Ya lo he dicho muchas veces, el poder de la imaginación en la fotografía es un arma al alcance de muy pocas personas. Todos podemos, en un momento dado, crear un fabuloso HDR uniendo varias tomas y dejarnos llevar por el amplio rango dinámico pero eso, como digo, lo podemos hacer todos.

Lo que está al alcance de muy pocos es la capacidad de convertir lo cotidiano en extraordinario. La primera vez que uno se acerca a la fotografía de Chema Madoz y ve como es capaz de encerrar una nube en una jaula puede pensar "vaya tontería, eso lo hago yo también" (es un pensamiento común del ser humano que afecta a todos los campos de la vida) pero cuando ve, además, cómo una cerilla apagada puede convertirse en mercurio entonces se da uno cuenta de que está ante un talento especial.

No se si Bogdan Chesaru, fotógrafo autodidacta rumano, puede ser otra de esas personas con un sexto sentido creativo, eso el tiempo lo dirá pero el hecho es que empieza muy fuerte, con un proyecto fotográfico experimental cuyos resultados son casi mágicos, más cercanos a la pintura abstracta que a la fotografía.

Su trabajo tiene un trasfondo científico pues está basado en las propiedades de la luz y cómo ésta interfiere con las mezclas jabonosas. Voy a intentar explicar el procedimiento que usa el fotógrafo para que se entienda mejor. Es realmente sencillo: Bogdan crea una solución jabonosa en la que introduce una estructura de alambre a la cual se acoplará una película jabonosa (sí, es lo que todos estáis pensando, como el juguete que alguna vez hemos tenido de hacer pompas de jabón). La película jabonosa la coloca sobre un fondo negro y la ilumina para hacer fotografías macro sobre ella, finalmente ajusta en Photoshop saturación y contraste, poca cosa.

El resultado de algo tan aparentemente sencillo es, como os decía, casi mágico, esos colores, formas y patrones han estado ahí fuera esperando a que alguien los tomase en consideración pero no ha sido hasta ahora cuando este fotógrafo, afortunadamente, se ha fijado en ello. Algunos intentaréis copiar el procedimiento para ver qué podéis conseguir y os animo a ello, sin duda, pero me gustaría que este artículo sirviera para que cuando veamos el mundo que nos rodea vayamos más allá de lo que ven nuestros ojos e interpreta nuestro cerebro, que intentemos exprimir lo vulgar y hacerlo maravilloso, eso es lo que podrá diferenciar nuestra fotografía de la del resto del planeta. Es difícil, mucho, pero debemos aspirar a ello.

Fotos: Bogdan Chesaru

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