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Ricardo Weder, presidente de Cabify: “Rocket era el ‘niño malo’ hasta que llegó otro peor”

- Mar 5, 2018 - 9:30 (CET)

Ficha del entrevistado

Ricardo Weder

Licenciado en ingeniería industrial y sistemas en Monterrey, Weder empezó a trabajar en 3M en el área de estrategia. Iniciado en la parte de consultoría entró a formar parte PWC como consultor en proyectos de reestructuración y estrategia. Pasó a J.P Morgan y HSBC en la vicepresidencia de estrategia de Latinaomérica. También hizo sus proyectos en el mundo emprededor y formó parte de Rocket Internet para llevar el negocio de Easy Taxi. Al poco tiempo comenzó en Cabify, unicornio español del que ahora ostenta el cargo de presidencia.

Ingeniero de sistemas, el perfil del mexicano Ricardo Weder ha pasado por el emprendimiento y consultoría estratégica. Empezó en el mundo del transporte con el proyecto de Easy Taxi de la mano de Rocket Internet, una de compañías creadoras de empresas más polémicas. Al poco tiempo, continuó en el mundo de Cabify donde, tras ocupar cuatro puestos diferente, acaba de ser nombrado presidente del único unicornio español. Ahora se encuentra en uno de los sectores más polémicos del momento.

El mundo de la consultoría puede ser demasiado árido, ¿qué salió de bueno de esa etapa?

Tuvo cosas positivas y cosas que no lo fueron tanto. Las grandes empresas tienen de ambas. Lo positivo es que me dio la oportunidad de ampliar mi idea de cómo funcionaban empresas de diferentes culturas y cómo eran los procesos en cada una de ellas. Aprender el posicionamiento de una empresa al completo y cómo un área afecta a otra. No visto desde un punto de vista de procesos, sino de áreas trasversales. Dinámicas de consultoría, de banca, de parte de análisis... de las diferentes etapas en las que se encuentra compañía. Todo esto es importante. Entender no solo el funcionamiento financiero de una empresa, también el funcionamiento operativo de la misma.

También te da la visión de entender lo interesante que es Iberoamerica. Muchas veces se entiende como una sola región, pero tienen muchas particularidades que evidentemente lo hace peculiares. Es muy diferente hacer negocios en Perú, Argentina, Chile... Aprender esa importancia de la propuesta de valor acorde a los diferentes países. Es uno de los mayores aprendizajes que he tenido.

Pero entre medias de todo esto has tenido una etapa como emprendedor...

Empecé con tres compañeros de universidad creando una empresa inmobiliaria. Empezamos basando todo en Internet, algo nuevo en México... sería por el 2001 más o menos. Después, y un poco alineado, creamos Asesorate para dar asesoría de crédito hipotecario. También en el área de servicios, un restaurante y un par de pequeños negocios de venta en línea. Mundos diferentes a los que había trabajado antes.

Lo importante en todo esto es que es diferente a trabajar para una gran empresa, la mentalidad que se necesita para trabajar en una y otra es muy diferente, la organización... es bien importante entender que las startups crecen y se desarrollan de una forma más rápida que las grandes empresas. Las necesidades que tienen en cada una de las etapas de crecimiento de la empresa...

¿Qué te decían en 2001 cuando estabas creando una empresa de Internet?

Era curioso. La empresa se llamaba Innovación Inmobiliaria por el hecho de que las innovaciones en México en el área inmobiliaria no eran demasiadas. No había ningún uso de Internet en en este área y aunque había grandes empresas conseguimos hacernos un hueco. A la hora de funcionar y vender, todo nuestro conocimiento de Internet y como hacer márkting nos sirvió mucho. Te das cuenta que el tiempo es una gran ventaja, pero luego lo empezó a hacer el resto y no teníamos el gran capital por lo que no pudimos hacer ese catch up. En esto te das cuenta de lo importante del timing y la oportunidad

Y, además, la financiación no era algo mainstream. Ni si quiera había fondos que quisiesen invertir en esto.

Rocket internet, la alemana dedicada a la creación de empresas y criticada por su capacidad de "copiar" grandes modelos de negocio, fue tu siguiente paso. Entraste a liderar Easy Taxi. Estando ya dentro del mundo del transporte, ¿qué implicó para ti?

Decidí que a lo que quería dedicarme era a cómo utilizar la tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas, de cómo aportar y resolver los problemas a través de ella. Me sieron la oportunidad de entrar al venture builder más importante del mundo. Me tocó liderar Easy Taxi en México y hacer la expansión en las diferentes ciudades. Fue una etapa interesante.

En aquel momento se pensaba que Rocket era un niño malo en la industria de la tecnología y las startups, pero creo que si se piensa ya hay uno nuevo que se encuentra más cercano a la industria dl transporte. Siempre llega un niño malo peor...

En todo caso, como cualquier empresa tenía cosas buenas y cosas malas, pero después de un año decidí buscar nuevas oportunidades y fue cuando, casualidades del destino conocí a Juan de Antonio, fundador de Cabify. Me recomendaron hablar con él y me quedó clara la capacidad que tenía Juan y entendí su visión de negocio. En ese momento empecé en enero de 2015 a ayudar a Cabify a crecer en México.

Ya empezaste con Easy taxi, pero con Cabify entrabas de lleno en el mundo del transporte. ¿Tenías claro dónde te estabas metiendo?

Entendía totalmente lo que representaba este reto, pero también tenía muy claro que la movilidad es una de las primeras variables en la calidad de una ciudad. Evidentemente en Iberia esto iba a afectar, pero en Latinoamérica donde no hay sistemas masivos de transporte eficientes con una buena organización urbana que depende del crecimiento descontrolado de las ciudades es algo mucho más importante. El problema de la movilidad es gravísimo: estamos creando ciudades an torno al coche y no a las comunidades. Entendía lo que podíamos aportar como empresa.

Varios puestos en Cabify hasta alcanzar la presidencia de la compañía. ¿Qué supone pasar de un Cabify México a un Cabify global?

Cuando llevaba tres años en Cabify, viendo cómo funcionaba en las diferentes ciudades, me dieron la oportunidad de empezar con la expansión de la compañía por ocho diferentes países de Latinoamérica, lo cual fue muy enriquecedor. La verdad que me siento orgulloso de haber pasado por cuatro áreas de la empresa, que me han permitido conocer todo el proceso, hasta llegar a ser presidente de la misma.

Estamos compitiendo con las mayores compañías de transporte del mundo a través de talento Iberoamericano. Sería el caso de Uber, que tiene valoraciones enormes, el hecho de que podemos competir contra ellos pues nos motiva bastante como grupo. Eso es realmente motivador para entender a Cabify como una empresa global.

Como hemos dicho, el sector del transporte es uno de los más complejos actualmente, pero no se ve su realidad hasta que estás dentro. ¿Qué idea previa tenías al respecto?

Aquí hay dos partes importantes. Creo que el transporte entre particulares en la mayoría de los casos de Iberoamérica es algo que hay que tener muy en cuenta . En general, nosotros sí aplaudimos a nuestros competidores y a nuestro sector, queremos que el mundo del transporte cambie, cooperar para el desarrollo del ecosistema y trabajar para que el uso del transporte privado no sea necesario. Competimos por la propuesta de valor y el crecimiento en las grandes ciudades aún así, pero hay que colaborar en conjunto.

Comentas que "vosotros sí aplaudís a vuestros competidores", ¿quién no lo hace?

Bueno, no quiero señalar en específico a algunas empresas, pero si analizas a nivel Iberomérica las empresas que hay en el sector algunas te das cuenta que llevan políticas un poco monopolísticas. Lo que puedo decir que la visión de Cabify es que aplaudimos a la competencia cuando hay precios parejos y se juegan con las mismas reglas. En cualquier caso, quiero resaltar la legalidad con la que opera Cabify en todos los mercados.

¿Desde que llegaste al sector, has notado algún cambio?

Entendemos que la capacidad de los Gobiernos de desarrollar políticas públicas es limitada. Esto es algo que pasa en todos lados de forma similar; la tecnología funciona tan rápido que hay un desfase en el tiempo para que los Gobiernos sean capaces de entender la situación y generar políticas acordes. Creo que es adecuado acatar las regulaciones locales es necesario, trabajar de una forma legal y acercarse a los Gobiernos para trabajar de forma conjunta es necesario. Proponer ideas que no sean beneficiosas solo para Cabify, sino para incentivar el ecosistema en general.

¿Es fácil hablar con los Gobiernos? O, mejor dicho, ¿que ejecuten?

La función de gobernar es complicada. No siempre es fácil evaluar lo que tiene sentido y lo que no, pero es cierto que la movilidad nos concierne a todos. Creo que todas las revoluciones económicas y sus pilares son tres: las comunicaciones, la energía y, por supuesto, el transporte. En este último pilar hay muchos avances que se están gestando ahora con los nuevos sistemas que se presentan. Pero por esta razón es difícil tener una visión completa del cambio de la movilidad en las ciudades.

¿Cuándo habrá un cambio real?

Algo hay que entender es que no hay una regulación universal. Las alternativas de transporte en los diferentes países varían, los diseños urbanos... no se puede plantear para todos los países de forma igual.

En España la empresa tecnológica no ha sido tan grande como ahora, lo que demuestra un cambio real. Lo que vemos es que se tiene trabajar en comunicar de una mejor forma el hecho de que operamos de forma legal, que tenemos que coexistir, que vamos a mercados diferentes a los del sector del taxi y lo que es una regla para las regulaciones es que esta inhiba la innovación. Especialmente cuando esto será el sustento del futuro para los países desarrollados del mundo. En el caso de México se realizó la primera regulación de América Latina, fue un buen primer paso. Lo que se necesita ahora es tener una regulación a nivel federal para que unifique a todo el país.

Si no hacéis lo mismo que el sector del taxi, ¿por qué se pide una liberalización del sector en su total?

El hecho que vemos, centrado en España, es que no queremos incentivar ningún enfrentamiento con ningún sector. Es bien importante que el sector del taxi, en general, es una industria que no se ha modernizado por décadas. Hay ciertos estudios prácticos que estudian por qué el valor de las licencias es tan alto, y eso habría que preguntárselo.

El objetivo es que muchas de estas regulaciones implica un coste de licencia muy grande a nivel global, se puede gestionar eso. Muchas de las regulaciones tienen unos 40 años, mucho tiempo antes de que la tecnología fuera capaz de dar información mucho más adecuada que unos registros anticuados. Pero entendemos que cada región es diferente y tiene sus peculiaridades, no se puede liberalizar de un día a otro porque dejaría desprotegido a un gran número de personas. Tiene que ser paulatino y, dependiendo de las circunstancias del país, se puede ir mejorando el sector.

¿Por qué empresas con modelos de negocio como el vuestro siempre tiene problemas en los países donde entran?

Bueno, Cabify siempre ha entrado de forma legal en cada país. Ha sido la competencia, el niño malo, la que ha tenido más problemas.

En temas de transporte hay que entender que Europa es evidente que tiene más opciones de transporte público que Latinoamérica. Pero no quiere decir que esto no se pueda complementar. Estamos viendo que las cuestiones socioculturales influyen e impactan en esta parte. Lo que a mi me queda claro es que el impacto que puede tener la tecnología y la movilidad es tan grande que se acabará llegando a regulaciones fuertes y estables.

¿Dónde acaba el papel de la tecnología en el sector del transporte?

Hay un montón de esfuerzos a nivel mundial de empresas que están trabajando por el coche autónomo y es evidente que queda mucho tiempo para que se pueda implementar en realidad. Poner un cuándo es algo muy complicado, especialmente cuando hay temas de regulación implicados. Quedan muchos años para que eso pueda ser una realidad y, además, hay mucha especulación. Es una cuestión que concierne a la gran mayoría de las industrias porque implica una revolución demasiado grande. Especialmente porque muchas de las profesiones que existen ahora mismo desaparezcan. Pero se crearán otros. Son las dos caras de la moneda. Es un tema polémico en cualquier industria, pero nosotros nos posicionamos de forma neutral.