Por fin llega a los cines la película española más esperada del año, La Bola Negra de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Los cineastas responsables de éxitos como Paquita Salas, La Llamada, La Mesías o Veneno, se lanzan ahora con un auténtico drama bélico. Una superproducción que pretende hacer historia no solo en nuestro país, sino también en Hollywood y el mundo entero.

Y es que La Bola Negra tuvo su estreno original en el Festival de Cannes, quizá el más importante y prestigioso del mundo. Allí, arrasó de improvisto con la segunda ovación más larga de su historia, que duró 20 minutos ininterrumpidos; y con el premio a mejor dirección para los Javis.

Ahora, más recientemente, también ha conquistado el premio del público en el Festival de Toronto. Por supuesto, se trata de la candidata por España para el Oscar a mejor película extranjera. Pero es que las quinielas apuntan mucho más allá, hablando de ella como una de las principales candidatas para varias categorías más, incluyendo mejor película. Con la maquinaria de Netflix detrás, el cielo es el límite.

La Bola Negra los Javis

La Bola Negra narra las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas, 1932, 1937 y 2017. Son tres existencias íntimamente ligadas por la sexualidad y el deseo de sus protagonistas, así como por su dolor y la herencia; y una de las últimas obras, inacabada, del gran poeta español Federico García Lorca, asesinado en 1936.

La Bola Negra apunta muy alto

Hay algo innegable que se sobrepone a cualquier prejuicio y opinión preestablecida contra la temática o sus directores. La Bola Negra es muy buena. Sobre todo porque es una película tremendamente ambiciosa desde su concepción. A pesar de ser española, con las limitaciones que eso suele conllevar en la magnitud de una producción, los Javis han ido con absolutamente todo.

Ya en los primeros minutos queda claro que lo que estamos viendo no va a ser solo un drama profundo y sentido (que también). Esto es una película de gran escala. Disparos, bombardeos, explosiones, destrucción por los cuatro costados... El arranque de La Bola Negra confirma que la película es grande y, sobre todo, que se sabe grande. Vestuario, decorados, atrezzo, localizaciones... Todo rema a favor de esa grandilocuencia impulsada por la propia historia y también por su extraordinario diseño de sonido y su impresionante fotografía.

A nivel de guion, La Bola Negra impacta por su sensibilidad y su constante búsqueda de la emoción intensa. Profundamente Lorquiana en fondo y forma, su carga poética y simbólica es enorme. La cinta nos habla del dolor, de la necesidad de ser y de vivir. Su mensaje es marcadamente humanista. Es un esperanzador canto a la memoria de los antepasados que vivieron escondidos en los márgenes. Empleando para ello, además, la figura de Federico García Lorca como nexo de unión de una forma especialmente bella.

La Bola Negra es, en resumen, la consagración definitiva de los Javis como directores. Ambos cineastas han recogido aquí todo lo que habían sembrado durante sus trabajos anteriores a lo largo de los años. Porque el filme demuestra una destreza asombrosa detrás de las cámaras, con secuencias que son ya historia del cine español. Emocionan y rompen por dentro desde el descaro y la ambición más puras de quien cree firmemente en lo que hace.

Por supuesto, como consecuencia de esto último hay también puntos de imperfección en la obra. Su metraje, de más de 2 horas y media, hace que por momentos se haga un poco larga. Especialmente porque el continuo sentimentalismo imbuye todas las escenas hasta el punto de saturar en secuencias que quizá requerían un ritmo más ligero, no tan denso. Hay instantes en los que La Bola Negra se emborracha de sí misma. Y cuenta con algunas subtramas que no era necesario incluir, solo recargan más y más el conjunto.

En cualquier caso, esa sensación de cierta pesadez en sus tramos más irregulares desaparece por completo al llegar a su acto final. El desenlace de La Bola Negra es extraordinario, de una potencia emotiva cinematográfica muy alta. Un cierre magnífico que compensa cualquier mal, cualquier pecado en el que la película pudiera caer antes. Déjenla unos días de reposo, gana aún más.

Guitarricadelafuente quiere conquistar Hollywood

Una de las grandes evidencias de La Bola Negra es que hay que hablar de su reparto. Y no se puede empezar por otro que por Guitarricadelafuente. Reconocido por su faceta como cantante en su particular estilo, debuta aquí como actor. Y su irrupción es bárbara, está que se sale. Su magnetismo con la cámara es innegable. La gran labor de los Javis, siempre estupendos directores de actores, ha sacado de él un intérprete total.

Lo más sorprendente de todo es que lo hace sin necesidad de mostrarse exuberante. Guitarricadelafuente parte desde un estilo mucho más naturalista. Miradas y gestos muy sutiles que denotan una profunda sensibilidad artística. Transmite vulnerabilidad, verdad y dolor como si llevara muchos años delante de las cámaras. Sin lugar a dudas, una de las interpretaciones del año. Si sumamos además la canción que ha compuesto para la película, La Nieve, hay quinielas en medios especializados de Estados Unidos que hablan ya de una posible doble nominación al Oscar para él.

Además, uno de los momentos más esperados de La Bola Negra es el anunciado "cameo" de Penélope Cruz. Es cierto que no es más que eso, un cameo, porque su aparición es muy breve. Pero en su corto tiempo en pantalla nos regala una de las mejores escenas de toda la película. Su actuación es soberbia, con una energía desbordante, una garra que zarandea toda la historia con mucha gracia. Se nota en dicha secuencia la clara influencia de Pedro Almodóvar que, como Lorca, ha inspirado a los Javis en su condición de maestro.

Hablando de papeles pequeños, también podemos hablar de una Glenn Close como sorprendente madrina del filme. Su papel también es pequeñito, pero deja buen sabor de boca. Aunque quienes destacan en el resto del reparto principal son Lola Dueñas y, sobre todo, Miguel Bernardeau. El actor de Élite sigue creciendo a pasos agigantados y en La Bola Negra está mejor que nunca. Su dupla con Guitarricadelafuente es el corazón del filme. Cada vez hay menos miedo a afirmar que puede convertirse en uno de los mejores actores de su generación.

En definitiva, La Bola Negra es una película extraordinaria, lorquiana. Los Javis demuestran que respiran cine con un proyecto de gran ambición y escala que consolida las grandes virtudes que ya se vislumbraban en sus anteriores títulos. A pesar de algunos excesos (también de herencia propia), el filme no defrauda gracias a su potente guion, su eléctrica dirección y su inspiradísimo reparto. Como consejo, no vayan al cine esperando ver la mejor película de todos los tiempos ni nada por el estilo. Moderen sus expectativas y vayan más bien con la ilusión de ver, sencillamente, una gran película. Si lo hacen, saldrán satisfechos.


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