Harald zur Hausen
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Harald zur Hausen, Nobel de Medicina: «Los movimientos antivacunas son un escándalo»

- Jul 2, 2015 - 12:10 (CET)

Ficha del entrevistado

Harald zur Hausen
Armin Kuebelbeck (Wikimedia)

Harald zur Hausen es un virólogo alemán que describió el papel clave del virus del papiloma humano en el desarrollo del cáncer de cuello de útero. Esta investigación fue reconocida con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2008, galardón compartido con Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier.

El virólogo Harald zur Hausen descubrió la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero, trabajo que le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2008. Su investigación también permitió el desarrollo de una vacuna preventiva frente a la infección por VPH.

Harald zur Hausen es el científico alemán que descubrió el rol del virus del papiloma humano en la aparición del cáncer de cérvix. Su trabajo permitió desarrollar una vacuna para prevenir esta infección, que llegaría al mercado en 2006.

Las investigaciones que realizó sobre virología le valieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2008, galardón que compartió con Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier. Desde 1983 a 2003, Harald zur Hausen fue director científico del DKFZ, el centro de investigación oncológica más importante de Alemania. Aprovechando su estancia en el Lindau Nobel Laureate Meeting, entrevistamos a un científico que ha revolucionado nuestra forma de entender el cáncer.

En los años setenta, planteó una hipótesis por la que el virus del papiloma humano jugaba un papel clave en el desarrollo del cáncer de cuello de útero. ¿Qué nos queda por saber sobre el cáncer?

En la actualidad conocemos algunos hechos relevantes sobre diversos tipos de tumores. Por ejemplo, fumar incrementa el riesgo de cáncer de pulmón. En otros casos, sin embargo, no conocemos cuáles son las causas reales de la oncogenésis. La investigación nos ha dado pistas importantes, pero ninguno de los factores son por sí mismos causa suficiente para desarrollar un tumor. Sabemos que nuestras células requieren de modificaciones genéticas específicas para que aparezca el cáncer, pero en ocasiones sus consecuencias no se ven hasta sesenta años después de que ocurra la mutación. En otras palabras, las causas del cáncer no están esclarecidas por completo, por lo que debemos profundizar más en el origen de los tumores.

¿Qué podríamos descubrir sobre el rol que juegan los virus en el desarrollo del cáncer?

Creo que debemos apostar por la investigación básica para avanzar en este tema. Es necesario buscar pistas epidemiológicas que nos indiquen que diferentes tumores podrían estar siendo causados por una infección, aunque todavía no lo sepamos. Probablemente algunos tipos de cáncer muy comunes, como el de colon o el de mama, puedan tener un origen infeccioso que aún desconocemos. Mi sensación es que tenemos que afrontar el estudio del cáncer de una forma diferente a la que se ha hecho tradicionalmente.

A día de hoy conocemos virus como el del papiloma humano o el de Epstein-Barr que están detrás de algunos tumores. ¿Podrían ser la causa de otros tipos de cáncer?

No tiene por qué ser necesariamente un virus. Preferiría decir que los "eventos infecciosos" juegan un papel significativo en la aparición del cáncer. De hecho, algunas estimaciones apuntan que cerca del 21% de los casos de cáncer a nivel global están causados por una infección, ya sea vírica, bacteriana o mediada por un parásito. Tenemos buenas razones para pensar que ese porcentaje probablemente aumente en el futuro.

Harald zur Hausen
"Administrar una vacuna puede provocar algún efecto adverso, pero el riesgo es muchísimo mayor si no nos vacunamos"

¿Cree que la sociedad está suficientemente concienciada sobre la relación entre las enfermedades infecciosas y el cáncer?

Bueno, algunos lo están, otros no, varía mucho. En mi opinión debemos hacer énfasis en la prevención de estas infecciones, ya que así podremos reducir el impacto de algunos tipos de tumores. A día de hoy tenemos la oportunidad de reducir el número de casos de cáncer gracias a la vacunación. Por eso, creo que debemos promover la prevención y el tratamiento de enfermedades infecciosas, también aquellas causadas por el virus de la hepatitis o por microorganismos como Helicobacter pylori.

Hablando de la prevención que menciona... Su investigación permitió desarrollar una vacuna contra la infección por el virus del papiloma. En España, sin embargo, ha habido una considerable polémica sobre su administración. ¿Qué le aconsejaría a las familias sobre vacunar o no a sus hijas?

Les recomiendo totalmente que lo hagan. La vacuna ha sido estudiada y probada en varios estudios de cohortes y en diferentes países, por lo que su seguridad y eficacia está garantizada. En Australia, por ejemplo, la vacunación contra el virus del papiloma humano se ha llevado a cabo en los centros escolares, y miles de niñas han sido protegidas frente a esta infección. No puedo calcular el número de efectos secundarios observados, aunque sé que este tema ha sido controvertido en España. Pero los efectos adversos que han aparecido rondan un caso de alergia por cada cien personas vacunadas, una tasa muy pequeña en comparación con otras vacunas que se administran normalmente a los niños pequeños.

¿Cree que la vacunación contra el virus del papiloma humano debería ser obligatoria, con el objetivo de proteger la salud pública?

No hablaría de obligación, porque personalmente estoy en contra de forzar la administración de vacunas, salvo en casos puntuales en los que existan riesgos epidemiológicos. Me refiero, por ejemplo, a la aparición de brotes de sarampión en algunas regiones de Alemania, que provocó la muerte de un niño de 18 meses en Berlín. En esas situaciones, sí considero oportuno actuar contra las personas que niegan los beneficios de las vacunas, que no son sólo fácilmente demostrables, sino también claramente visibles. Creo que es muy importante destacar la importancia de las vacunas en las políticas y campañas sanitarias, sin tener por qué promover su obligatoriedad.

No sé si está al tanto de la reaparición de la difteria en España. Por desgracia, hace sólo unos días falleció a causa de la infección un niño en Olot que no había sido vacunado. ¿Cuál es su opinión sobre los movimientos antivacunas?

Me parecen un escándalo. Todo aquel que no vacuna a sus hijos no sólo pone en riesgo a estos niños, sino que juega con la vida de otras personas. Debemos evitar por todos los medios que se propaguen las ideas antivacunas y, sin duda, necesitamos más divulgación y publicidad sobre los beneficios de la vacunación. No tiene ningún sentido argumentar en su contra. Administrar una vacuna puede provocar algún efecto adverso, pero el riesgo es muchísimo mayor si no nos vacunamos.

Al descubrir la relación del virus del papiloma humano con el cáncer de cuello de útero y desarrollar posteriormente una vacuna, algunas compañías farmacéuticas desestimaron inicialmente sus descubrimientos. ¿Cómo cree que podríamos mejorar las relaciones entre el sector público y la industria privada?

Creo que necesitamos a las empresas farmacéuticas para aplicar algunos de los resultados de la investigación básica, como en el caso de las vacunas. Pero por otro lado, deberíamos evitar una sobreinfluencia de estas compañías, que tienen como objetivo incrementar sus ganancias vendiendo los productos que desarrollan. A día de hoy, por ejemplo, vemos un gran negocio con medicamentos muy costosos contra el cáncer. Si debes tratar a un paciente por cientos de miles de euros o dólares, y sobrevive durante sólo dos meses más, creo que también debemos cuestionarlo.

Y por último, ¿cómo podemos convencer a los políticos y a la sociedad en general de que debemos invertir más en ciencia?

Creo que la investigación es uno de los asuntos públicos más importantes. Tenemos que promover su divulgación y conocimiento, y en particular, los medios de comunicación juegan un papel muy relevante en esa tarea.