Hay proyectos de fotografía ante los que estoy segura de que la mayoría sentimos una profunda admiración, pero no menos envidia. Por ejemplo, trabajar con modelos es uno de los sueños más deseados por todos, sin embargo, ser un profesional que colabora con empresas dinámicas y conocidas globalmente tampoco se queda atrás -y probablemente le reste presión a nuestro trabajo-.
Por ello no sería raro que quisiéramos estar ahora mismo en el lugar de Carl Kleiner, un reconocido fotógrafo estadounidense que acaba de realizar su último proyecto para Ikea. La empresa ya había trabajado anteriormente con Kleiner en el libro de cocina Homemade is best, donde el fotógrafo demostró un dominio de las formas geométricas que da un toque muy personal a sus imágenes y las convierte en algo único.

Ahora, la empresa sueca ha vuelto a confiar en Carl para su próximo proyecto y a éste se ha unido la estilista Evelina Bratell para desarrollar una serie de fotografías basadas en una sencilla idea: en qué gastar nuestro presupuesto cuando acabamos de comprar una cocina. Me fascina el toque minimalista, el perfeccionismo y la distribución del menaje. La idea de hacer las fotos desde una posición cenital convierte la mesa en un lienzo y hace de objetos de uso cotidiano una obra de arte.
