Supergirl tenía todo para convertirse en uno de los grandes éxitos del verano de 2026. Protagonizada por Milly Alcock como Kara-Zor-El, prima de Superman, no solo exploraba en un cómic querido como lo es Supergirl: Woman of Tomorrow. Además, la premisa permitía profundizar en el universo de los kryptonianos desde un punto de vista más desenfadado, divertido y humano. Como si no fuera suficiente, la cinta venía precedida por el entusiasmo de crítica y público alrededor de Superman de James Gunn. Por lo que la presencia del héroe de la capa roja interpretado por David Corenswet era también un punto fuerte de la producción.
Pero resultó que la cinta fue un fracaso a varios niveles distintos. En la nuestra, destacamos que, a pesar del carisma de su actriz, la cinta naufraga en todo lo demás. Por lo que, a pesar de la popularidad de su material de origen, no logra captar su esencia, tono y colorido. “Se establece en una suerte de wéstern espacial muy extravagante, con reminiscencias a Mad Max o Guardianes de la Galaxia, pero no es capaz de explotar un ambiente tan interesante”, explicamos en el texto. También se destaca su pobrísimo guion y la incapacidad del argumento para narrar de manera ingeniosa su historia.
A todo lo anterior habría que añadir un monumental fracaso en taquilla. Uno, además, que se estima dejará al menos 85 millones de dólares en pérdidas. Se trata de un momento especialmente complicado para la recién comenzada franquicia. El estrepitoso fracaso de Supergirl representa el primer revés financiero para el naciente universo cinematográfico de DC Studios, comandado por James Gunn y Peter Safran. Además, uno notorio. La ambiciosa producción contó con un presupuesto de producción de 170 millones de dólares y un gasto publicitario estimado en 120 millones. Solo para debutar en la taquilla norteamericana con una decepcionante recaudación de apenas 37.1 millones de dólares. Lo que le ha permitido acumular una tibia cifra global de 62.6 millones en su primer fin de semana.
Un considerable mal paso para el recién DC Studios.

Las cifras ponen a la película en una posición complicada. Financieramente, se encuentra por debajo de otros fracasos notorios de la industria como The Marvels o The Flash. También, demuestran que el recién comenzado universo todavía tiene problemas complicados que atravesar en cuanto a marca y popularidad entre fanáticos. Como se recordará, se trata del segundo intento de DC de crear un universo compartido entre sus héroes muy conocidos. Todo luego del fracaso que se llevó a cabo durante la segunda mitad de la década del 2000.
Por supuesto, hay varias razones que podrían explicar el desinterés alrededor de Supergirl. Pero que además es un fenómeno que ya había enfrentado Marvel con Thunderbolts y el tibio recibimiento a Los 4 Fantásticos. El declive del cine de superhéroes y el mundo especialmente delicado que atraviesa el género. Una circunstancia que podría resumirse en tres razones que te explicamos a continuación.
La incapacidad de las franquicias para sostener nuevos personajes

La primera razón fundamental detrás del fracaso de Supergirl radica en un problema que Marvel ya enfrentó con el nuevo Capitán América y Thunderbolts. Se trata de la incapacidad de los personajes de cómics secundarios para convencer al público general de pagar un boleto de cine. Tras décadas de sobreexposición de superhéroes, la industria cinematográfica se enfrenta a una dura realidad comercial. El hecho de que solo las marcas de primer nivel, tales como Batman o Spider-Man, tengan un poder de convocatoria masivo garantizado.
La estrategia inicial de DC Studios apuntaba a transformar propiedades intelectuales de nicho en éxitos de taquilla multimillonarios mediante el prestigio de sus creadores. No obstante, los resultados demuestran que el espectador promedio actual no percibe las historias de personajes como Kara Zor-El como eventos cinematográficos imperdibles. Mucho menos de asistencia obligatoria. El desinterés del público hacia figuras que no son de primera línea demuestra que el mero sello de una editorial de cómics ya no basta para justificar presupuestos desorbitados. Tampoco para capturar la atención de una audiencia cada vez más selectiva y apática.
Otro problema radica en que, a pesar de que DC logró con éxito popularizar producciones como Peacemaker y el animado Creature Commandos, el impacto no es suficiente. En realidad, buena parte de la atención de los fanáticos se encuentra en personajes que pertenecen directamente al universo de héroes más populares. Como es el caso de El Pingüino, considerada icónica y que tuvo un desempeño interesante en la temporada de premios televisivos. Una hazaña que ninguna otra producción de DC logró.
Un género agotado

Desde hace más de dos años, es evidente. El género de superhéroes se encuentra en horas bajas debido a la saturación del mercado de propuestas idénticas. De fórmulas de guion convertidas en cliché, hasta un apartado visual mediocre, mal acabado y con abuso de los efectos digitales. Lo cierto es que el cine de superhéroes se ha convertido en un tipo de producción que parece apelar a lo genérico para conservar su popularidad.
Supergirl no parece ser la excepción. El largometraje, dirigido por Craig Gillespie, recicló elementos estéticos espaciales, ritmo, diálogo y hasta el humor de producciones mayores y mejor planteadas. Como es el caso de Guardianes de la Galaxia de Marvel, trilogía a la que referencia de manera evidente. No obstante, sin la misma vivacidad, inteligente uso de los elementos de la space opera y humor de la conocida saga de Marvel.
Pero lo que es aún peor, Supergirl ignora Woman of Tomorrow la mayor parte del tiempo. Lo que provocó que la cinta se volviera inevitablemente genérica. Al diluir la esencia de la historieta original en una trama predecible, la cinta se volvió un producto rutinario y derivativo dentro de un subgénero sobreexplotado. Esta alarmante falta de imaginación visual e identidad propia provocó un rechazo inmediato de la crítica especializada y los fanáticos.
Una feroz competencia que ‘Supergirl’ no pudo combatir

Como si lo anterior no fuera suficiente, Supergirl se enfrentó a una feroz competencia de la temporada de verano. Eso, con pocos recursos a su favor. El guion cinematográfico alteró de forma drástica el núcleo ético y de redención que poseía la aclamada novela gráfica original de Tom King. Todo para sustituirlo por un tono ambiguo centrado en una cruda misión de venganza intergaláctica. Algo que le arrebató la conocida identidad del cómic y, en especial, los puntos más fuertes de su historia.
Esta debilidad de trama y tono la puso en una posición desfavorable para competir con Toy Story 5. Esta última, reconocida como una obra brillante, ingeniosa y escrita de manera brillante. Al contrario, Supergirl pareció resumir todos los problemas que han provocado que el género de superhéroes se encuentre en declive. Pero todavía, en un momento en que el desinterés por franquicias y sagas (como demostró el escaso éxito de The Mandalorian and Grogu), es muy obvio. Un hito complicado con el que tanto el Universo de DC como Marvel, tendrán que enfrentarse en adelante.

