En el cine, el vestuario es un elemento esencial para entender una historia. Algo que acaba de demostrar Cumbres borrascosas. La película de Emerald Fennell levantó revuelo por su combinación improbable de drama histórico, amor y violencia. Pero además, porque la actriz Margot Robbie, encarnó lo subversivo de la propuesta con una colección de vestidos que levantó escándalo y polémica. La diseñadora Jacqueline Durran convirtió a la regencia británica en una colección de trajes que apuntaban a subrayar el obsesivo romance entre Heathcliff (Jacob Elordi) y la trágica Catherine. 

Por lo que diseñó trajes ajustados con toques de látex, corsets de cuero con corazones grabados, faldas de tafetán rojo y blusas atadas con cintas de satén. Una fantasía con claras referencias al cine, la cultura pop actual y hasta la subcultura BDSM que intentaba mostrar los alcances de la relación codependiente y tóxica entre los protagonistas. De hecho, varias de las mejores escenas de la cinta lo son gracias a los atuendos de sus personajes. Un detalle que emparenta la película con la larga tradición de Hollywood de convertir el aspecto físico de sus grandes figuras y en especial, sus vestimentas en elementos icónicos.

Para explorar el tema, te dejamos la lista de los vestidos más icónicos del cine contemporáneo. De un traje amarillo que se convirtió en el símbolo del romance contemporáneo trágico hasta un personaje que se hizo inolvidable y casi mítico, gracias a sus zapatillas rojas de rubí. Todo para los amantes del cine y también, de la historia de la moda como una forma de arte. 

El vestido amarillo de Mia en ‘La La Land’ (2016)

La película de Damien Chazelle es uno de los mejores musicales de la historia reciente de Hollywood. Y además, uno que utiliza la estética colorida y vibrante de una ciudad de Los Ángeles idealizada como escenario para sus personajes. Pero uno de los puntos más altos de la producción es el vestuario diseñado por May Zophres. Y en especial, el vestido color caléndula de Mia (Emma Stone). Con su silueta fluida, escote cuadrado y espalda abierta, fue creado especialmente para que pudiera encarnar el movimiento, vitalidad y alegría de la película.

De hecho, la diseñadora explicó en diversas entrevistas que decidió utilizar crepé de seda o poliéster, por su capacidad de movimiento y vuelo durante las escenas de baile. El diseño, además, buscaba un efecto fluido, lo que destaca la vitalidad de Mia mientras ejecuta las complicadas coreografías que forman parte de las mejores secuencias de la cinta. Un logro que convirtió al vestido en único y parte de la historia del cine. 

El vestido multicolor de Jenna en ’El sueño de mi vida' (2004)

Diseñado por Versace, el vestido que llevó Jennifer Garner en el clásico romántico de principios de los años 2000 se convirtió en un ícono de la cultura pop. En especial, gracias a la memorable secuencia en que Jenna (Garner) baila Thriller de Michael Jackson frente a una multitud entusiasta. 

Parte de la colección de la casa de moda italiana Versace y seleccionado por la diseñadora de vestuario Susie DeSanto, el vestido es mucho más que hermoso. También, es una representación visual de la premisa de la cinta, que relata la historia de una chica cuyo deseo de ser una mujer de 30 años se cumple con desastrosas consecuencias. Por lo que el atuendo refleja la nueva vida adulta de Jenna, a la vez que conserva su espíritu y personalidad juvenil.

Pero además, el vestido en sí mismo, es una pieza de arte. Parte de la colección de seda de la colección Primavera/Verano 2003 de Versace, combina fluidez con precisión en la confección. En especial, por sus rayas coloridas (verde lima, turquesa, granate) y un estilo alegre que define la moda de los primeros años 2000.

El vestido rosa María Antonieta en ‘María Antonieta’ (2006)

Antes del revuelo causado por Cumbres borrascosas y su vestuario anacrónico, estuvo María Antonieta de Sofia Coppola y por las mismas razones. De hecho, el diseño de vestuario de Milena Canonero convirtió a la cinta en un festival de decisiones controvertidas. Desde corsets con cintas de colores que no habían sido creados para el momento histórico, hasta zapatos de correr para la reina adolescente. La cinta utilizó los detalles creativos para representar la personalidad de sus personajes. 

Pero es en el traje rosa abullonado que usó la reina interpretada por Kirsten Dunst, el que pasó a la historia de los mejores trajes del cine. Con una voluminosa confección de seda, volantes y lazos, era una reinvención contemporánea del conocido robe à la française), característico de la moda cortesana de la época. Hecho a la medida para la actriz, además lleva un armadón de metal y doscientos canutillos de cristal color rosa. Una fantasía juvenil que le valió el Oscar a su creadora. 

El disfraz de Reina Cisne de Nina en ‘Cisne negro’ (2010)

La cinta le valió el Oscar a Natalie Portman y con razón. La actriz logró convertir la locura en una forma de arte, todo gracias a una espléndida actuación como los dos extremos de una mujer al borde del horror. Pero sin duda, el punto más recordado de la cinta es la secuencia final, cuando finalmente la Reina Cisne entra en escena para mostrar el lado oscuro del personaje. Uno tan siniestro, violento y enigmático que desconcertó al público y a la crítica.

Parte del impacto estuvo también en el traje de Nina. Creado por Rodarte y el equipo de Kate Mulleavy, se trata de un corpiño negro estructurado, adosado con capas de plumas y ornamientos brillantes. Cada pluma fue meticulosamente cosida a mano. Todo para asegurar el movimiento de cada una y brindar la sensación de que, en realidad, eran parte de la piel de la bailarina. Algo que convierte al vestido en una pieza de arte histórica. 

El vestido amarillo de Andie en ‘Cómo perder a un chico en 10 días’ (2003)

Diseñado por Carolina Herrera, el vestido del personaje de Andy (Kate Hudson) en Cómo perder a un chico en 10 días causó sensación. Eso, gracias a que, a pesar de ser un vestido sencillo y minimalista, es capaz de captar la sofisticación y elegancia del personaje. 

De color amarillo mantequilla, espalda descubierta, tirantes finos y caída de seda, fue diseñado específicamente para resaltar el collar de diamantes amarillos Isadora de Harry Winston. Un detalle que la diseñadora cuidó personalmente en repetidas visitas al set de filmación. ¿Un detalle curioso? Para el momento del rodaje de la escena en que se usaría, Carolina Herrera fue invitada al set para atender todos los detalles del atuendo. 

El vestido de Sinsajo de Katniss en ‘Los Juegos del Hambre: En llamas (2013)

El diseño de Trish Summerville para la película tenía doble intención. Por un lado, captar el lado simbólico del diseño, que la escritora Suzanne Collins describió paso a paso en el libro homónimo. Lograr que esa descripción pudiera, además, ser una decisión estética muy específica para la premisa distópica del libro. 

La creadora logró ambas cosas, al combinar la idea de un símbolo político con decisiones de color y tela. Eso, al agregar un corpiño metálico con detalles de llamas, organza, volantes de gasa y plumas cortadas a láser para mostrar la transformación del personaje. Y antes incluso de que se añadieran los efectos digitales, el traje demostró ser una pieza de arte digna de la historia del cine contemporáneo. 

El traje color esmeralda de Cecilia en ‘Expiación, más allá de la pasión’ (2007)

La polémica Jacqueline Durran ya tiene experiencia en crear un traje icónico para una película inolvidable. Y uno de los más recordados es el que vistió Cecilia, el personaje de Keira Knightley en Expiación, más allá de la pasión. Con una silueta sin espalda, drapeado fluido de seda cortado al bies y brillando con cada movimiento de Cecilia, el traje está creado para realzar la belleza de la protagonista. 

Pero a la vez, indagar en su lugar en el mundo y en la forma en que esa posición, va a conducir a su vida a la tragedia. Está inspirado en la moda de la década de 1930, con influencias de Paul Poiret y el estilo lencero de Chanel. Una combinación que le convirtió en un éxito total. 

El vestido de Rose en ‘Titanic’ (1997)

Esta creación de Deborah Lynn Scott para la trágica Rose de Kate Winslet, marcó época, porque además, estaba destinado a demostrar el estatus del personaje. Con una base burdeos intenso y una intrincada capa de cuentas negras, el vestido irradia elegancia eduardiana.

También, con el añadido de un semicorsé que aprisiona el torso del personaje, indaga en el conflicto de la heroína, dividida entre el estatus social y la necesidad de libertad. En conjunto, el traje, en una película que sorprendió por su nivel de detalle al narrar la catástrofe del buque, tiene su valor y significado. Un detalle que lo convirtió en uno de los vestidos más recordados del cine contemporáneo. 

El vestido de Lorelai en ‘Los caballeros las prefieren rubias’ (1953)

Parodiado y copiado docenas de veces en el cine de las últimas décadas, esta creación de William Travilla se ha convertido en parte del imaginario del cine. En especial, porque además, brindó a la legendaria Marilyn Monroe, la oportunidad de protagonizar una escena de baile que marcó época. 

Se trata, claro, del traje de Lorelai en la inmortal película de Howard Hawks. El vestido largo de satén, color fucsia, sin mangas, con escote, un gran lazo en la espalda y guantes largos a juego, se convirtió en parte del Hollywood dorado. Lo que brinda un lugar destacado en esta lista. ¿Un detalle curioso? El vestido tuvo su propia versión en el videoclip de Material Girl de Madonna y más recientemente en Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn). Por si no lo recuerdas, el personaje de Margot Robbie vistió una copia del vestido en un homenaje a la icónica cinta. 

El vestido de Scarlett en ‘Lo que el viento se llevó’ (1939)

A cargo de Walter Plunkett, el lujoso atuendo de Vivien Leigh como Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó, confeccionado con una cortina, marcó un hito. Creado por la intención de mostrar simbólicamente la voluntad de sobrevivir en el personaje, fue creado a partir de la idea de ser algo más que una pieza de época. Por lo que es una combinación de la moda de entre 1861 y 1865, con algo más estilizado. 

Con un corpiño ajustado y una falda compuesta por cinco paneles, se consideró una pieza de arte construida a la medida y cosida sobre el cuerpo de la actriz. A lo que habría que añadir, la capa sujeta al hombro izquierdo mediante un cordón de seda verde y dorada, que sorprendió por demostrar hasta qué punto Scarlett estaba dispuesta a sobrevivir. Una perspectiva curiosa sobre la psicología del personaje que todavía se considera emblemático. 

El vestido de Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’ (1961)

A lo largo de su vida, Audrey Hepburn fue considerada un ícono de la moda, algo que solo reforzó su complicidad creativa con el diseñador Hubert de Givenchy. Y es precisamente, la combinación de ambos talentos, lo que brindó un momento histórico a la moda y a Hollywood en una escena inolvidable. 

Por supuesto, hablamos del momento en que Holly Golightly (Audrey Hepburn) sostiene un pastel y un café frente a un escaparate en Desayuno con diamantes. El personaje, desarraigado y aislado, está obsesionado con la belleza. Y lo demuestra con su atuendo. Eso, gracias al vestido de cóctel largo de satén negro, escote barco delantero y una espalda descubierta con escote recortado que lleva puesto. El traje no solo marcó la identidad visual de la película, sino de la figura femenina en adelante y en la forma de comprender el impacto del diseño en el cine. 

El vestido de Dorothy en ‘El mago de Oz’ (1939)

Diseñado por Adrian Adolph Greenburg, el vestido a cuadros azules y blancos de Dorothy (Judy Garland) parece sencillo, pero en realidad, contiene la identidad del personaje. Como una niña perdida en busca del hogar, el vestido es tanto una forma de recordar el origen del personaje en Kansas, como un símbolo de su inocencia. 

Por lo que el diseñador imaginó un pinafore de algodón con estampado gingham azul aciano y blanco. Para rematar, las ya clásicas zapatillas de rubí convertidas en mitos en el cine moderno. En la actualidad, el vestido es no solo icónico, sino parte de la devoción relacionada con la clásica película


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