El fotógrafo del New York Times Todd Heisler acaba de publicar una serie de fotografías llamada Detrás de los Barrotes. La fotografía social siempre había llamado la atención del fotógrafo y la oportunidad de pasar unos días en el centro penitenciario masculino de California, a las afueras de San Obispo, no fue desaprovechada.
La prisión se encuentra ubicada junto al mar y en plena naturaleza, aislada del mundanal ruido de la gran ciudad los presos cumplen su condena. No todo dentro de la cárcel es hostilidad y este fotógrafo estadounidense ha focalizado su atención en la labor desempeñada por los Gold Coats (Chalecos Dorados) llamados así por el color distintivo de sus chalecos.
Muchos de los presos que se encuentran cumpliendo cadena perpetua sufren demencia u otras enfermedades mentales y algunos de ellos ya no pueden desempeñar tareas con normalidad; los Gold Coats son internos con la posibilidad de conseguir la libertad condicional que han sido entrenados para realizar las atenciones propias de las enfermeras en este tipo de centros.Los costes de contratar a profesionales para realizar la misma labor son muy elevados, por lo que muchos centros penitenciarios han decidido prescindir de ellos.
La serie nos muestra el lado más humano de la prisión, la solidaridad entre los presos y la supervivencia diaria, el fotógrafo destaca la amabilidad de los oficiales de prisión y de las personas internas y se muestra sorprendido por los fuertes lazos creados en un lugar tan desapacible.
Fotografías: Todd Heisler Vía: New York Times
