística en Nueva York, pero no tardó en volver a su China natal donde sus provocaciones y su popularidad en auge se han convertido en armas contra un régimen injusto. París acoge desde el pasado mes una exposición con las fotografías más significativas del polifacético artísta, fotografías que quizá no pasen a la historia por su calidad sino por ser icono de una época convulsa en la historia de tantos países.

Entre las imágenes que pueden verse en la exposición nos encontramos con el conocido retrato de su novia levantándose la falda ante un cartel de Mao y sus cortes de mangas a distintos edificios y lugares representativos en la historia y cultura de distintas naciones.

Son series de fotografías que buscan la complicidad o el desacuerdo, pero nunca la indiferencia. Weiwei se encuentra actualmente en arresto domiciliario, pero todo ello no le ha impedido continuar activo en las redes sociales, donde su iPhone y su imaginación también han servido para llenar píxeles y píxeles de mensajes al exterior que han sido recogidos también en la muestra parisina; una exposición muy recomendada para todo el que se acerque por el Jeu de Paume de la capital gala antes del próximo mes de abril.