entrevistas
Pere Estupinyà: “El sexo está intelectualmente desaprovechado”

Pere Estupinyà: “El sexo está intelectualmente desaprovechado”

Por el 17/11/16 a las 10:00

Transmite y contagia pasión por la ciencia. Pere Estupinyà, que actualmente dirige y presenta El cazador de cerebros, regresa a la universidad para charlar sobre todo aquello que le atrae y explica cada sábado en el programa que emite La 2 de RTVE. Hipertextual entrevista al químico y comunicador que se autodefine como "omnívoro de la ciencia".

Ficha del entrevistado

Pere Estupinyà

Pere Estupinyà
Imagen: Javier Lacort.

Pere Estupinyà (Tortosa, 1974) es licenciado en Química y Bioquímica, tiene un máster en Nutrición y Metabolismo y dejó a medias un doctorado en Genética. Se autodefine como "omnívoro de la ciencia" y su pasión le llevó a 2001 al programa Redes dirigido por Eduard Punset. Allí permaneció cuatro años trabajando como editor hasta que dio el salto a Estados Unidos con el programa Knight Science Journalism Fellowship del MIT. Ha escrito libros como El ladrón de cerebros, Rascar donde no pica (2012), S=EX2, la ciencia del sexo (2013) y Comer cerezas con los ojos cerrados (2016), que han sido traducidos a varios idiomas. En la actualidad dirige y presenta el programa de divulgación científica El cazador de cerebros en La 2 de RTVE.

¿Cómo pasaste de estudiar química a la divulgación?

Como a muchos jóvenes científicos, la vida de laboratorio no me terminaba de entusiasmar y tenía una pasión por la ciencia muy holística. Empecé de manera amateur, gratis, como muchos, escribiendo en periódicos, porque no había blogs en ese momento, y haciendo algún programilla de radio. Me planteé dar el salto profesional, pero como una ilusión más que como un objetivo real. Tuve la suerte de caer en el programa Redes, donde aprendí a ritmos forzados y le dediqué muchas horas. Pensé que tenía una gran oportunidad y quería aprovecharla.

¿Cómo fue la experiencia en Redes?

La verdad es que fue fantástica. Recuerdo sorprenderme de que me pagaran por estar haciendo eso. Casi vivía obsesionado. Si hubiera sido algo negativo, hubiera estado adicto, tenía los signos de adicción o más bien de enamoramiento, lo que me permitió aprender a un ritmo diez veces más rápido que en la universidad. Fue realmente estimulante. Tanto de aspectos científicos como de medios, que de esto no sabía nada.

¿Cómo valoras la figura de Eduard Punset?

Le considero mi mentor. En ciencia la obligación es ir más allá del mentor y encontrar tu propio camino. Yo creo que lo he hecho. Fue mi primera referencia, aprendí muchísimo de él y le doy las gracias en todos mis libros, porque me dio la gran oportunidad. Creo que hace un tiempo Eduard había contribuido más que el resto de divulgadores juntos a convencer a la gente de que la ciencia es importante e interesante. Y esto lo mantengo. En los últimos años ha habido un boom, así que el papel de Eduard o de cualquiera de nosotros está más diluido. Y eso es bueno.

Antes había un cierto monopolio de pocas caras, y eso era malo. Pero creo que Eduard, al tener tanto carisma, tenía algo muy mágico: la gente se lo creía. Confiaba en él. Creo que esto es una característica necesaria en cualquier divulgador, no en un periodista científico. Pero sí es fundamental en un divulgador: que la gente empatice, que digan "si Eduard me dice que la ciencia es importante, yo me fío de él".

¿Crees que falta empatía?

En la divulgación hace falta más emoción. No la hemos utilizado lo suficiente. Se está utilizando el humor, pero necesitamos más emoción. Los publicistas y los políticos buenos lo saben. A la gente primero la convences con la emoción, y después llega la razón. Sobre Eduard, yo soy consciente de que ha tenido algunos deslices, pero creo que se le ha valorado de manera injusta. Creo que el impacto directo que ha tenido es muy alto. Fue un pionero…

Pere Estupinyà
Imagen: Javier Lacort.
"Los publicistas y los buenos políticos lo saben. A la gente primero la convences con la emoción, y después llega la razón"

Realmente abrió el campo de la divulgación...

Sí. Hay una discusión sobre qué habría pasado sin él, porque hay gente que opina que tal vez monopolizó mucho y sin Eduard, quizás habría salido más gente antes. No lo sé. Es verdad que no me gusta tanto la deriva de algunos temas. Su final como divulgador tal vez no ha sido bueno, y quizás por eso no ha recibido el reconocimiento que merece ni ha recibido suficientes premios. Yo creo que a Eduard se le tiene que estudiar. Hay algo mágico en ese personaje hacia la gente.

Después de Redes, te fuiste a Estados Unidos, ¿cómo fue esa experiencia?

Fueron los diez meses más estimulantes de mi vida. Fue algo transformador. A nivel científico fue como si te gusta el arte y te vas al Louvre, o te encanta el fútbol y estás en el Barça. En lo profesional, me sirvió para decidir que quería ser freelance, con todo el riesgo que supone. Quería trabajar bajo mi estilo. Si tengo más o menos éxito, no me preocupa tanto. Para mí es algo más interior, tienes que estar satisfecho con lo que haces.

¿Qué diferencias ves entre los científicos de Estados Unidos y España? ¿Allí tienden más a comunicar la ciencia?

Predispuestos están igual, pero yo creo que en EEUU están más entrenados. Allí los centros de investigación ven la comunicación también como marketing. Trabajan mejor con sus estrellas para conseguir que salgan en medios o que escriban libros.

En aquella época publicas tu primer libro, haces una serie en Ecuador… ¿Qué diferencias ves con América Latina?

Yo creo que allí la ciencia es muy diferente. Y es un tema que le he dado muchas vueltas, ¿eh? No toda la ciencia es igual. Aquí hay un problema: América Latina tiene como referencia la ciencia que se hace en Estados Unidos, la ciencia top. Pero un país en desarrollo como Ecuador no tiene que aspirar a eso. Debe potenciar lo que tenga. Publicar no es el foco. Descubrir la cura del cáncer o del alzheimer tampoco. Ni saber si hay exoplanetas con vida por ahí.

Tienen una ciencia mucho más pragmática y más enfocada a la innovación. Y me parece ideal. Ellos dicen: no voy a curar el sida, pero hay una población rural afectada por un parásito, que les causa una enfermedad olvidada por las grandes farmacéuticas. A ellos sí les interesa. O un nanotecnólogo que dice "oye, aquí hay contaminación de la minería". Pues hace nanopartículas para descontaminar aguas. A veces me parece que España está a medio camino y es peligroso. En algunas cosas somos líderes, pero en otras no y pretenden serlo. No sé si sirve para algo.

Pere Estupinyà
Imagen: Javier Lacort.

¿Crees que deberíamos virar hacia esa investigación más aplicada?

Si miras la realidad de España, ves que a nivel de publicaciones es buena, pero a nivel de transferencia y de innovación, es mala. No mediocre, mala. Hay que defender la investigación básica, está claro, pero hay que ser un poco más pragmáticos. La ciencia genera riqueza y bienestar en la población. Si hay científicos o grupos que no son relevantes, igual hay que recortarles la financiación y dársela a los que sí lo son. Yo soy bastante exigente con esto.

¿Crees que está llegando la ciencia que se hace en los laboratorios a la sociedad?

No está llegando. Es conformista decir que vamos mejorando. Creo que deberíamos ir más rápido. Y sobre todo no solo la ciencia, también el pensamiento crítico. Ahora está de moda el tema de la sociedad post-verdad. En realidad si la gente pensara más en datos y no en opiniones, o tuviéramos un pensamiento más crítico, no estaríamos entrando de manera tan rápida en esta sociedad. Y está impregnando incluso a la ciencia y a algunos divulgadores.

Estuve en el South Summit con José Luis Cordeiro, que decía animaladas de que vamos a ser inmortales y de que en veinte años tendremos colonias en Marte. Claro, me fastidia porque sale más en los medios que otros. Y le pagan más por las conferencias. ¡Y hala! Ya se lo carga todo. Me indigna como profesional. O que venga Buzz Aldrin y diga "tenemos que ir a Marte porque sino el futuro de la especie..."

¿Qué te parecen iniciativas como la de Elon Musk de establecer colonias en Marte con ciudades de un millón de habitantes?

Es fantasioso y sobre todo no es de ninguna manera prioritario. En primer lugar, ya hemos llegado a Marte. Científicamente es innecesario: los rovers que están allí lo hacen mucho mejor y viven más tiempo. Además, el argumento de que en algún momento la especie humana tendrá que dejar el planeta no es válido por que no será dentro de cien, doscientos o quinientos años.

¿El Sol se tragará a la Tierra? Sí, pero dentro de millones de años. ¿Qué argumento es ese? El de una sociedad post-verdad a la que llega Elon Musk o Buzz Aldrin y nos lo creemos porque no somos críticos. Si alguien con dinero privado quiere hacerlo, perfecto. Si se trata de financiación pública, la sociedad debe decidir si quiere invertir o no. A mí la idea de construir allí una colonia no me motiva en absoluto. Por lo menos a corto plazo.

¿Crees que estas ideas fantasiosas pueden hacer que la NASA o la Agencia Espacial Europea pierdan credibilidad?

Sí. En el caso de Marte no lo sé, porque es algo muy inspiracional. Pero el optimismo irrealista y el exceso de cientifismo son dañinos. Perjudican a la divulgación rigurosa. Hay cosas que están más cerca de la pseudociencia que de la ciencia. Cuando oigo decir "que tendremos telepatía y que podremos volcar nuestra mente a una placa de silicio o ser inmortales", esto es pseudociencia. No puedo tragarme todo lo que me echen.

En el libro S=EX2, la ciencia del sexo, decías que no se podía abordar el sexo desde un punto de vista meramente biologicista. ¿Crees que los investigadores pecan de ese cientifismo?

A la ciencia le toca dividirse en disciplinas y ser muy reduccionista. La naturaleza y el comportamiento humanos no, ¿sabes? [Se ríe] El gran ejemplo es el sexo, para mí el estudio de la sexualidad es el campo más multidisciplinar que me he encontrado. Hay mucha biología: hormonas, cierta predisposición genética para reproducirnos, fisiología a nivel nervioso o muscular... Pero también hay psicología, antropología y mucha influencia cultural. Creo que el sexo es un tema que está intelectualmente desaprovechado. Está lleno de chorradas y de mitos. A mí me interesa más la sexología que el porno. Sobre el cientifismo, no veo que que sea un problema. Los científicos tienen que investigar, estudiar, publicar y lo hacen muy bien. Creo mucho en la ciencia y luego está nuestra labor de darle un contexto social a todo esto. No me preocupa que sean cientifistas.

¿Crees que falta pensamiento crítico en periodismo o divulgación respecto a la ciencia?
Mucha divulgación científica es más vocacional que profesional. Está muy bien que haya vocaciones, pero a mí particularmente los mensajes agresivos no me gustan. Creo que distancian a la gente. A nadie le gusta que le digan cómo tiene que pensar. A nadie nos gusta que nos trates de tontos. Esto genera una distancia. Creo que este hooliganismo científico tiene una labor, por ejemplo con los escépticos, como punta de lanza. Yo soy escéptico de pensamiento, no de profesión, porque sé que si hablo como los escépticos le voy a caer mal a la gente. A la gente que yo quiero convencer, no a mis colegas. Que mis colegas escépticos me den palmaditas en la espalda como divulgador no me sirve.

Pere Estupinyà
Imagen: Javier Lacort.

¿Al movimiento escéptico le falta ese punto de emoción que decías antes?

Sí. Y también cierto método socrático, basado más en preguntar que en responder. En el sentido de generar diálogo y cercanía. Además creo que le falta cierta behavioural economics como hacen publicistas y políticos. Tenemos que asumir que la gente cree lo que le da la gana. Das unos datos y no los valoran. Debemos asumirlo si queremos hacer bien nuestra función.

Hablabas antes de divulgación vocacional y profesional… Sin correlacionar esto, ¿crees que hay divulgación buena y mala?

Sí, claro. Yo creo que hay divulgación contraproducente…

¿Qué es la divulgación contraproducente?

Es la que cuando alguien va a una conferencia, acto o lo que sea con intención de acercarse a la ciencia, se va pensando que es un coñazo o que no le interesa más. Hay gente que va a actos y sale con menos interés del que entró. Y eso es fuerte, ¿eh? Yo a veces digo ¿por qué la gente piensa que la ciencia es aburrida?

¿Qué ha fallado ahí?
La educación. Por ejemplo, ¿qué piensas del cine alemán de la década de los treinta?

Ni idea…

¡Ni idea porque no has tenido acceso a eso! Tú dices “yo no lo sé”. La gente sí ha tenido acceso a la ciencia en la escuela. Y allí era un coñazo. La química era una mierda, la física no sé qué, eran cosas super alejadas del día a día. Por eso la gente que no ha tenido ninguna otra exposición piensa que la ciencia es difícil. Yo he visto algunos actos que están hechos con muy buena voluntad, pero si alguien va interesado y sale diciendo “ostras, igual no vuelvo más”... eso tiene un impacto negativo. Es divulgación contraproducente. Y de esa hay.

¿Cómo crees que debería evaluarse?

No soy experto, pero se debe hacer. La asistencia o la audiencia no pueden ser los únicos parámetros. Te dicen que han venido 300 personas a la charla, y claro que es mejor esa cifra que cien, ¿pero cómo se han ido? ¿Con qué se han ido, con pensamientos equivocados? Esto se tiene que medir.

En el capítulo de El cazador de cerebro en el que entrevistas a Juan Luis Arsuaga, hablas de que tiene “pasión por el conocimiento”. ¿Cómo se consigue que la sociedad sienta esa pasión?

Yo creo que teniendo referentes apasionados. Las emociones se contagian. Si yo me empiezo a poner nervioso, puede que tú también. Para ligar, utilizar un tono no sé qué también empatiza. Creo que escuchar a personas apasionadas como Arsuaga o a mí mismo me lo dicen, a la gente le entran más ganas de seguir y explorar. Mostrar pasión tiene un efecto directo.

Hablando del terreno más político, digamos… La Ley de la Ciencia habla por primera vez de la divulgación, ¿qué puede impulsar la Administración para que la investigación se transmita más?

Pienso que se debe diseñar una buena estrategia. Veo el panorama un poco disperso. FECYT hizo una cosa que está muy bien, Órbita Laika. Apostaron fuerte por algo que está muy bien, que es punta de lanza, o SINC, un buen ejemplo donde en lugar de hacer cositas pequeñas, se impulsan proyectos ambiciosos, muy bien organizados, liderados y pensados. Hay que concentrar esfuerzos en ellos. A nivel local se están haciendo muchas cosas pequeñas, que tienen su valor. Y tampoco hay que esperar a que las personas vengan. Tenemos que ir donde estén. Meter ciencia en espacios televisivos, grandes conferencias... En definitiva, concentrar esfuerzos.

Pere Estupinyà
Imagen: Javier Lacort.

¿Cómo ves la ciencia en España?

A nivel académico y de ciencia básica, estamos en la décima posición del mundo en el índice de publicaciones. Por tanto está bien, sobre todo comparando con que hace treinta años era inexistente. La evolución es meritoria. Le falta transferencia de conocimiento, innovación y vínculo con la industria. Pienso que peca un poco de dispersa, de café para todos. Que puede estar bien, pero el tema de la excelencia que a muchos les fastidia, yo creo que aquí hay grupos que son líderes y se les tiene que apoyar de forma más convencida que a otros. Y a estos últimos, pues mira mala suerte. También cobra más Messi que Mascherano.

¿Y en tema de inversión?

¿De dinero? Yo no hablo mucho de inversión porque es lo que siempre se dice. Y hay mucho más allá del dinero. Claramente desde que entró la crisis ha habido unos recortes que han sido perjudiciales para la ciencia y la inversión debe recuperarse. Es importantísimo, tiene que situarse a niveles europeos. La investigación no es una consecuencia de la riqueza, es una causa. Ha habido un freno con las decisiones que se han tomado, que puede estar más o menos justificado por la crisis. Yo no soy quién para decir de dónde sacas el dinero para invertir en ciencia durante la crisis, me parece un poco prepotente. No sé. Fue un momento súper difícil en el que había que recortar de varios sitios.

Leía el otro día una tribuna en la que decían que faltaban científicos en política. ¿Qué opinas?

Sí que faltan. Faltan asesores de ciencia, estoy totalmente convencido. La Unión Europea u Obama tienen science advisors, un equipo de grandes científicos que trabajan como consejeros. Debe haber más lobbyistas de la ciencia. No dentro de la política en sí, porque ahí se convierten en políticos y por definición no son críticos con su partido... bueno, ahí no me voy a meter. Porque si grandes científicos se meten en política podemos desperdiciarlos... [Risas] Creo que deben estar más cercanos a los políticos con mecanismos de asesoramiento, lobby, informes... Cotec lo hace, podría ser un ejemplo de esto.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere hacer divulgación, sea o no un investigador?

Que elija los temas y formatos que más le motiven. Encuentra lo que amas, decía Steve Jobs. No es diferente a cualquier otra profesión. Los criterios técnicos de aprender llegan después. Que trabajen muy duro y que sean innovadores, que intenten hacer cosas diferentes. Estas tres cosas de partida son la base de esto y de muchas otras cosas.

¿Y para aquellos que les empiece a picar el gusanillo de la ciencia, qué libro o serie recomendarías?

La breve historia de casi todo, de Bill Bryson. Es una aventura, es interesante, lo tiene todo. Qué cabrón, ¡si no es divulgador ni nada! Para alguien que empiece a interesarse, o si es alguien ya interesado, El cazador de cerebros a mí me gusta mucho y creo que por lo que estoy viendo genera un interés posterior. Aunque está mal que yo lo diga. La gente ve cosas que dice “wow” y les cambia un poco el chip. Hay unos mensajes, actitudes o emociones que casi rozan el misterio. No sé si tiene el mismo efecto que tiene en mí, pero vaya.

De hecho es el truco que emplean otros programas, no de divulgación claro, como Cuarto Milenio… Que al final logran conectar con la audiencia.

Claro. Órbita Laika ha hecho algo que está muy bien metiendo el humor. Y sabemos que el humor funciona. Pero es un acierto meter otros elementos, y creo que nosotros hemos apostado por esa emoción y por vincularnos muy directamente con la sociedad y con cosas muy cercanas, que nos preocupen. Hemos alejado el punto friki, yo lo tengo y en el CERN no me puedo aguantar... [Risas] Pero los experimentos con explosiones a mí no me van. Y de eso nos hemos alejado. Además en el último programa conseguimos algo por primera vez: que hubiera más mujeres viéndolo. Normalmente es al revés. Cuando lo logramos, creo que conseguimos un éxito divulgativo.

Parece que en otros programas se plantea la ciencia como algo alejado de la realidad, con experimentos como en El Hormiguero...

No me gusta. Me gustaría que alguien evaluara qué impacto tiene en la gente que la química se muestre con explosiones. Y si eso genera un interés o un rechazo. Yo sospecho que a nivel de audiencia puede funcionar, pero a nivel divulgativo sospecho que no. Es divertido, pero no tiene impacto positivo. Es una hipótesis basada en experiencia, y como científicos tenemos que evaluarla para ver si es cierta o no. Eso es lo que no se está haciendo de forma suficiente.

Este artículo ha sido posible gracias a tu apoyo

Gracias a nuestros socios podremos hacer más investigaciones y exclusivas con un punto de vista independiente.

Tu membresía incluye:

  • Navegar sin publicidad
  • Newsletter exclusivo
  • Ofertas y promociones

…entre otras ventajas.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte la mejor experiencia y mostrar publicidad relacionada con tus preferencias de navegación. Si sigues navegando consideramos que aceptas nuestra política de cookies.

ACEPTAR