Proyecto Salvación, adaptación del superventas Project Hail Mary de Andy Weir, no solo se convirtió en el gran éxito de taquilla de los últimos meses. Que lo es, pulverizando el récord de Oppenheimer de Christopher Nolan para volverse el mejor estreno de una película que no es secuela o remake de la década. A la vez, demostró la vigencia de la ciencia ficción y, en especial, una mirada profunda sobre el género que sorprendió a la crítica y al público. Todo, gracias a que los directores Phil Lord y Christopher Miller tomaron la historia original y la llevaron al siguiente nivel.
De la innovación técnica, personajes entrañables hasta un conflicto científico bien planteado y con un rigor tecnológico sorprendente. Lo cierto es que la cinta es mucho más que una épica científica a toda regla. A la vez, es un reencuentro con todo lo que la especulación del futuro puede ser. De la misma manera que el libro en que se basa, la producción logró reimaginar el viaje al espacio como una proeza de la colaboración y la empatía. También, una elaborada fábula sobre la capacidad del ser humano para hacer el bien y encontrar una forma de mostrar generosidad incluso en situaciones críticas.
El resultado es una cinta que va más allá de solo ser entretenimiento puro y duro. Además, es una reflexión en clave filosófica sobre el tiempo, el desarrollo científico y hasta de la posibilidad de encontrar vida extraterrestre. Todo a través de un espectacular apartado visual que marca historia al crear una serie de set pieces artesanales, toda una declaración de intenciones en una época signada por la IA. Un giro de los acontecimientos que hace que Proyecto Salvación ya ocupe un lugar en el cine. Para explorar el tema, te dejamos a continuación las cinco lecciones que deja a la ciencia ficción. Da una brillante perspectiva sobre el género hasta una forma singular de explorar en la tecnología. Un recorrido por lo mejor de una película destinada a marcar la historia en el cine reciente.
Buenas noticias para la ciencia ficción

Durante los últimos veinte años, la distopía dominó la ciencia ficción. De The Creator (2023) a la saga Jurassic Park, pasando por Interstellar (2014) y La llegada (2016) y la imponente trilogía Dune. Sin olvidar, claro, las franquicias Terminator y Alien. Lo cierto es que la ciencia ficción cinematográfica actual está más interesada en mostrar futuros retorcidos, temibles y espeluznantes que en cualquier visión más idealista. Incluso en la televisión, producciones como Black Mirror dejan claro que cualquier cosa que ocurra en un futuro venidero será trágica. En el mejor de los casos, un nuevo obstáculo que vencer para la especie humana.
Por lo que la primera gran lección de Proyecto Salvación es la reivindicación del optimismo científico. Todo, en una era saturada de distopías pesimistas. La cinta (y su éxito) demuestra que el público tiene hambre de historias donde la inteligencia, el método científico y la resiliencia humana son formas de esperanza. También, herramientas principales para resolver problemas catastróficos.
Mucho más, que no siempre se necesita un antihéroe atormentado o un escenario de desesperanza absoluta para generar tensión; Rylan Grace (un magnífico Ryan Gosling) no solo es un hombre íntegro y esencialmente bueno. También un científico hábil, cuya inteligencia se convierte en un motor narrativo potente y refrescante que conecta con el deseo humano de superación. Toda una novedad, después de años (décadas) de antihéroes afligidos, angustiados y de moral gris poblando la ciencia ficción.
Una amistad para la historia del cine de ciencia ficción

Pero, claro está, Proyecto Salvación además indagó en un viejo tropo de la ciencia ficción que todavía conmueve. El de una amistad extraordinaria e improbable. Y lo hace explorando en la comunicación universal y la empatía radical. La relación entre Ryland Grace y Rocky (James Ortiz) es un ejemplo maestro de cómo construir un vínculo profundo entre especies totalmente distintas. Todo, basándose en la curiosidad y la cooperación en lugar del miedo.
Todo un desafío de guion que permitió a la cinta explorar un lado más amable, curioso y emotivo de la ciencia ficción. También, que brindó al argumento la oportunidad de alejarse de los tropos de invasión alienígena para explorar la idea de la comunicación. Por lo que profundizó en un giro idealista y emotivo, sin perder lo emocionante de una gran aventura científica. Eso, al enfocar su interés en personajes que no necesitan hablar el mismo idioma ni tener la misma biología para que la audiencia se involucre emocionalmente en su amistad.
Mucho más interesante, mostrar las posibilidades de una historia en que las grandes cualidades humanas como la razón, la bondad y el coraje no pertenecen a un personaje humano. Toda una osadía que convierte a Proyecto Salvación en una rareza y una obra extraordinaria en el mundo del cine.
Una estructura no lineal para contar ‘Proyecto Salvación’

De la misma forma que el libro en que se basa, Proyecto salvación, utiliza con maestría la estructura no lineal para mantener el suspense. De hecho, la película logra lo mismo que la obra de Weir: mantener su misterio la mayor parte del tiempo. Eso, al utilizar hábilmente la amnesia del protagonista para dosificar la información. Por lo que permite que el espectador descubra el pasado (la misión en la Tierra) al mismo tiempo que el presente (el misterio en el espacio).
La decisión permite que la cinta tenga un ritmo constante de revelaciones que evita los puntos muertos. Mucho más cuando explora el motivo por el cual una misión puede ser tan fascinante a detalle y sin perder el pulso. Por lo que, al mezclar ambos hilos de historias, logra que se alimenten mutuamente hacia un clímax conjunto. También, que cada parte del relato (tanto el espacial como el más humano) tenga la misma importancia y relevancia en el argumento.
Un genio para las estrellas en ‘Proyecto Salvación’

Otro de los puntos altos de Proyecto Salvación es alejarse de la figura del genio complicado, irritante y raro. Al contrario, y a pesar de ser un científico brillante, Ryland Grace no es el típico héroe de acción imbatible; tiene miedos, dudas morales y un pasado que no es del todo heroico. Esta vulnerabilidad es lo que lo hace real, entrañable y cercano.
Mucho más cuando se convierte en un héroe improbable que analiza la idea del bien, el deber y una profunda convicción científica desde la lealtad. Por lo que encarna, un tipo de personaje memorable que comete errores y muestra cobardía antes de encontrar su valor. La autenticidad de Ryland permite, además, que la ciencia no sea solo un conjunto de datos. Como protagonista, debe enfrentar todo tipo de conflictos, usando como única arma conceptos científicos complejos. Algo que se narra a través de los ojos de alguien que es profundamente humano y falible.
El poder de la ciencia en una película para la historia

Finalmente, el éxito de Proyecto Salvación destaca la relevancia de la adaptabilidad creativa frente a limitaciones técnicas. Gran parte de la historia ocurre en espacios confinados con solo dos personajes interactuando, lo que pone el peso en el diálogo y la creatividad visual para explicar conceptos de física y química.
Se trata de una lección de eficiencia narrativa: no se necesitan ejércitos de CGI o mil localizaciones si tienes una premisa sólida y un ingenio visual para representar lo abstracto. Por lo que la cinta demuestra que una gran epopeya espacial puede ser, en su esencia, una historia íntima. Una además, sobre la responsabilidad y el sacrificio personal.

