El plan de reestructuración de OpenAI ha demostrado ser bastante más difícil de concretar de lo que muchos —incluido Sam Altman— podían imaginar. Y no todo es por culpa de Elon Musk y sus intentos de asumir el control de la empresa, sino también porque Microsoft está frenando los esfuerzos de la firma con sede en San Francisco, California.
Ayer, OpenAI anunció un cambio drástico en su estrategia para modificar su estructura. Los creadores de ChatGPT informaron que, si bien su actual subsidiaria con fines de lucro sigue en camino a convertirse en una corporación benéfica (PBC, por sus siglas en inglés), decidieron que su actual organización sin fines de lucro siga teniendo el control sobre esta.
Previamente, OpenAI planeaba transferir el control hacia la nueva PBC y convertir su actual rama sin fines de lucro en accionista de dicha entidad. Un plan que no demoró en encontrar críticos y detractores que consideraban que el impacto sobre el desarrollo seguro de la inteligencia artificial sería muy negativo. En especial, porque la conversión con fines de lucro generaría incentivos desalineados.
Sin embargo, OpenAI también se ha topado con la reticencia de sus aliados al momento de definir su reestructuración. Según reporta Bloomberg, Microsoft se ha convertido en el máximo obstáculo para que los de Sam Altman avancen con su cambio de estructura.
Por qué Microsoft frena la reestructuración de OpenAI

El citado medio indica que desde Redmond aún no han dado el visto bueno a la reestructuración de OpenAI porque quieren asegurarse de que su inversión no se verá impactada negativamente por los cambios. Se menciona que Microsoft estaría negociando los efectos que las modificaciones podrían tener sobre su actual relación con la startup. Esto no solo abarcaría los acuerdos de licencia por el uso de su tecnología y el reparto de sus ingresos, sino también cuánta participación le correspondería en la nueva PBC.
No olvidemos que Microsoft ha invertido más de 13.000 millones de dólares en OpenAI. Es lógico, entonces, que no quiera que tamaña cifra se termine echando por la borda. Pero lo que se reporta vuelve a poner en evidencia que ya no todo es color de rosas entre ambas compañías.
Lo que en un principio aparentaba ser una relación inquebrantable, ya lleva algún tiempo bajo una luz mucho menos positiva. OpenAI se quejó de que Microsoft no le brindaba el poder de cómputo necesario para mantener el ritmo de desarrollo de sus modelos de IA, ni tampoco le permitía romper su cláusula de exclusividad para buscar otros proveedores. Los de Redmond, en tanto, se habrían mostrado muy preocupados por su dependencia de la tecnología de la startup. Y la contratación del polémico Mustafa Suleyman también habría incrementado la tensión con Altman, junto con otros cortocircuitos internos.
Una negociación crucial
Bloomberg indica que un grupo reducido tiene el poder para aprobar la reestructuración de OpenAI. Este incluye a Microsoft, los directivos de OpenAI y los primeros inversores que apostaron por la startup. Así las cosas, los dirigidos por Satya Nadella tienen uno de los votos más pesados para definir el futuro de la firma californiana. Es por eso que Altman y compañía hoy negociarían solamente con ellos para obtener el OK que les permita avanzar con su modificación estructural.
De momento, se desconoce cuándo se podría definir la reestructuración de OpenAI. Tras la ronda de financiación por $6.600 millones de octubre pasado, la empresa se comprometió a hacerlo en no más de 2 años. Si no lo consigue, tendrá que renegociar una nueva valoración o devolver el dinero a los inversores.
