DreamWorks, el estudio detrás de obras maestras como Shrek, Cómo entrenar a tu dragón o Robot Salvaje, tiene nueva película: La isla olvidada. El filme prometía ser una de las sorpresas en el cine de animación de este año. Y es que llegaba con la firme idea de ofrecer una aventura salvaje y alocada para que los niños se lo pasen bien en el cine pero que, además, les dejara un poso más profundo con una buena moraleja.
La película está escrita y dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado, responsables de la aclamada El Gato con Botas: El último deseo, nominada al Oscar hace unos años. Las protagonistas que nos presentan en La isla olvidada son Jo y Raissa, dos mejores amigas desde primaria que acaban de graduarse del instituto y ahora deben ir por caminos diferentes. En su última noche juntas, descubren un misterioso portal que las transporta a la fantástica isla de Nakali, poblada con numerosas criaturas mágicas y mitológicas que aparecían en las historias que les contaban sus familias filipinas.
Algunos de estos seres se convertirán en amigos y otros, en enemigos. Con el desafortunado, aunque bien intencionado, hombre perro Raww y un pequeño pero fuerte grupo de amigos, Jo y Raissa lucharán contra la temida Manananggal, la criatura más aterradora de la isla. Cuando descubren que el recuerdo de su amistad es el precio que les permitirá regresar a casa, Jo y Raissa se lanzarán a una desenfrenada carrera para abandonar la isla antes de olvidarse para siempre.

Una locura para la Generación Alfa
Hay algo muy celebrable en La isla olvidada. Frente a los tonos grises y aburridos que se han impuesto en Hollywood en los últimos años, esta película irradia color y vitalidad en cada plano. La cinta es de un impacto visual innegable, con mil y una estampas que endulzan los ojos de los espectadores. Pero eso no es lo único destacable del proyecto. La cinta está abiertamente pensada, como no podía ser de otra manera, para la Generación Alfa. Y es que el ritmo es aceleradísimo.
Desde el primer minuto hasta el último, el filme no se toma un respiro. No dejan de suceder cosas, como si en cada secuencia necesitase dar un nuevo golpe de efecto, sacar una carcajada más que antes. Por momentos, La isla olvidada se siente como estar viendo un vídeo detrás de otro en TikTok o Instagram. Todo es inmediato, efímero e imparable. Además, la cultura del meme se cuela casi en cada escena para redondear ese tono moderno y frenético del que hace gala.
Por supuesto, esto tiene dos consecuencias. Por un lado, la película es divertidísima. A base de mucho humor físico y momentos disparatados, el proyecto va a sacar muchas risas sobre todo entre niños y adolescentes. Por otro lado, los más mayores que no estén acostumbrados a ritmos tan sobrecargados van a acabar exhaustos por la energía que derrocha. Sobredosis de dopamina.

La isla olvidada es más profunda de lo que parece
Eso sí, todo lo anterior podría hacer pensar que La isla olvidada es una película superficial. Y para nada. El filme lanza un poderoso mensaje sobre la amistad, muy certero y cercano. Genera empatía inmediata con sus dos protagonistas y la tragedia que toda la aventura parece querer tapar. Quién no le ha dicho (o le dirá) adiós a un gran amigo porque la vida les lleva por dos caminos cada vez más distanciados.
La importancia de la memoria y de los recuerdos cobra aquí una importancia capital. Lo que somos es también lo que nuestras amistades más queridas y verdaderas nos hacen ser. Por eso, aunque el torrente del tiempo pueda separarnos, no hay que olvidar de dónde, o de quién, venimos. La isla olvidada no te tocará el corazón hasta el punto de hacerte llorar como Pixar, pero su mensaje es bonito y honesto.

Una oda a la imaginación
El último elemento que claramente hace funcionar a La isla olvidada es su maravillosa capacidad para presentarnos un mundo de fantasía que se siente enorme y muy vivo. Los cineastas han empleado con mucho cariño y respeto la mitología filipina para rendirle un homenaje en forma de aventura total. La isla de Nakali es un lugar asombroso que llena la pantalla y la desborda.
Animales antropomorfos, bebés gigantes, diablos, sirenos, duendes, gigantes, gentes del bosque, criaturas salidas del mismísimo infierno... La colección de bichos y criaturas que propone La isla olvidada es espectacular. Cada una con un diseño propio y atractivo, pero también con trazas de su propia historia y personalidad gracias a un guion especialmente inspirado en este aspecto. Cualquier niño desearía poder visitar un sitio tan mágico.

En definitiva, La isla olvidada es una película genial que se aúpa en la fantasía más desenfrenada para hablarnos sobre la amistad y la memoria. A nivel visual y narrativo es todo un festival que no da ni medio respiro, entendiendo perfectamente el público al que va dirigida. Puede que su sobrecarga de elementos llegue a cansar, pero es tan divertida y entretenida que la sensación final es la de haber pasado un buen rato con, además, una sencilla y eficaz moraleja.

