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Rocío Vidal (La gata de Schrödinger): «No existe la fórmula de la felicidad y quien te la promete, te está engañando»

- Oct 14, 2019 - 10:00 (CET)

Ficha del entrevistado

Rocío Vidal

La gata de Schrödinger es periodista, publicista y tiene un máster en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Además, se dedica a la divulgación científica desde hace más de un año en su canal. Con sus vídeos intenta fomentar la curiosidad del público tratando temas como la religión o la conciencia social y ambiental, entre otros.

Rocío Vidal es conocida en internet como la gata de Schrödinger porque así se llama su canal de YouTube, en el que se dedica a difundir contenido sobre ciencia y pensamiento escéptico con un toque humorístico y con crítica social. En su nuevo libro, ¡Que le den a la ciencia! (Plan B), Vidal habla sobre la necesidad de no dejarse llevar por las pseudociencias y tener un pensamiento crítico. Toca temas como la fiebre de la felicidad, el psicoanálisis, de la religión y como su decadencia ha hecho surgir otras creencias (reiki, chakras, auras...) o sobre los conspiranoicos. En Hipertextual hemos hablado de estos temas y más con Vidal.

Tu canal comenzó a hacerse más popular cuando denunciaste a un par de influencers que estaban engañando a sus seguidores, ¿cómo puede una persona sin formación científica combatir la información que le llega a través de personas a las que admira?

Creo que es tarea de la educación. Ahora mismo, desde pequeños, tienen que enseñarnos a discernir. Es lo que hablamos del pensamiento crítico es tener cultura científica, que es algo necesario tanto para la gente de ciencias como para la de letras. Y aprender a distinguir las fake news de lo real porque hay signos que nos hacen sospechar: cuando no tiene fuentes clara, no remite a los estudios que referencia, habla de que la ciencia afirma (porque la ciencia nunca afirma nada)... Hay signos que nos hacen sospechar, pero hay que educar desde pequeños a aprender a detectar estos signos y a contrastar la información.

¿Crees que el sistema educativo falla a la hora de enseñar a sus alumnos el pensamiento crítico? ¿Cómo se podría hacer mejor?

El sistema educativo tiene que adaptarse a estos nuevos tiempos. Ya hay asignaturas de cultura científica en algunos bachilleratos y eso está muy bien justamente porque te enseñan el método científico, qué diferencia hay, qué es un paradigma... Yo creo que es super necesario en el mundo en el que vivimos, así que creo que hace falta que haya más actualización en ese aspecto. Poco a poco se está dando, pero no tenemos tiempo: ya vivimos en un mundo de sobreinformación en el que, con las redes sociales, recibimos tanta información por minuto que necesitamos actualizar el sistema educativo para adaptarnos a esta situación.

Plan B

En tu libro hablas sobre la psicología y la industria de la felicidad, ¿hay ahora una tendencia a la pseudopsicología? ¿Cómo podemos diferenciar las pseudopsicologías de una psicología más científica?

Sí, creo que ha habido una explosión debido a la industria de la felicidad de pseudopsicólogos, desde los gurús espirituales que te prometen fórmulas de éxito y felicidad hasta los coaches, que son más de lo mismo, pero que en teoría tienen una metodología detrás... Pero ambas tienen la misma poco base científica.

Hay que mirar qué avala a esa persona, para empezar si es o no psicóloga. Porque la mayoría de coaches que van ahora de expertos de la felicidad y el bienestar, no lo son. Y lo segundo, que esté en una rama de la psicología que sea científica. Si son psicoanalistas, te puedes encontrar de todo... Lo importante es que sigan la rama cognitivo-conductual o disciplinas más científicas, eso ya depende de lo que necesite cada persona. Pero lo principal es que tenga un aval detrás que le sustente. Porque con la explosión de coaches y expertos en felicidad, la mayoría de estas personas no tienen formación psicológica y es muy peligroso que haya personas sin la formación necesaria tratando la salud mental de las personas, que es muy delicada.

¿Existe la fórmula de la felicidad?

Evidentemente no. Esto no son matemáticas y quien te prometa una fórmula de la felicidad exacta y que te funciona en todos los casos, te está engañando directamente. Claro que hay herramientas y que se puede ser más feliz, se puede practicar. Pero necesitas que una persona con formación trate tu caso, que sepa qué necesidades tienes, qué formas tienes para salir adelante o explotar tus capacidades y tratarte de la mejor manera posible a ti individualmente.

Pero una persona que te prometa una fórmula de la felicidad universal, como están haciendo los coaches y toda esta gente. Te prometen el oro y el moro sin la formación necesaria para ello, simplemente con su experiencia personal de éxito ya piensan que pueden enseñar a otros a conseguir el éxito de la misma manera. Y la felicidad no son matemáticas, no es un dos más dos.

¿Por qué creemos en teorías de la conspiración?

Esto daría para mucho, pero es lo mismo que con la religión. Para empezar, necesitamos creer en algo. Y ya sea creer en Dios o que los ovnis nos han visitado, eso da un sentido trascendental a nuestra vida. Forma parte de nuestra identidad.

Y lo segundo es la parte social. Las conspiraciones y otras teorías del estilo, al final te unen con otro tipo de personas que creen igual que tú, qe piensan igual que tú y eres alguien en esa sociedad. La religión historicamente ha formado parte básica de las comunidades, ha unido a comunidades. Y ahora las teorías de la conspiración también tienen esa función, gente que encuentra un sentido a su vida creyendo en cierto tipo de cosas.

El tema de las teorías de la conspiración está muy relacionado con la ilusión de los patrones. Algunos estudios que cito en mi libro sugieren que las personas que más patrones ilusorios ven, es decir, que hilan cosas que no tienen por qué estar hiladas, tienden a creer más en conspiraciones, de ver cosas donde no las hay. Y eso también hace que nos creamos más teorías de la conspiración.

¿Son un riesgo para la sociedad los antivacunas?

Evidentemente sí. Hablo de muchísimos conspiranoicos y pseudocientíficos, pero hay escalas. Tenemos desde los terraplanistas, que están ahí, y hasta cierto punto no molestan a la salud de las personas. Y luego tenemos a los antivacunas que están causando estragos en algunos países como Italia, Estados Unidos... Y que han muerto niños, creo que es muy peligroso y que refleja la necesidad de educación científica y lo mal que pueden hacer unos pocos conspiranoicos que se pongan a divulgar mentiras sobre las vacunas, en este caso. Creo que hay que luchar muy fervientemente contra este tipo de personas.

¿Y las personas que creen que la Tierra es plana?

Es el ejemplo de grupo conspiratorio que se creen, además están muy seguros, que piensan que ellos han visto la luz, que han sido engañados por la sociedad, que se creen especiales y han formado una comunidad muy fuerte. Tiene todos los ingredientes para triunfar porque ¿quién no quiere sentirse especial? ¿Quién no quiere sentir que sabe algo que otros no saben o han visto? Tiene muchos puntos tentadores, a parte de que no es tan fácil demostrar que la Tierra no es plana a nivel de usuario, es decir, sin herramientas científicas que puedan demostrar la rotación de la Tierra. Por eso mucha gente de a pie le tienta creer en esa conspiración.

¿Pueden la religión y la ciencia convivir en paz?

Sí, por supuesto. Mientras la religión no pise a la ciencia, porque hay una diferencia y es que la ciencia sí puede cuestionar las bases de la religión. El método científico lo puede cuestionar todo. Todo se puede cuestionar desde la ciencia, se puede cuestionar desde la filosofía. El problema viene cuando la religión intenta pisa a la ciencia hoy en día, como con el creacionismo.

Desde los puntos de la España más de ultraderecha, religiosa yconservadora se niegan bases científicas o el tema de la homosexualidad y se defienden las terapias de conversión, que van en contra de la ciencia. Cuando tus principios religiosos intentan pisar el conocimiento científico o los derechos humanos, ahí es donde viene el problema y donde creo que tenemos derecho a criticar las bases de la religión. Pero pueden convivir mientras la religión se quede en el terreno de las creencias y no las intente imponer a nadie, yo lo respeto totalmente. Pero el debate filosófico y científico de la religión es super interesante.

Nosotros vemos el resultado final de un vídeo, ¿pero qué trabajo hay detrás?

Hay mucho trabajo detrás, yo toco muchos palos distintos. Muchas veces hablo de temas de los que, de primeras, no controlo. Entonces hay muchos días de documentación, de leer, de documentarme, de consultar con experto, de guionización, de grabación... Y tengo la suerte de que mi compañero Nacho graba y edita los vídeos en gran parte, así que esa parte de ayuda es muy buena porque ya me cuesta, por eso subo pocos vídeos y porque hago otras cosas a parte.

El trabajo que lleva cada vídeo es brutal y se valora cuando la gente lo valora. Al final, tú en YouTube lo ves gratis, pero está bien cuando la gente aprecia el trabajo que hay detrás.

¿Qué es la anomancia? ¿Hasta dónde te han llevado tus investigaciones en Internet?

Es la lectura de las nalgas y de las arrugas del ano para adivinar el futuro y la personalidad de cada persona. Y mis investigaciones en Internet me han llevado a sitios muy oscuros en los que descubro cosas en las que luego digo: ¿pero cómo he llegado hasta aquí? Esa es también la parte divertida, ¿no? Ir a la parte más profunda del ser humano y ver cómo nos comportamos y las cosas en las que creemos.

¿Recibes muchas críticas por tus vídeos? ¿Cómo las llevas?

Sí, claro. Cuando apelas a las creencias de las personas, les estás tocando su identidad. Cuando yo critico a los terraplanistas, les estoy tocando su identidad; lo mismo con la religión. Es normal que se responda de manera visceral y que haya muchos haters. Pero ya sabía que esto iba en el pack, a veces lo llevo mejor y otras peor. Pero se lleva y se asume.