nick park early man
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Nick Park: “Me atraen más las posibilidades de humor que ofrece la animación stop-motion”

- Feb 4, 2018 - 23:30 (CET)

Ficha del entrevistado

Nick Park

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Aardman.com

Filmografía:
Creature Comforts (1989), Wallace y Gromit: La gran excursión (1989), Wallace y Gromit: Los pantalones equivocados (1993), Wallace y Gromit: Un esquilado apurado (1995), Chicken Run: Evasión en la granja (2000), Wallace y Gromit: La maldición de las verduras (2005), Wallace y Gromit: Un asunto de pan o muerte (2008), Cavernícola (2018).

Hemos entrevistado al director británico Nick Park, que acaba de estrenar su nuevo largometraje animado Cavernícola; y esto es lo que nos ha contado.

Casi una década después de que el británico Nick Park nos brindase su último corto con el protagonismo de Wallace y Gromit, y unos trece tras su oscarizado largo previo, La maldición de las verduras (The Curse of the Were-Rabbit, 2005), codirigido con Steve Box, vuelve a la carga y estrena Cavernícola (Early Man), su nuevo filme de stop-motion sobre un grupo de seres humanos de la Edad de Piedra que se topa con el futuro y este amenaza el disfrute de su hogar. Con libreto de Mark Burton y James Higginson según una historia suya, se trata del tercer largometraje de Park tras el mencionado y el singularísimo y descacharrante Chicken Run: Evasión en la granja (2000), que elaboró mano a mano con Peter Lord.

“Creo que no he sido realmente consciente del tiempo que ha pasado [desde el proyecto anterior] porque he estado involucrado en otras cosas, ayudando un poco con La oveja Shaun [David Fine, Alison Snowden y Richard Starzak, desde 2007] y desarrollando otros proyectos”, explica el cineasta inglés. “Y se ha tardado mucho en desarrollar Cavernícola: el otro día encontré bocetos de los personajes que había hecho en 2010, cuando tuve la primera idea”. Y eso que no las tenían todas consigo en Aardman, la productora fundada en 1972 por Lord y David Sproxton y especialista en proyectos de claymation (animación con plastilina u otros materiales maleables), cuando llegó el apogeo de la animación digital al estilo de Pixar. “Entonces nos preguntamos: «¿Cuánto tiempo nos queda?»”, explica el director. “Pero nos dimos cuenta de que tanto cine digital hace que destaquemos”.

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@Matthvanmayrit

Para el doblaje original de Cavernícola han prestado sus voces actores tan conocidos como Eddie Redmayne (La teoría del todo, Animales fantásticos y dónde encontrarlos), en el papel de Dug; Maisie Williams (Juego de tronos), en el de Goona; Tom Hiddleston (Los Vengadores, Kong: La isla calavera), en el de Lord Nooth; o Timothy Spall (Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Sweeney Todd), en el del jefe Bobnar; y todos ellos no fueron elegidos hasta el final. Por otro lado, asegura Park que lo más difícil fue hacer que resultara emocionante un partido de fútbol en stop-motion: “Pensé mucho en Gladiator [Ridley Scott, 2000], que me sirvió de inspiración; porque los partidos que vemos en televisión no son nada cinematográficos”.

¿De qué forma determina la historia que quiere contar un cineasta el hecho de que realice la película con la técnica de stop-motion? ¿Puede hacer cualquier cosa que salga de su imaginación?

Es una pregunta interesante, porque la respuesta es a la vez sí y no. Con mis primeras películas, que eran más pequeñas, sí había ciertos dictados, es decir, cuando escribía, sabía más o menos lo que era posible —y hablo concretamente de los cortos de Wallace y Gromit—; pero, al pasar al largometraje, me doy cuenta de que hay que dejar fluir la imaginación y a ver qué pasa. Hay menos limitaciones en ese sentido, pero tiene más que ver con el hecho de que sea largometraje y no con el medio en sí.

No obstante, uno se percata de que hasta qué punto puede uno traducir su imaginación para ciertas cosas en un medio u otro. Y a mí, personalmente, me atraen más las posibilidades de humor que este medio ofrece; y pongo un ejemplo concreto: el pato gigantesco de esta película, al hacerlo precisamente con claymation, el humor que permite es extraordinario. Parece una especie de criatura de Frankenstein hinchada, mal hecha; y hubiese sido mucho más fácil hacerlo con CGI [imágenes generadas por ordenador] pero, elaborándolo con stop-motion, me parece que se presta más al tipo de humor que a mí me gusta ver.

Pero quiero añadir que en esta película, por sus características, nos hemos ampliado también al universo del CGI: en las secuencias del partido de fútbol con el público, todo el trasfondo es digital porque es enorme. Y, al mismo tiempo, toda la animación primaria de los personajes principales, en primer plano, se hizo con stop-motion, pero el fondo, los paisajes de detrás, que son mucho más grandes, sí se hicieron digitalmente. Es decir, hay aquí una mezcla de las dos cosas.

¿Cuáles son tus películas de animación favoritas de otros directores?

Una de mis favoritas de todos los tiempos es El cuento de los cuentos, de Yuriy Norshteyn [1979]. Además, me gusta la obra de Wladyslaw Starewicz [El cuento del zorro], Chuck Jones [Looney Tunes], Terry Gilliam [Flying Circus], Ray Harryhausen [Hace un millón de años] o Bob Godfrey [Great], cuya animación de líneas movedizas me ayudó a liberarme de esa necesidad de hacer una animación muy precisa y pulida. Y también soy muy fan de Pixar.