Sentido y sensibilidad de Georgia Oakley se enfrenta a varios problemas de entrada. En primer lugar, la importancia de la espléndida adaptación de 1995 de Ang Lee del mismo libro de Jane Austen. Una obra ganadora del Óscar y que todavía se considera una joya en el amplio universo dedicado a las historias de la escritora. Al otro extremo, el mismo peso de llevar un clásico de semejante categoría a un público más joven y cínico. Por lo que la cinta tenía la doble presión de resultar no solo fiel al original, sino atractiva para un público más amplio que solo lectores fieles. 

La producción lo logra con una adaptación elegante, emocional y mordaz, que, aunque se toma evidentes libertades, cumple con lo esencial. Celebrar un relato en que el amor, las apariencias y la independencia femenina libran su propia batalla. Pero además, el guion de Sentido y sensibilidad, a cargo de Diana Reid, es brillante al momento de unir las piezas de una historia complicada. Por lo que el camino hacia el romance de las hermanas Dashwood es también una reflexión acerca de la identidad, el crecimiento y la madurez. Todo salpicado con el burlón sentido del humor de la escritora. Lo que incluye varios de los diálogos más impertinentes (también divertidos) añadidos a una obra de Austen en el cine. 

Todo sin perder los elementos que identifican a los libros de la escritora y que le han valido millones de lectores a lo largo de los siglos. Sentido y sensibilidad logra equilibrar cargas al convertir a la ya conocida historia en una ingeniosa versión sobre la bondad y la esperanza. Pero a la vez, presentar a Jane Austen a un nuevo público. Una generación, además, que ya conoce al dedillo la historia y exige fidelidad. Y aunque la película no es una copia escena por escena de su original literario, sí logra ser emocionante y conmovedora a su manera. Lo que añade una capa de interés a esta historia clásica que ya no guarda ningún secreto para el público. 

El matrimonio como salvavidas y condena

Jane Austen lleva más de dos siglos recordándonos que los asuntos del corazón rara vez funcionan de manera independiente del dinero. En Sentido y sensibilidad, esa contradicción adquiere una dimensión especialmente dolorosa. Para las mujeres de la familia Dashwood, encontrar pareja implica mucho más que satisfacer sus fantasías románticas. También significa proteger su futuro. Georgia Oakley toma la historia original (que contiene una dura crítica sobre las condiciones femeninas de la época) y le da tintes de tragedia. 

Por lo que, a pesar de que sin duda es una historia de amor (y lo deja claro pronto), también es una mirada al dolor. Por lo que el resultado es una película que encuentra espacio para la ironía, el sufrimiento y la redención. Todo a la vez en una combinación que la trama logra equilibrar sin parecer confusa o desordenada. No obstante, al contrario de la versión de Ang Lee (burbujeante y simpática), la de Oakley es mucho más cercana al drama. Tanto como para que la primera mitad de la película sea una cuidadosa disección de cómo las mujeres malvivían en la Regencia. 

En especial, cuando las hermanas Dashwood deben abandonar Norland Park, la mansión familiar, en una serie de situaciones complicadas. El patriarca muere y deja a su esposa y tres hijas sin la posibilidad de heredar. De modo que la señora Dashwood (Caitríona Balfe), Elinor (Daisy Edgar-Jones), Marianne (Esmé Creed-Miles) y Margareth (Bodhi Rae Breathnach) quedan a merced de la bondad ajena. Peor aún, en una situación súbita en que todo lo que daban por sentado desaparece en un giro imprevisible. 

Llanto al estilo Jane Austen en ‘Sentido y sensibilidad’ 

Screenshot

Sentido y sentimiento, al igual que el libro, explica todo lo que hay que saber sobre la tragedia. Pero deteniéndose en dejar claro que la vida para las mujeres inglesas del siglo XVII era un precario equilibrio entre la suerte y un golpe de desgracia repentino. Sentido y sentimiento relata esta especie de giro complicado (y con su necesario comentario social) con más detalle que otras adaptaciones. También, intentando no detenerse demasiado en una lección de historia. Por lo que la directora toma la decisión de dejar bien claro que las Dashwood son víctimas del destino cruel. Y que, por supuesto, solo el amor las salvará. 

Por cursi que suene (y lo es en ciertos puntos), Georgia Oakley tiene la habilidad suficiente para evitar la sensiblería. Por lo que la primera hora de la película no es un prólogo lloroso, sino una correcta interpretación de Jane Austen. Más que otras adaptaciones, la cinta explora el hecho de que los personajes son víctimas de una situación cruel que los sobrepasa. Y que sobrevivir a ella implica adaptarse lo mejor que pueden no solo a la mudanza al campo. También, asumir el riesgo social de que, siendo mujeres súbitamente pobres, deben encontrar al hombre que pueda sostenerlas en semejante situación. 

Un giro que hace más interesante la historia y, en especial, permite alejarse de la académica versión de Emma Thompson, para lograr su propia personalidad. Sentido y sentimiento de 2026: sabe que sus personajes no pueden luchar contra la corriente. Por lo que convierte al guion en una emotiva travesía a través de la infelicidad, hacia el amor correspondido y el matrimonio. Todo sin aburrir, sin parecer edulcorado (no de todo) y sin abusar de los clichés de los dramas de época. Atemporal, brillante y dinámica, es quizás la versión de Austen más moderna estrenada en la década. Eso, sin recurrir a trucos de baratillo o contemporizar a la fuerza el lenguaje o sus tramas principales. 

Dos hermanas, dos maneras de sobrevivir al deseo

Pero, por supuesto, Sentido y sentimiento es una historia de amor y Georgia Oakley no deja que el público lo olvide. Con una puesta en escena que rinde homenaje a Orgullo y prejuicio de Joe Wright en 2005, la cinta avanza hacia un punto interesante. Establecer una relación entre la personalidad de las hermanas y la manera en que habitan el mundo. Elinor es reservada y madura, por lo que Edgar-Jones la interpreta con cierto aire de timidez. Algo que permite que su encuentro con Edward Ferrars (George MacKay) sea sensible, amable y discreto. 

Marianne, por su parte, parece vivir en una película distinta, aunque comparta escenario con su hermana. Cuando se cruza con el coronel Brandon (Herbert Nordrum), corre por el bosque y termina encontrándose con él mientras cabalga. La situación podría favorecer una presentación convencional, pero Marianne decide escapar, con el cabello suelto y el vestido agitado por el movimiento. La escena define su relación con el mundo: primero siente, después interpreta y, cuando queda tiempo, considera las consecuencias. Por lo que mucho de la cinta será el contraste entre Elinor (abrumada de pesar) y Marianne (de pasión y de deseo). 

Mucho del éxito de Sentido y sentimiento radica justamente en analizar a sus protagonistas como aspectos de la pasión. En especial cuando John Willoughby (Frank Dillane) hace su aparición y todo se complica más. Paso a paso, la película logra enlazar la tradicional historia literaria con algunos cambios que hacen más fluido el argumento. Por lo que la cinta, aunque no es tan precisa en adaptar como otras versiones, es mucho más dinámica y accesible que otras.

También cuenta con un brillante elenco que hace que toda la enrevesada trama de equívocos, malentendidos y amor se vuelva más cercana. Quizás, Sentido y sentimiento no tenga la profundidad lírica de la recordada adaptación de Ang Lee. Pero al contrario, desborda emotividad, ternura y capas sutiles acerca de la aceptación, la ternura y el amor en todas sus facetas. Por lo que la cinta mezcla el drama romántico, retrato social y estudio de una relación entre hermanas con habilidad. A la vez, rinde un cariñoso homenaje a una obra clásica capaz de siempre resultar cautivadora. El punto más alto de esta sobria, inteligente y emotiva mirada al mundo de Jane Austen. 


Disfruta de las mejores historias, en cualquier momento y en cualquier lugar. Series, películas y originales que no encontrarás en ninguna otra plataforma: clásicos de siempre y los últimos estrenos. Más económico que nunca con el nuevo plan con anuncios.

Consejo ofrecido por Disney+