Los Bridgerton es un fenómeno televisivo difícil de definir. Por un lado, es una adaptación exitosa de una querida saga de libros que utiliza el trasfondo histórico para explorar temas polémicos. Por lo que Julia Quinn toma la regencia británica como telón de fondo para indagar y analizar el clasismo, la pobreza y hasta la violencia doméstica. Hacerlo, además, a través de personajes entrañables, complejos y sensibles, que le permiten una perspectiva novedosa de tópicos difíciles. Eso, sin que sus novelas pierdan su capacidad para cautivar y conmover que les ha hecho famosas.

La versión para Netflix de la saga hace otro tanto. Desde su estreno en 2020, Los Bridgerton se han convertido no solo en un éxito considerable. También, en una inagotable fuente de polémica acerca de su punto de vista acerca de elementos controvertidos. Como la escena de la primera temporada en la que Daphne (Phoebe Dynevor) embriaga a su esposo Simon Basset (Regé-Jean Page), que desató controversia acerca del consentimiento. O el duro giro de la segunda, en el que la relación entre Anthony (Jonathan Bailey) y Kate Sharma (Simone Ashley) cuestionó la libre elección, el amor y la lealtad. Lo cierto es que la producción logró captar la propuesta desafiante de su par literario por completo. 

Pero, claro está, el punto más complicado al que se enfrentó Los Bridgerton a lo largo de cuatro temporadas fue el debate sobre la identidad étnica de sus personajes. La productora Shonda Rhimes tomó desde el inicio una decisión polémica. La de reimaginar la época en que se ambienta la historia, como un escenario multiétnico con personajes racializados. Por lo que buena parte de los personajes son hombres y mujeres de la comunidad negra y asiáticos. Una perspectiva controversial por necesidad y que despertó amplias discusiones acerca de la forma en que se comprende una época signada por el racismo sistemático. Un giro que se ha convertido en una discusión constante y cada vez más incómoda alrededor del programa. 

Un punto a debatir cada vez más complicado

Los Bridgerton personajes

Desde el principio, Shonda Rhimes y su equipo intentaron establecer que, de origen, Los Bridgerton no pretenden ser verosímiles, sino una versión alternativa de la realidad. Eso, además de dejar claro desde el mismísimo primer capítulo de la producción (lleno de anacronismos), que la intención es dar una reinvención pop a la historia. No obstante, el punto de la raza no es tan sencillo ni mucho menos fácil de asimilar para historiadores e investigadores. En particular, porque durante la regencia, la desigualdad racial era un problema legal, violento y brutal, signado por la esclavitud. Por lo que matizar la realidad puede ser no solo irresponsable, sino directamente problemático como discurso cultural. 

Para justificar su decisión, la sala de creativos de Shondaland tomó una decisión original. La de incluir a la reina Sophia Charlotte de Mecklenburg-Strelitz (que no está en la versión literaria) y que estuviera interpretada por una actriz, Golda Rosheuvel. Según crónicas de la época, el aspecto físico de la monarca era motivo de constante discusión; en especial, por tener un color de piel moreno y cabello rizado. 

los bridgerton, mal aliento

No obstante, el dato se encuentra en discusión, aunque el showrunner Chris Van Dusen lo introdujo en la serie como un elemento histórico real. No obstante, la verdad es que el aspecto físico de Sophia Charlotte parece mucho más un dato histórico controvertido que una realidad comprobable.

En particular, porque diversas investigaciones han establecido que el problema de la identidad étnica de la monarca tenía más relación con sus ancestros que con su apariencia. De hecho, en los diversos retratos oficiales que se conservan de ella, su aspecto es el de una mujer blanca con cabello abundante. Pero la producción de Los Bridgerton recuperó para la ocasión la descripción más dura que se conserva de ella. 

¿Cómo lucía la reina Charlotte?

Pintura real de Charlotte de Mecklenburg-Strelitz

En 1766, el coronel David Graeme fue enviado como parte del grupo diplomático de la corte inglesa, como posible candidata para esposa del joven rey. Y en la carta enviada a Londres, se describía a la noble como “pequeña pero de figura atractiva. No obstante, tiene nariz muy plana, boca muy grande, con dientes blancos y uniformes, cabello rizado, ojos expresivos y llenos de buen humor; toda su animación contrarresta sus defectos físicos”, describió el súbdito al monarca. 

Por supuesto, si la futura candidata a reina hubiera tenido la piel negra o más oscura de lo exigido a una dama de tal rango por la época, habría sido dato a mencionar. Un argumento que se ha utilizado a lo largo de las investigaciones para desmentir la posibilidad de que la reina Charlotte fuera de hecho negra. No obstante, para el equipo de Shondaland, la mera posibilidad del debate abre interesantes escenarios que permitieron incluir a una monarca birracial en la historia.

Pero, además, no se trata solo de que la reina Charlotte sea racializada. Su corte ficticia está llena de personajes negros que ocupan lugares de poder. ¿En algún punto de la historia británica pasó algo semejante? La verdad es que, aunque hay casos comprobables de nobles negros, son poco representativos de lo que ocurría en realidad. En realidad, buena parte de la comunidad negra de Inglaterra pertenecía a la clase trabajadora. Un punto que Los Bridgerton pasa por alto para explorar su cualidad como historia inclusiva y más democrática que la realidad históricamente precisa. 

¿Qué tan grave es el tema de la raza, tal y como lo plantea ‘Los Bridgerton’?

Aunque pueda parecer que incluir personajes negros en Los Bridgerton en diferentes lugares de poder no tiene real importancia, lo cierto es que ha despertado preocupación. De hecho, para el historiador Steven I. Martin, la visión de la serie es una perspectiva absurda sobre la historia negra. En particular, porque durante la época en que transcurre la historia, Gran Bretaña era un importante y activo comerciante de esclavos. Para el experto, mostrar a una Londres llena de personajes de diferentes razas no solo es una inexactitud o una licencia argumental. Además, blanquea una situación grave sobre maltrato, violencia y deshumanización. 

En varias entrevistas, Martin apunta que durante los siglos XVIII y XIX, había entre 10.000 y 20.000 personas negras en el reino británico. Y todas, muy pocas eran mínimamente acaudaladas. Pero lo que realmente preocupa al historiador es el hecho de que Los Bridgerton ignora de manera directa la esclavitud. Por lo que no se trata solo de personajes racializados en una posición de poder. También, la forma en que ignora por completo una tragedia de la época que marcó un hito difícil de ignorar. 

“Está ambientada en una época en la que Gran Bretaña era el mayor comerciante de vidas humanas del planeta. La esclavitud era fundamental para la economía británica”, explica Martin al explicar el tema. Para el experto, también se trata de una forma de frivolizar un período histórico de especial gravedad. Algo que convierte a Los Bridgerton en una historia polémica por necesidad. 


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