En Kaos de Netflix, Zeus (Jeff Goldblum) atraviesa una crisis de la mediana edad. Por supuesto, para un dios todopoderoso, eso equivale a un problema a todos los estratos, que afecta el pasado y el futuro de la humanidad. Lo que lleva a la historia de la serie a los lugares más extraños y en particular, analizar la mitología de una manera por completo distinta. Lo hace, además, en apenas ocho cortos episodios, que permiten a la nueva producción de Netflix, revitalizar las grandes figuras clásicas para una nueva generación. Mucho más, tomar lo mejor de los mitos para profundizar en el bien y el mal de una manera ingeniosa. 

De hecho, una de las grandes virtudes de la producción es enlazar su estética — que tiende a lo vulgar y exagerado — con una historia que se teje con un sofisticado sentido del humor. El relato de cómo el dios del relámpago descubre que, quizás, su poder puede no ser tan eterno ni tampoco tan total, atañe a varias esferas distintas. Pero en particular, permite a la serie jugar con ideas como el amor dramático y obsesivo, la necesidad de propósito y la venganza. Todo, en una estética que recuerda por momentos a un viaje ochentoso por las clásicas Dinastia y Falcon Crest.

Si nada de lo anterior te convence, te dejamos tres razones para ver — y si es posible de un tirón — Kaos de Netflix. Desde sus buenas ideas para contar historias que buena parte de la audiencia conoce de memoria a su manera de profundizar en temas complejos sin perder el humor. La serie se hace cada vez más extraña y elegante, dejando la promesa abierta de modernizar otras tantas historias para una nueva generación. Lo mejor que puede ofrecer esta extraña producción. 

Su gran homenaje a la mitología

Kaos se basa en una premisa ideal para experimentar en el ámbito de su guion. En una Creta contemporánea en que todos los mitos son reales, Zeus atraviesa un momento complicado. Eso, al descubrir que hay una profecía que indica que su reinado en el Olimpo podría estar a punto de acabar. Por lo que dedica toda su divina atención a tratar de entender qué ocurre y en lo posible, evitarlo. Claro está, mientras lo anterior pasa, Hera (Janet McTeer), se enfurece por el comportamiento disoluto de su celestial marido. Lo que la ha llevado a tener un jardín de la venganza, repleto de examantes del dios, convertidas en abejas. 

Se trata del centro de una historia que retoma mitos clásicos, para relatarlos de la manera más exacta posible en un lenguaje muy contemporáneo. Con una estética deudora de White Lotus, el comportamiento irresponsable, errático y a menudo vulgar de Zeus se traduce en jardines festivos llenos de flamencos de plástico rosa. Por otro lado, en la Tierra, Creta sufre todos los problemas de una ciudad contemporánea. A los que habría que añadir, los conflictos con refugiados troyanos y los enfrentamientos entre la gobernante familia de Minos (Stanley Townsend).

La producción tiene la habilidad como para ser lo suficientemente subversiva para hacer reír, sin olvidar el ingrediente fantástico que le da su rara identidad. Lo que convierte a Kaos en la opción ideal tanto para los amantes de la mitología — que reproduce con una exactitud asombrosa — como para los que solo quieren disfrutar de una buena serie. 

Una nueva opción para los amantes de la fantasía

Kaos es desprejuiciada, adulta y la mayoría de las veces gamberra. Lo que la hace una perspectiva interesante para los amantes de la fantasía. Muy alejada de otras opciones actuales y mucho más inofensivas como El Señor de los Anillos: Los anillos de Poder, está pensada para un público más adulto. Particularmente, al explorar las opciones de la mitología desde docenas de puntos de vista más siniestros de lo que podría suponerse. 

Desde mostrar el poder — divino o humano — como una forma de segregación, discriminación y violencia, hasta los matices del amor obsesivo. Kaos es una exploración oscura acerca de la mitología griega y sus alcances. En particular, al ser parte fundamental del pensamiento occidental y mucho más, en cómo se narran las historias en la actualidad. La producción no olvida que sus personajes forman parte de culturas y corrientes de pensamientos, por lo que conserva su esencia, pero los transforma para mostrar sus matices más humanos y malsanos.

El resultado es una serie que brilla en sus momentos de humor oscuro, pero también, ofrece un punto de vista siniestro sobre la divinidad. ¿Qué ocurriría si los dioses existieran tal y como los narra la tradición griega? De la traición, a la venganza con asesinatos colectivos, hasta el miedo convertido en puente entre el mundo de los vivos y de los muertos. Nada falta en Kaos y en su peor punto de vista. 

Es una historia autoconclusiva que, sin embargo, puede continuar

Con ocho episodios cortos, Kaos es ideal para un maratón. Pero más allá, es un argumento que sabe utilizar su tiempo en pantalla para ser apasionante, retorcido y conmovedor. Todo a medida que el argumento descubre docenas de nuevos personajes y analiza diversas situaciones modernas a través de la mitología. 

Ya sea la burocracia imperfecta y torpe del Inframundo, los motines y hostilidades de los refugiados troyanos a una historia de amor malograda. Kaos utiliza su primera temporada para contar una historia que no necesita de otras — o espera continuación — para disfrutarse mejor. De hecho, uno de sus grandes atributos es que deja abierta la puerta para una segunda temporada, pero no depende de ella para ser más rica, extensa o concluir sus principales giros. 

Por lo que su final, es una demostración que todavía hay una buena cantidad de series brillantes, que no necesitan la promesa de más capítulos para mostrar lo mejor de su argumento. Algo que Kaos demuestra en toda su inteligencia y bien planteado universo de personajes defectuosos, ambiguos y entrañables.


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